lunes, 15 de junio de 2026

La geografía manda

Por qué España necesita una doctrina anfibia propia y no una copia del USMC

 

INTRODUCCIÓN

Hay una pregunta que todo Estado Mayor debería hacerse antes de comprar un solo barco, pero casi nunca se hace primero. No es qué hacen los aliados, ni qué concepto está de moda en las revistas de defensa, ni qué doctrina firma la potencia más admirada del momento, sino ¿dónde, exactamente, tendríamos que combatir? Porque una fuerza militar no se diseña contra un manual, sino contra un mapa. Y el mapa, a diferencia de la moda doctrinal, no cambia con los ciclos electorales ni con los relevos al frente de un cuerpo extranjero.

El primer artículo de esta serie argumentó que el asalto anfibio clásico ha quedado condicionado por los drones, los misiles baratos y la transparencia del campo de batalla. Aceptado el diagnóstico, queda lo difícil, que es decidir hacia dónde transformar la capacidad española. La tentación natural es importar la respuesta de otro, pero antes de elegirla conviene fijar la pregunta y la española está escrita en una geografía que no se parece a la de ningún aliado. Catorce kilómetros de mar en un sitio, cien en otro, mil doscientos en un tercero. Cada cifra impone un problema militar distinto y ninguna admite la misma solución.

Teatros nacionales prioritarios y distancias críticas. En rojo, la lógica de incursión (Estrecho, peñones, enclaves); en azul, la de proyección (Canarias y flanco sur). Composición cartográfica generada con IA a efectos ilustrativos.

Este artículo recorre esos teatros por orden de exigencia geográfica. La tesis que los ordena es sencilla de enunciar y difícil de asumir: la geografía española no permite una sola respuesta. Empuja, a la vez, hacia una fuerza de incursión para el Estrecho y los enclaves y hacia una fuerza de proyección con cobertura aérea propia para Canarias y el flanco sur,  y esa dualidad y no la imitación de nadie es lo que define la fuerza que España necesita.

martes, 9 de junio de 2026

Alcotán: un caza hispano-sueco para 2040

Por qué el caza español del futuro debe ser un halcón ligero al frente de un enjambre, y no un bombardero furtivo

 

INTRODUCCIÓN

El alcotán es un halcón pequeño que caza al vuelo. No abate a sus presas por tamaño ni por fuerza bruta; las alcanza por agilidad, persiguiendo vencejos y libélulas con una economía de movimiento que los grandes rapaces no pueden permitirse. Conviene tener ese pájaro en la cabeza, y no la silueta de un bombardero furtivo, cuando uno se pregunta qué sistema de combate aéreo necesita España para las tres próximas décadas. A ese caza, y al sistema que lo rodea, se le denomina aquí Alcotán (Hobby, en inglés), por ese mismo halcón: pequeño y veloz, letal por agilidad y no por tamaño.

La pregunta dejó de ser teórica. El programa que iba a darnos un caza de sexta generación, el FCAS (Future Combat Air System), ha perdido su pieza central cuando Francia y Alemania han decidido abandonar el avión tripulado común. No lo mató la falta de dinero que, tras el giro de gasto militar europeo, sobra; lo mató el reparto del trabajo, esa guerra silenciosa por quién diseña qué y quién cobra cuánto. Dassault reclamaba la mayor parte de la célula, Airbus se negaba y España asistía como convidada de piedra. Europa ha perfeccionado durante años el arte de redactar comunicados conjuntos, pero le cuesta más repartir una tarta industrial sin que la mesa acabe volcada.

Recreación conceptual del Alcotán, el caza hispano-sueco, al frente de un enjambre de drones colaborativos sobre el Estrecho. Imagen generada con inteligencia artificial; el diseño es ilustrativo y no corresponde a ningún programa real.

Pero conviene leer bien lo que sobrevive. El núcleo tecnológico del programa FCAS, su verdadero valor, no era el fuselaje sino el ecosistema: la nube de combate que conecta aviones, drones y sensores, el motor, la fusión de datos y buena parte del sistema de combate. Esos pilares no han muerto, pueden aplicarse a los desarrollos nacionales de los antiguos socios, y España no es ahí un invitado pues Indra lidera la contribución española en sensores y nube de combate. De esa ruptura no nace, por tanto, una alternativa de consuelo, sino una decisión de fondo. Por primera vez desde que CASA se integró en Airbus, España puede diseñar la arquitectura de fuerza que corresponde a su cielo, en lugar de aceptar la que le toque en suerte. No se trata de elegir un avión, sino de elegir un sistema.

viernes, 5 de junio de 2026

España no tiene un frente: tiene cinco teatros distintos

Cuarto artículo de la serie "Defender España sin fantasías"

 

INTRODUCCIÓN

En los artículos anteriores de esta serie se ha discutido el material y la mentalidad. Primero, que España no necesita el Leopard 2A8 ni el MGCS, porque compra sistemas pensados para una guerra que no va a librar. Después, tal y como se indicó en el artículo desmontando la doctrina acorazada española, que la doctrina acorazada del Ejército de Tierra piensa como Alemania sin serlo, importando un marco intelectual diseñado para el corredor de Fulda. En el tercero argumenté que la brigada polivalente reparte la mediocridad de forma uniforme en lugar de concentrar eficacia donde importa.

Cinco teatros, cinco relojes y una sola fuerza. El color indica el tiempo de respuesta de cada teatro; los iconos, dónde reside hoy la fuerza. La urgencia y la masa están invertidas. Imagen conceptual generada con asistencia de IA. Elaboración propia. No es una representación cartográfica de precisión

Todos esos argumentos descansan sobre una misma premisa, que hasta ahora se ha dado por sentada. Hoy toca enunciarla y demostrarla. España no tiene un frente; tiene cinco teatros distintos y defenderlos como si fueran uno solo es un error conceptual con consecuencias operativas graves.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Epic Fury y el fin del santuario

Lo que la guerra de Irán enseña sobre las bases aéreas españolas

Serie: "La fuerza aérea que se destruye en tierra" — Artículo 1 de 3

Este artículo analiza la protección pasiva de bases aéreas —shelters, bermas, dispersión, engaño, reparación de pistas—. No aborda defensa activa antimisil, superioridad aérea ni la plausibilidad política de escenarios concretos.

 

INTRODUCCIÓN

Durante tres décadas, desde las plataformas destrozadas de las bases aéreas iraquíes en 1991 hasta los aeródromos ucranianos convertidos en cráter por Iskander en 2024, una lección se ha repetido: las fuerzas aéreas mueren antes de despegar si permanecen concentradas y expuestas. En los conflictos asimétricos y convencionales desde la primera Guerra del Golfo, entre el 40% y el 70% de las pérdidas de aeronaves en fuerzas que no lograron proteger sus bases se produjeron en tierra. La Operación Epic Fury no inauguró esa realidad, sino que la hizo imposible de ignorar.

El 27 de marzo de 2026, una salva combinada de misiles balísticos y drones de ataque impactó en Prince Sultan Air Base (PSAB), en Arabia Saudí. Los números exactos de la salva son objeto de evaluación —fuentes abiertas sitúan entre quince y cuarenta proyectiles por oleada en los distintos ataques a la base—, pero los resultados están documentados: el E-3G Sentry con matrícula 81-0005, un avión de alerta temprana y mando aerotransportado valorado entre 300 y 400 millones de dólares, asignado al 552nd Air Control Wing de Tinker AFB, quedó destruido. Era la primera pérdida en combate de un E-3 en casi cinco décadas de servicio. A su alrededor, varios KC-135 Stratotanker sufrieron daños de categoría A (pérdida total irreparable) o categoría B (fuera de servicio durante meses). Al menos quince militares estadounidenses resultaron heridos.

Las imágenes satelitales comerciales de febrero de 2026 mostraban cuarenta y tres aeronaves estadounidenses desplegadas en PSAB, incluyendo seis E-3 Sentry y trece KC-135, estacionadas al descubierto en la plataforma. Sin shelters endurecidos, sin bermas de separación y con distancias entre células de apenas veinte a treinta metros.

PSAB disponía de una de las arquitecturas antimisil más densas fuera de Israel, con sistemas THAAD, Patriot PAC-3 y NASAMS que formaban un escudo multicapa. Y sin embargo, misiles y drones penetraron. La defensa activa redujo el número de impactos —sin ella, el resultado habría sido catastrófico—, pero no los eliminó. Los que pasaron encontraron aeronaves de alto valor en un despliegue estático de alta densidad.

Despliegue estático de alta densidad en plataforma abierta, generada por IA

Eurofighers del Ala 14 en plataforma abierta en la Base Aérea de Los Llanos (Albacete). Sin shelter endurecido y sin berma de separación en lo que constituye el despliegue estático de alta densidad que caracteriza hoy a todas las bases de caza españolas. Fuente: NurPhoto / NurPhoto via Getty Images.

Este artículo examina qué confirma Epic Fury sobre la premisa española de que las bases propias son un santuario, algo que la planificación de infraestructura del Ejército del Aire y del Espacio español nunca ha cuestionado explícitamente. Y lo hace en el contexto de un campo doctrinal establecido —Air Base Survivability, Passive Defense Measures y Base Recovery Operations— que ha recibido atención limitada en España mientras varios aliados priorizaban inversiones específicas en supervivencia de bases.

martes, 26 de mayo de 2026

El error de la brigada polivalente

Por qué una brigada para todo no encaja en los teatros españoles

Tercer artículo de la serie "Defender España sin fantasías"

 

INTRODUCCIÓN

En el artículo anterior desmonté la doctrina acorazada heredada que el Ejército de Tierra practica como si España fuera Alemania. Una doctrina diseñada para el corredor de Fulda, importada sin adaptación y sostenida por inercia institucional más que por reflexión estratégica. Pero las doctrinas no flotan en el vacío, sino que generan estructuras, y la estructura que ha generado esta doctrina importada es la brigada polivalente.

Si la mentalidad estaba desajustada, la organización que produce no podía ser otra cosa que un reflejo de ese desajuste. La brigada polivalente española es ese reflejo, esto es, una unidad concebida para hacerlo todo y que, precisamente por ello, no hace nada suficientemente bien en ninguno de los teatros donde España podría verse obligada a combatir. Este artículo explica por qué la polivalencia se ha convertido en coartada para no especializar, qué hacen los aliados que han abordado este problema y cuál es la alternativa.

La brigada polivalente española: adecuada para uno de cinco teatros y parcialmente para otro. Inadecuada para los tres restantes. Imagen generada con IA a efectos ilustrativos.

La insuficiencia de la brigada polivalente se manifiesta en tres niveles distintos, en su diseño doctrinal (la idea misma de una brigada genérica para teatros radicalmente diferentes), en su dotación material (el inventario real de plataformas y sistemas) y en su disponibilidad operativa (lo que realmente funciona en un día cualquiera). Aunque relacionados, cada nivel exige soluciones diferentes y ninguno de los tres resiste un examen honesto.

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