viernes, 30 de octubre de 2026

La doctrina acorazada que faltaba y la división que la aplica

El Ejército que España necesita: armas combinadas bajo observación persistente y la división "Castillejos" que las aplica

 

Introducción

La primera temporada de esta serie desmontó la doctrina acorazada que España había importado y se detuvo ahí. Dijo lo que no servía, pero no escribió lo que debía sustituirla. El inventario del ejército de 2040, unidad por unidad, que precede a este texto dibuja una división con dos brigadas pesadas, que reúnen 164 carros Leopard 2E, un regimiento de reconocimiento y una brigada media, y todo ello presupone una manera de combatir que la serie todavía no ha puesto por escrito. Este artículo la escribe.

Un grupo táctico disperso, visto desde el dron que lo vigila. Dentro de la franja de veinte a veinticinco kilómetros que rodea el contacto, quien se concentra se ve, y la doctrina del artículo empieza por aceptarlo. Ilustración conceptual generada con IA; no representa a ninguna unidad real.

Es la doctrina de la división del Este, que combate dentro de una división multinacional de la Alianza. Su nombre es largo, pero su tesis cabe en una línea. El carro no ha muerto; ha cambiado de oficio. Ya no rompe el frente con una masa concentrada, porque la masa que se queda quieta se ve y se bate en minutos. Sigue siendo el fuego directo protegido de la fuerza, que bate blindados, cubre a la infantería y contraataca, pero entra cuando los fuegos y los drones han abierto el camino. El texto formula la doctrina en cinco reglas, la ilustra con una escena y mide cuánto de ella existe hoy en la división “Castillejos”. El siguiente artículo baja al Sur, donde la doctrina es otra porque la obligación es otra.

jueves, 29 de octubre de 2026

La Armada 2050: una flota para negar, no para dominar

Mi propuesta de flota para la Armada de 2050: qué buques, cuántos y qué misión cumple cada uno.

Segunda parte de la serie "La estructura de fuerza de la Armada en 2050"

 

INTRODUCCIÓN

En la primera parte establecí para qué sirve la Armada, para hacer frente a cinco amenazas y compromisos por orden de prioridad, con siete objetivos, seis principios y una hipótesis de simultaneidad, la de un conflicto con dos focos, el Estrecho y Canarias, durante treinta días y sin apoyo aliado. De ahí salió una regla: negar barato para poder controlar caro. Esta segunda parte la lleva a los buques.

Explico qué flota propongo, cuántos buques de cada clase, qué misión cumple cada uno y, al final, qué se descarta. Es una propuesta mía y no el plan oficial de la Armada. El dinero, las bases, la gente y lo que pasaría con el 3,0% o el 2,1% quedan para la tercera parte; por eso apenas doy costes, salvo donde cambian una decisión, como en el portaviones.

“Para negar, no para dominar” no significa que esta flota no controle nada. Controla corredores, durante el tiempo que tarda en pasar un convoy o una fuerza anfibia, y después cede. Lo que no pretende es dominar el mar. Por eso el grueso de lo que compra niega por áreas con medios baratos (baterías, minas, submarinos y no tripulados), y solo el resto, los escoltas, las grandes cubiertas y el asalto, controla con buques tripulados. Muestro la propuesta de flota en una imagen, dedico el resto del artículo a explicarla función por función y un apartado final reúne lo que puede cambiar su composición.

Lámina 1. La flota propuesta para 2050, por funciones y a escala común. Cada silueta es esquemática, representa una clase y no reproduce el diseño real; la cifra indica el número de unidades. El color distingue lo que está en servicio, contratado, aprobado o en definición, propuesto, o pendiente de una demostración o por definir. Las esloras de los diseños propios y de los programas sin definir son estimaciones. No figuran las baterías, las minas ni la red fija del núcleo de negación, que no son buques. Elaboración propia.

martes, 27 de octubre de 2026

Ni vasallos ni federados: la tercera vía

La tercera vía que España no se atreve a pensar

Tercer artículo de la serie "España en el mundo de las esferas de influencia"

 

INTRODUCCIÓN

El artículo de la serie anterior “La diplomacia de mínimos” dejó a España retratada con una imagen incómoda, la de una bisagra sin resorte: una pieza que enlaza a todos los actores de su entorno y no decide hacia dónde gira, porque la mueven quienes sí han decidido. Es un diagnóstico, no una condena. Y todo diagnóstico desemboca en la misma pregunta. ¿Qué hacer entonces?

Aquí el debate español se parte en dos, casi por reflejo. Un bando responde que la solución es Washington; que la seguridad de un país mediano se garantiza pegándose al aliado fuerte, pagando lo que pida y evitando toda fricción que ponga en riesgo el paraguas. El otro responde que la solución es Europa; que la única autonomía posible para España consiste en disolver su estrategia nacional en una soberanía europea común, idealmente federal. Dos respuestas, dos eslóganes y dos formas de no pensar.

Ambos comparten un defecto que los iguala: entregan la decisión soberana, solo que a manos distintas. Existe una tercera vía, y parte de un principio elemental que ninguno de los dos bandos considera. La autonomía estratégica no consiste en poder actuar solo, algo que ningún país europeo puede hacer hoy, sino en conservar capacidad de decisión propia aun dependiendo parcialmente de otros; y como es un grado y no un estado, admite administrarse. No todas las dependencias valen lo mismo, ni todas las regiones y todos los ámbitos toleran el mismo grado de autonomía. Llamaremos geometría variable a ese principio de modulación.

Mismo empuje, dos resultados. La bisagra sin resorte gira hacia donde la empujan; la potencia-bisagra conserva un ángulo propio, que puede ceder o resistir según convenga. Elaboración propia

Aterricemos antes de elevarnos. Cada cierto tiempo, una fricción concreta reabre el dilema: Washington presiona para que España compre cazas y sistemas norteamericanos, mientras los programas industriales europeos, de los submarinos a los satélites, pugnan por el mismo presupuesto y la misma soberanía tecnológica. El atlantista lo resuelve comprando americano y asegurando interoperabilidad; el federalista, comprando europeo y cediendo el diseño a un consorcio que dirigen otros. Ninguno se pregunta lo único que de verdad importa, que es en qué capacidades conviene depender y en cuáles no, y a qué coste en una crisis.

lunes, 26 de octubre de 2026

El ejército de 2040, unidad por unidad

Mandos, brigadas y efectivos de la propuesta, comparados con el Ejército de hoy

Defender España sin fantasías - Segunda temporada, “El Ejército que España necesita”

 

Introducción

Antes de bajar a una plaza hay que ver la fuerza entera, porque Ceuta, Melilla, la división del Este y los fuegos del Estrecho compiten por los mismos puestos y, en parte, por los mismos helicópteros y obuses. Lo que sigue es un inventario razonado de las piezas del Ejército de 2040, con su orden de batalla dibujado y comparado con lo que el Ejército tiene hoy. La defensa de cada decisión llega después.

La propuesta descansa en dos obligaciones de naturaleza distinta. La primera es la solvencia nacional en el Sur, el único teatro en el que España no puede planear contando con nadie; la segunda es el compromiso asumido con la Alianza en el Este, ni menos ni más. Las separa la autonomía exigida, no la compañía en la que se combate. El adversario de referencia es Marruecos; Argelia entra como sensibilidad, no como segunda amenaza que dimensione la fuerza.

La tesis es sencilla. La propuesta no reparte brigadas parecidas por el mapa; asigna una herramienta a cada obligación. Eso supone abandonar el error de la brigada polivalente que criticaba el artículo tercero, aunque no por el camino que allí se señalaba, como explica el apartado 1. Hay una división para el Este, un mando terrestre para el Sur, guarniciones pequeñas en las islas y unos apoyos comunes que concentran lo escaso.

Hay dos variantes que comparten arquitectura y doctrina. La A es el suelo y el caso pesimista común de las Fuerzas Armadas, con un gasto del 2,1% del PIB, constante, y un Ejército de 73.000 militares, los que hoy están en servicio activo. La B es la propuesta y la senda base, con un gasto que sube hasta el 3,5% en 2035 y un Ejército de 80.850. La B de 2040 es la columna principal, la A se marca como contraste y toda cifra es de 2040 salvo que se diga lo contrario.

Contar brigadas engaña, porque no todas pesan lo mismo ni sirven a la misma obligación. En la variante B, de las ocho brigadas de maniobra actuales dos se disuelven, una se funde con otra y una pasa a ser la guarnición de Canarias; quedan cuatro, una de ellas de regeneración, y se crea una de fuegos. La A conserva tres brigadas y sustituye la brigada de la Legión por una agrupación de reacción. Las guarniciones del Sur, que ya existían, se cuentan por fin como lo que son; Melilla, con 4.500 militares, supera a cualquiera de las tres brigadas de la división del Este. Hay menos brigadas de maniobra, pero la Fuerza crece en 11.740 puestos en la variante B.

Una ficha, unos 800 militares. El Ejército de 2040 en variante B: cinco piezas, cada una con su función. Ilustración conceptual. Elaboración propia.

La Fuerza es el conjunto de unidades que combaten, apoyan al combate y se preparan para ello; fuera de ella quedan el cuartel general, los centros de apoyo, la enseñanza y los destinos en el órgano central de Defensa o en organismos internacionales. En la propuesta, la Fuerza pasa de unos 45.260 puestos reconstruidos a 51.100 en la variante A y a 57.000 en la B, es decir, del 62% del Ejército al 70,0% y al 70,5%. El salto tiene dos orígenes. En la A, que no crece, se suprimen 5.840 puestos fuera de la Fuerza, y ese personal pasa a cubrirla. En la B, que suma 7.850 militares, estos aportan dos tercios del aumento y el tercio restante, 3.890 puestos, sale del mismo recorte, más moderado. Un artículo futuro argumenta cada supresión.

miércoles, 21 de octubre de 2026

Negar barato, controlar caro

Amenazas, objetivos y principios de la Armada de 2050. 

Primera parte de la serie “La estructura de fuerza de la Armada en 2050”

 

INTRODUCCIÓN

A lo largo de este blog he venido proponiendo distintos buques para la Armada, justificando la necesidad, las características y el número de cada uno. Puestos todos juntos, con el dinero, las personas y los astilleros que tiene España, no cabían ni con un presupuesto de defensa elevado al 3,5% del PIB y un plazo hasta 2050. Había que elegir, fundir y descartar, y esta serie es el resultado: una veintena de clases de buques, cada una con una misión que las demás no cubren.

Lo que sigue es la estructura de fuerza de la Armada en 2050 si España dedica a defensa el 3,5% de su PIB, el objetivo que los aliados fijaron en La Haya en 2025 y que España firmó, aunque sostiene que le basta el 2,1%. Lo publico en tres partes. Esta primera explica para qué sirve la Armada: las amenazas, los objetivos, los principios y lo que debe poder hacer a la vez, y termina con la forma de flota que de todo ello se deduce. La segunda recorre esa flota buque por buque. La tercera trata de las bases, el coste, la gente y lo que pasaría con el 3,0% o el 2,1% de gasto militar.

Mi tesis es sencilla. Esta Armada es regional y niega barato para poder controlar caro. Es decir, se niega con lo barato para poder pagar el control con lo caro, solo donde hace falta. Niega por áreas, con baterías, minas, submarinos y no tripulados; controla solo por corredores y por ventanas de tiempo, con buques tripulados, y no pretende dominar el mar.

Las cinco prioridades que dimensionan la flota, por orden. Las tres primeras tienen localización geográfica; las otras dos se atienden fuera de este espacio. Canarias, en el recuadro, está a unos 1.300 km de Cádiz. Elaboración propia.

La doctrina acorazada que faltaba y la división que la aplica

El Ejército que España necesita: armas combinadas bajo observación persistente y la división "Castillejos" que las aplica   In...

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