viernes, 23 de enero de 2026

España ante el vacío aéreo

Cómo mantener el poder aéreo militar hasta la llegada del caza del futuro

 

Introducción: Un dilema estratégico ineludible

España enfrenta un desafío crítico en su poder aéreo: el desfase creciente entre los calendarios operativos y los programas de nueva generación. El Future Combat Air System (FCAS), concebido como un sistema de sistemas de sexta generación para entrar en servicio hacia 2045-2050, acumula retrasos graves. A enero de 2026, las negociaciones para la fase 2 se han pospuesto indefinidamente debido a disputas industriales entre Francia (Dassault) y Alemania/España (Airbus), con Alemania explorando alternativas como Saab. El demostrador tecnológico no volará antes de 2030 en el mejor caso, y la entrada operativa se desplaza más allá de 2050 en escenarios realistas.

Los conflictos recientes —Ucrania, Gaza, mar Rojo— demuestran que la guerra aérea exige no solo tecnología de alta gama, sino persistencia, masa crítica y tolerancia al desgaste en escenarios prolongados. Para España, la cuestión no es solo el caza de 2050, sino mantener capacidades creíbles entre 2030 y 2045 frente a amenazas regionales crecientes.

No basta con esperar pasivamente al “avión perfecto” ni confiar exclusivamente en el Eurofighter. España necesita una estrategia puente robusta que combine la adquisición adicional de Eurofighter —ya en marcha con los proyectos Halcón— con una extensión de vida útil (SLEP) y especialización doctrinal de la flota peninsular de EF-18M, preservando experiencia piloto y autonomía logística.

 

1. FCAS: soberanía europea bajo amenaza

Aunque el FCAS nace para garantizar la independencia estratégica de Europa mediante tecnología de sexta generación, su viabilidad está en entredicho en enero de 2026. La falta de consenso industrial bloquea el progreso: Dassault y Airbus mantienen un enfrentamiento persistente por el control de la arquitectura del sistema y los derechos de propiedad intelectual, lo que genera una parálisis estructural en el programa.

Incluso si finalmente los socios alcanzan un acuerdo, las desavenencias actuales ya han retrasado el calendario del vuelo del demostrador hasta 2030 y la operatividad real hacia 2045-2050. A ello se añade que la ambición técnica del programa eleva el riesgo de inflación presupuestaria, agravada por la falta de una visión operativa compartida entre socios.

Ante este panorama, crecen las posibilidades de una bifurcación del programa o la salida de algún integrante. Aunque el FCAS es estratégico para la soberanía nacional, España debe diversificar sus opciones para evitar que su capacidad de defensa quede cautiva de un calendario incierto.

 

2. alternativas realista: evitar el vacío operativo 2030-2045

España debe contemplar opciones compatibles que cubran la brecha crítica. La estrategia óptima no es elegir una solución excluyente, sino superponerlas inteligentemente.

Opción

Coste M€/ unidad

IOP

Soberanía 

Operatividad

 Riesgo  

+ Eurofighter

Alto (~118-130)

2026-2035

Alta (europea)

Alta (superioridad aérea)

Bajo

SLEP EF-18M

Bajo (25-35)

2028-2032

Medio-Alta (CLAEX/Airbus)

Media-alta (táctica/desgaste)

Bajo

GCAP

Muy alto (~180-200)

~2035-2045

Medio-baja (socio tardío)

Alta (5ª/6ª gen)

Medio

KAAN turco

Medio-alto

~2040

Medio-alta (Turquía)

Alta (5ª gen)

Alto

Futuro Suecia-ALE

Muy alto

~2045-2050

Alta (europea)

Muy alta (6ª gen)

Muy alto

F-35

Alto

Inmediato

Muy baja (EE.UU.)

Muy alta

Muy bajo

Costes orientativos fly-away, sin incluir soporte ni armamento.

2.1. Más Eurofighter: el puente inmediato

La adquisición adicional de Eurofighter constituye la opción más sólida y coherente a corto plazo. Las adquisiciones ya previstas (Halcón I y II) de 45 nuevas unidades entre 2026 y 2032 elevarán la flota española a aproximadamente 115-120 Eurofighter hacia 2035.

Dada el previsible vacío operativo entre 2035 y 2045, ya propuse en su momento la compra de 25 Eurofighter adicionales de la tranche más actual (T5) entre 2026 y 2030, además de expandir las tranches 2 y 3 hacia el estándar Long Term Evolution (LTE) para alcanzar 140 aparatos operativos.

Sin embargo, el Eurofigher no es óptimo para misiones tácticas de desgaste prolongado (CAS persistente, interdicción repetitiva, presencia armada). No es que el Eurofighter no pueda realizar estas misiones, sino que no es la plataforma óptima para sostenerlas de forma persistente y económica. Por ello, si bien las nuevas adquisiciones son pasos necesarios y bien orientados, no bastan por sí solos ante las necesidades crecientes del entorno regional.

2.2. Programas alternativos de nueva generación

GCAP (Reino Unido-Italia-Japón): este desarrollo muestra, por ahora, una mayor coherencia industrial y una gobernanza más clara que el FCAS. Sin embargo, para España supondría incorporarse como socio tardío, con elevado coste, capacidad limitada de influencia real sobre el diseño final e integración industrial compleja. Aunque su calendario parece algo más creíble, el avión resultante sigue siendo una incógnita. En este caso la opción sería participar, no como desarrollador, sino como cliente premium adquiriendo 48-60 cazas GCAP entre 2035 y 2050, a cambio de compensaciones tecnológicas, tal y como propongo aquí. Se trata de una puerta que no debería cerrarse del todo, a la espera de ver cómo evolucionan el resto de alternativas.

Posible programa Alemania-Suecia: el Gripen como punto de partida ofrece realismo operativo, pero lo cierto es que hoy no existe una arquitectura política, industrial ni financiera sólida que permita lanzar desde cero un nuevo caza con garantías. Requeriría acuerdos complejos, largos plazos de maduración y una voluntad estratégica sostenida durante décadas. En la práctica, sería otro programa a largo plazo, incapaz de cubrir la brecha crítica entre 2030 y 2040.

2.3. El KAAN turco: riesgo estratégico excesivo

El codesarrollo del KAAN ofrece acceso a una plataforma de quinta generación no estadounidense. España podría aportar aviónica, sensores y experiencia OTAN. Sin embargo, la inmadurez técnica, calendario tardío y, sobre todo, la dependencia política de Turquía (actor con agenda propia) convierten esta opción en demasiado arriesgada. Solo tendría sentido una participación exploratoria limitada, a la espera de una mayor madurez del proyecto.

2.4. F-35: descartado por razones estratégicas

Aunque técnicamente probado, el F-35 implica dependencia crítica de EE.UU. en software, logística y autorizaciones operativas, además de escaso retorno industrial. España lo rechazó conscientemente para preservar soberanía, y bien hecho está.

2.5. El EF-18M peninsular modernizado: la opción que habilita todo lo demás

La extensión de vida útil y modernización selectiva de los EF-18M peninsulares de las Alas 12 y 15 constituye el elemento central que hace viables todas las demás opciones de transición del poder aéreo español. España opera una de las flotas de Legacy Hornet mejor conservadas de Europa, gracias a su empleo exclusivo desde bases terrestres y a una notable autonomía logística y técnica del CLAEX. Esta combinación ha permitido una gestión de mantenimiento especialmente eficaz, situando a los EF-18M españoles en una posición singular frente a otras flotas europeas.

Desde el punto de vista estructural, los Hornet peninsulares presentan un estado claramente superior al de los ejemplares de origen naval utilizados en otros países. Al no haber sufrido el estrés extremo asociado a operaciones embarcadas, conservan márgenes de fatiga apreciables. En contraste, los 24 aviones de segunda mano del programa CX del Ala 46, con base en Gando (Gran Canaria), sufren mayor desgaste y corrosión, y ya han sido correctamente priorizados para su sustitución mediante el Proyecto Halcón I, por lo que no son candidatos realistas para una extensión de vida útil. El contrato FMS firmado en septiembre de 2024 garantiza el suministro de componentes críticos hasta 2035, aunque el soporte global del modelo comenzará a declinar de forma irreversible a partir de 2038, estableciendo un horizonte temporal claro para la toma de decisiones.

Técnicamente, aunque el diseño original contemplaba unas 6.000 horas de vuelo, el mantenimiento predictivo nacional ha permitido que numerosos aparatos se acerquen a las 8.000 horas. La implementación de un programa SLEP profundo, inspirado en la experiencia del US Marine Corps —que ha alcanzado las 10.000 horas mediante la sustitución de secciones críticas como el center barrel— permitiría extender la operatividad de los EF-18M españoles entre 10 y 15 años adicionales, hasta aproximadamente 2040-2045.

Desde una perspectiva económica, esta opción es altamente eficiente. El refuerzo estructural tiene un coste estimado en torno a 10 millones de euros por avión, una fracción del coste de un Eurofighter de nueva producción. Incluso incorporando una modernización de sensores y sistemas —radar AESA, IRST pasivo y una arquitectura de datos y guerra electrónica robusta—, el coste total por aparato se situaría en el entorno de 25-30 millones de euros, con un retorno industrial directo en instalaciones nacionales.

La propuesta no plantea una modernización indiscriminada, sino una selección rigurosa de entre 48 y 54 aviones, suficientes para sostener dos alas de combate plenamente operativas, mientras el resto de la flota se destina a entrenamiento o reserva. Este programa permitiría “comprar” tiempo estratégico a bajo coste, manteniendo capacidades creíbles mientras España espera la maduración del FCAS, evalúa programas alternativos o amplía progresivamente su flota Eurofighter. Los EF-18M modernizados se especializarían doctrinalmente en misiones donde ofrecen una clara ventaja relativa: CAS persistente, interdicción táctica, ataque marítimo y SEAD táctico.

No obstante, esta opción solo es viable si se decide antes de 2028; más allá de ese umbral, la ventana industrial, logística y de soporte se cerraría de forma irreversible.

 

3. Amenazas y escenarios operativos en el flanco sur

La arquitectura de seguridad en el entorno estratégico español está profundamente condicionada por el reequipamiento militar de Marruecos, que se ha consolidado como la principal amenaza potencial en la región. Este proceso no solo busca la modernización, sino la alteración del equilibrio de fuerzas mediante capacidades avanzadas de denegación de área.

3.1. El desafío de la superioridad aérea

El equilibrio en el flanco sur se ha visto alterado por el refuerzo de la Fuerza Aérea de Marruecos, que contará en 2027 con 95 cazas en inventario, a los que pretende añadir en 2030 entre 20 y 30 Rafale F4 o F-35, así como desplegar sistemas antiaéreos Pantsir-S1, lo que supone un desafío directo a la superioridad aérea española en la región.

La amenaza se extiende a la profundidad del territorio peninsular y los enclaves (Ceuta y Melilla) mediante:

  • Artillería de largo alcance: Sistemas PULS y HIMARS con alcances de 300 km.
  • Drones estratégicos: El Akinci turco, capaz de lanzar misiles de crucero SOM (250 km), y los Wing Loong II y TB2 para misiones ISR y de ataque masivo.
  • Municiones merodeadoras: Drones suicidas como el SpyX o Harop, diseñados para saturar defensas mediante enjambres y destruir radares con precisión quirúrgica.

Este ecosistema busca crear burbujas A2/AD (Antiacceso/Denegación de Área) en puntos críticos como el Estrecho de Gibraltar. Ante la ambigüedad jurídica del Artículo 5 de la OTAN respecto a las ciudades autónomas, España requiere una capacidad de respuesta nacional autónoma y disuasoria.

3.2. Escenarios operativos y necesidades de fuerza

Para mantener una disuasión creíble, la fuerza aérea española debe priorizar tres ejes:

  1. Soberanía y proyección: Capacidad de defender el litoral bajo una postura de autonomía estratégica, incluso sin apoyo aliado.
  2. Gestión de crisis híbridas: Vigilancia persistente ante la inestabilidad en el eje Sahel/Mediterráneo.
  3. Capacidad SEAD avanzada: Es imperativa la sustitución de los misiles HARM por los AARGM y AARGM-ER para neutralizar sistemas SAM modernos que el inventario actual no puede degradar con eficacia.

Conclusión: Una estructura de flota de 140 Eurofighter, complementada por 48-54 EF-18M, otorgaría la masa crítica necesaria (relación 2:1) para garantizar una respuesta independiente y sostener la disuasión frente a cualquier escalada regional.

 

4. El EF-18M como especialista táctico: VALOR DOCTRINAL Y OPERATIVO

La importancia estratégica del EF-18M no radica solo en su tecnología, sino en su rol doctrinal. Mientras que el Eurofighter Typhoon destaca en potencia y superioridad aérea, el Hornet ocupa nichos donde su diseño lo hace insustituible. Para el Ejército del Aire, el éxito no consiste en que ambos aviones hagan lo mismo, sino en potenciar al EF-18 en misiones donde su madurez es una ventaja crítica: ataque marítimo, supresión de defensas (SEAD) y apoyo aéreo cercano (CAS).

4.1. Especialización en Apoyo Aéreo Cercano (CAS)

Gracias a su origen naval, el Hornet posee una visibilidad excelente y una estabilidad superior a bajas velocidades. Su capacidad para maniobrar con seguridad a ángulos de ataque elevados es vital en misiones CAS, donde el piloto debe identificar objetivos en entornos saturados y coordinarse con precisión con los controladores terrestres (JTAC).

A baja cota y velocidad subsónica, el EF-18M ofrece ventajas operativas clave:

  • Control y maniobrabilidad: Sus extensiones de borde de ataque (LERX) permiten ataques lentos, estables y predecibles, ideales para apoyar a tropas en tierra.
  • Eficiencia operativa: El Eurofighter está optimizado para la alta cota y velocidades supersónicas; usarlo de forma persistente en ataques al suelo genera un desgaste y un coste por hora de vuelo ineficientes.
  • Capacidad de fuego y sensores: El cañón M61A1 Vulcan de 20 mm es idóneo para entornos urbanos por su precisión. Además, las Alas 12 y 15 cuentan con una integración consolidada de pods Litening II y munición de precisión (JDAM, GBU-48).

Así pues, mantener al EF-18M como especialista táctico es una decisión racional. Intentar transferir estas capacidades al Eurofighter sería extremadamente costoso y lo alejaría de su misión principal: el dominio del espacio aéreo.

4.2. El cazador de radares: especialización SEAD/DEAD

Uno de los nichos más críticos donde el EF-18M supera al Eurofighter en el inventario español es la supresión de defensas aéreas enemigas (SEAD). Esta misión es el "abrelatas" de cualquier conflicto moderno, permitiendo la neutralización de radares y sistemas de misiles superficie-aire (SAM) hostiles. España opera el misil AGM-88 HARM con una madurez total en el software de misión del Hornet, gestionado de forma autónoma por el CLAEX.

La implementación de un radar AESA APG-79(v)4, o equivalente europeo si se prioriza soberanía industrial, elevaría esta capacidad a un nivel superior. Un radar de este tipo permite realizar búsquedas aire-aire de autoprotección mientras escanea simultáneamente la superficie en busca de emisiones enemigas (modos interleaved). Además, su baja probabilidad de intercepción (LPI) y su capacidad para actuar como un perturbador de alta potencia (guerra electrónica ofensiva) transformarían al Hornet en una plataforma de "primera entrada". Mientras que el Eurofighter aún está en proceso de integrar plenamente estas capacidades en versiones futuras, el EF-18M ya posee la infraestructura y la experiencia de vuelo necesarias para ejecutar misiones de alta intensidad contra sistemas antiaéreos modernos.

4.3. Dominio marítimo y ataque de largo alcance

La ubicación geográfica de España exige una aviación con capacidades antibuque contundentes. El EF-18M es el vector principal del misil AGM-84 Harpoon, permitiendo transportar hasta cuatro proyectiles con una persistencia sobre el mar que el Eurofighter aún no iguala. Esta robustez en el entorno naval se complementa con la capacidad de ataque estratégico de largo alcance mediante el misil de crucero Taurus KEPD 350, capaz de batir blancos a más de 500 kilómetros.

La evolución tecnológica del Hornet en otros países, como la integración del misil furtivo JASSM por el US Marine Corps, marca el camino para que España mantenga al C.15 como su principal especialista en ataque marítimo y de precisión. La combinación de un radar AESA capaz de detectar pequeños blancos navales en condiciones meteorológicas adversas aseguraría el control del litoral y del Estrecho de Gibraltar hasta bien entrada la década de 2040.

4.4. Conclusión

La propuesta no es convertir al EF-18M en un caza de quinta generación, sino mantenerlo como un especialista táctico. Al delegar en el Eurofighter el control del aire y especializar al Hornet en CAS, SEAD y ataque naval, España garantiza una fuerza equilibrada, soberana y capaz de enfrentarse a la complejidad de los escenarios de combate actuales con una eficiencia económica inalcanzable mediante la adquisición de nuevas plataformas.

 

5. EUROFIGHTER + EF-18: UNA FUERZA ESTRATIFICADA

Hasta 2040, España tiene la oportunidad de construir una fuerza aérea estratificada, no por fragmentación, sino por optimización: cada plataforma en su zona óptima, con roles claros y sin solapamientos innecesarios. El Eurofighter, en este esquema, debe asumir el núcleo duro de la capacidad de combate aéreo de alta intensidad. Su misión principal sería el control del aire, la disuasión estratégica y el cumplimiento de compromisos OTAN en escenarios de alta amenaza. Su potencial se maximiza cuando se emplea como plataforma de superioridad aérea, defensa avanzada y respuesta rápida a crisis, manteniendo a España alineada con el estándar europeo de alta gama.

El EF-18 modernizado, por su parte, se convierte en el pilar táctico y operativo que permite sostener una presencia continua en el tiempo. Especializado en combate táctico, apoyo cercano a fuerzas propias, interdicción y misiones “sucias” —aquellas que requieren persistencia, flexibilidad y tolerancia al riesgo— el EF-18 puede operar con mayor densidad, con un ciclo de mantenimiento más asumible y con una logística ya consolidada. Su modernización y SLEP no buscan convertirlo en un sustituto del Eurofighter, sino en un complemento que libere a este último para su función estratégica, mientras garantiza que España no pierde capacidad operativa en el vacío que dejaría cualquier retraso en el futuro caza.

Finalmente, drones y MALE deben integrarse como tercera capa: ISR, designación de objetivos, vigilancia persistente y saturación de sensores enemigos. No son sustitutos de los cazas, sino multiplicadores de eficacia. Juntos, Eurofighter, EF-18 y drones forman una arquitectura resiliente, flexible y adaptada a los conflictos híbridos y abiertos del siglo XXI.

 

6. EL RIESGO ESTRATÉGICO DE LA INACCIÓN

Optar por la inacción —no modernizar el EF-18M y delegar toda la responsabilidad en el Eurofighter a la espera del FCAS— sumergiría a España en un periodo de riesgo sistémico durante la década de 2030. Esta decisión reduciría la Fuerza Aérea a un único modelo de avión, limitando drásticamente la masa de combate y la flexibilidad operativa.

Aunque el Eurofighter es una plataforma potente, su diseño está orientado a misiones de alta gama. Su elevada complejidad logística y el alto coste por hora de vuelo lo hacen poco apto para actuar como único "caballo de batalla" en conflictos prolongados, misiones de desgaste o apoyo táctico persistente. Sin el Hornet, España perdería la capacidad de mantener un ritmo operativo robusto justo cuando la presión estratégica en el flanco sur es más crítica.

Las consecuencias de este vacío operativo son graves:

  • Pérdida de autonomía: España se vería obligada a depender de aliados para cubrir lagunas de capacidad, supeditando su soberanía a decisiones externas.
  • Vulnerabilidad estratégica: Llegar a 2035 con una fuerza mermada obligaría a incurrir en costes extraordinarios o compromisos políticos indeseados para cerrar la brecha.

En definitiva, no actuar no es una postura neutral; es una decisión que compromete la seguridad nacional. La disuasión efectiva se planifica con plataformas disponibles y operativas, no basándose en promesas tecnológicas futuras.

 

Conclusión: resiliencia frente a ilusión

La historia militar demuestra que las fuerzas que sobreviven no son las que apuestan todo a una promesa futura, sino las que gestionan bien el presente.

La combinación más Eurofighter + SLEP selectivo del EF-18M peninsular + integración drones ofrece la estrategia más realista, asequible y estratégica. Compra tiempo, mantiene capacidades, reduce riesgos y preserva opciones futuras sin haber renunciado antes a su soberanía operativa.

Entre una postura de resiliencia planificada y una de espera pasiva, la elección estratégica es clara. España puede y debe llegar a la próxima generación de sistemas de combate aéreo con un poder aéreo plenamente operativo, creíble y soberano. Para ello, resulta imprescindible adoptar tres decisiones estructurales en el corto plazo:

  1. Autorizar antes de 2028 un programa SLEP selectivo para 48-54 EF-18M peninsulares.
  2. Consolidar progresivamente la flota de Eurofighter hasta un entorno de 140 unidades operativas.
  3. Mantener el FCAS como una opción estratégica a largo plazo, sin convertirlo en el único pilar posible del poder aéreo nacional.

Solo desde esta base de realismo y continuidad operativa será posible afrontar con éxito la transición hacia el caza del futuro.

 

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