lunes, 15 de junio de 2026

La geografía manda

Por qué España necesita una doctrina anfibia propia y no una copia del USMC

 

INTRODUCCIÓN

Hay una pregunta que todo Estado Mayor debería hacerse antes de comprar un solo barco, pero casi nunca se hace primero. No es qué hacen los aliados, ni qué concepto está de moda en las revistas de defensa, ni qué doctrina firma la potencia más admirada del momento, sino ¿dónde, exactamente, tendríamos que combatir? Porque una fuerza militar no se diseña contra un manual, sino contra un mapa. Y el mapa, a diferencia de la moda doctrinal, no cambia con los ciclos electorales ni con los relevos al frente de un cuerpo extranjero.

El primer artículo de esta serie argumentó que el asalto anfibio clásico ha quedado condicionado por los drones, los misiles baratos y la transparencia del campo de batalla. Aceptado el diagnóstico, queda lo difícil, que es decidir hacia dónde transformar la capacidad española. La tentación natural es importar la respuesta de otro, pero antes de elegirla conviene fijar la pregunta y la española está escrita en una geografía que no se parece a la de ningún aliado. Catorce kilómetros de mar en un sitio, cien en otro, mil doscientos en un tercero. Cada cifra impone un problema militar distinto y ninguna admite la misma solución.

Teatros nacionales prioritarios y distancias críticas. En rojo, la lógica de incursión (Estrecho, peñones, enclaves); en azul, la de proyección (Canarias y flanco sur). Composición cartográfica generada con IA a efectos ilustrativos.

Este artículo recorre esos teatros por orden de exigencia geográfica. La tesis que los ordena es sencilla de enunciar y difícil de asumir: la geografía española no permite una sola respuesta. Empuja, a la vez, hacia una fuerza de incursión para el Estrecho y los enclaves y hacia una fuerza de proyección con cobertura aérea propia para Canarias y el flanco sur,  y esa dualidad y no la imitación de nadie es lo que define la fuerza que España necesita.

martes, 9 de junio de 2026

Alcotán: un caza hispano-sueco para 2040

Por qué el caza español del futuro debe ser un halcón ligero al frente de un enjambre, y no un bombardero furtivo

 

INTRODUCCIÓN

El alcotán es un halcón pequeño que caza al vuelo. No abate a sus presas por tamaño ni por fuerza bruta; las alcanza por agilidad, persiguiendo vencejos y libélulas con una economía de movimiento que los grandes rapaces no pueden permitirse. Conviene tener ese pájaro en la cabeza, y no la silueta de un bombardero furtivo, cuando uno se pregunta qué sistema de combate aéreo necesita España para las tres próximas décadas. A ese caza, y al sistema que lo rodea, se le denomina aquí Alcotán (Hobby, en inglés), por ese mismo halcón: pequeño y veloz, letal por agilidad y no por tamaño.

La pregunta dejó de ser teórica. El programa que iba a darnos un caza de sexta generación, el FCAS (Future Combat Air System), ha perdido su pieza central cuando Francia y Alemania han decidido abandonar el avión tripulado común. No lo mató la falta de dinero que, tras el giro de gasto militar europeo, sobra; lo mató el reparto del trabajo, esa guerra silenciosa por quién diseña qué y quién cobra cuánto. Dassault reclamaba la mayor parte de la célula, Airbus se negaba y España asistía como convidada de piedra. Europa ha perfeccionado durante años el arte de redactar comunicados conjuntos, pero le cuesta más repartir una tarta industrial sin que la mesa acabe volcada.

Recreación conceptual del Alcotán, el caza hispano-sueco, al frente de un enjambre de drones colaborativos sobre el Estrecho. Imagen generada con inteligencia artificial; el diseño es ilustrativo y no corresponde a ningún programa real.

Pero conviene leer bien lo que sobrevive. El núcleo tecnológico del programa FCAS, su verdadero valor, no era el fuselaje sino el ecosistema: la nube de combate que conecta aviones, drones y sensores, el motor, la fusión de datos y buena parte del sistema de combate. Esos pilares no han muerto, pueden aplicarse a los desarrollos nacionales de los antiguos socios, y España no es ahí un invitado pues Indra lidera la contribución española en sensores y nube de combate. De esa ruptura no nace, por tanto, una alternativa de consuelo, sino una decisión de fondo. Por primera vez desde que CASA se integró en Airbus, España puede diseñar la arquitectura de fuerza que corresponde a su cielo, en lugar de aceptar la que le toque en suerte. No se trata de elegir un avión, sino de elegir un sistema.

viernes, 5 de junio de 2026

España no tiene un frente: tiene cinco teatros distintos

Cuarto artículo de la serie "Defender España sin fantasías"

 

INTRODUCCIÓN

En los artículos anteriores de esta serie se ha discutido el material y la mentalidad. Primero, que España no necesita el Leopard 2A8 ni el MGCS, porque compra sistemas pensados para una guerra que no va a librar. Después, tal y como se indicó en el artículo desmontando la doctrina acorazada española, que la doctrina acorazada del Ejército de Tierra piensa como Alemania sin serlo, importando un marco intelectual diseñado para el corredor de Fulda. En el tercero argumenté que la brigada polivalente reparte la mediocridad de forma uniforme en lugar de concentrar eficacia donde importa.

Cinco teatros, cinco relojes y una sola fuerza. El color indica el tiempo de respuesta de cada teatro; los iconos, dónde reside hoy la fuerza. La urgencia y la masa están invertidas. Imagen conceptual generada con asistencia de IA. Elaboración propia. No es una representación cartográfica de precisión

Todos esos argumentos descansan sobre una misma premisa, que hasta ahora se ha dado por sentada. Hoy toca enunciarla y demostrarla. España no tiene un frente; tiene cinco teatros distintos y defenderlos como si fueran uno solo es un error conceptual con consecuencias operativas graves.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Epic Fury y el fin del santuario

Lo que la guerra de Irán enseña sobre las bases aéreas españolas

Serie: "La fuerza aérea que se destruye en tierra" — Artículo 1 de 3

Este artículo analiza la protección pasiva de bases aéreas —shelters, bermas, dispersión, engaño, reparación de pistas—. No aborda defensa activa antimisil, superioridad aérea ni la plausibilidad política de escenarios concretos.

 

INTRODUCCIÓN

Durante tres décadas, desde las plataformas destrozadas de las bases aéreas iraquíes en 1991 hasta los aeródromos ucranianos convertidos en cráter por Iskander en 2024, una lección se ha repetido: las fuerzas aéreas mueren antes de despegar si permanecen concentradas y expuestas. En los conflictos asimétricos y convencionales desde la primera Guerra del Golfo, entre el 40% y el 70% de las pérdidas de aeronaves en fuerzas que no lograron proteger sus bases se produjeron en tierra. La Operación Epic Fury no inauguró esa realidad, sino que la hizo imposible de ignorar.

El 27 de marzo de 2026, una salva combinada de misiles balísticos y drones de ataque impactó en Prince Sultan Air Base (PSAB), en Arabia Saudí. Los números exactos de la salva son objeto de evaluación —fuentes abiertas sitúan entre quince y cuarenta proyectiles por oleada en los distintos ataques a la base—, pero los resultados están documentados: el E-3G Sentry con matrícula 81-0005, un avión de alerta temprana y mando aerotransportado valorado entre 300 y 400 millones de dólares, asignado al 552nd Air Control Wing de Tinker AFB, quedó destruido. Era la primera pérdida en combate de un E-3 en casi cinco décadas de servicio. A su alrededor, varios KC-135 Stratotanker sufrieron daños de categoría A (pérdida total irreparable) o categoría B (fuera de servicio durante meses). Al menos quince militares estadounidenses resultaron heridos.

Las imágenes satelitales comerciales de febrero de 2026 mostraban cuarenta y tres aeronaves estadounidenses desplegadas en PSAB, incluyendo seis E-3 Sentry y trece KC-135, estacionadas al descubierto en la plataforma. Sin shelters endurecidos, sin bermas de separación y con distancias entre células de apenas veinte a treinta metros.

PSAB disponía de una de las arquitecturas antimisil más densas fuera de Israel, con sistemas THAAD, Patriot PAC-3 y NASAMS que formaban un escudo multicapa. Y sin embargo, misiles y drones penetraron. La defensa activa redujo el número de impactos —sin ella, el resultado habría sido catastrófico—, pero no los eliminó. Los que pasaron encontraron aeronaves de alto valor en un despliegue estático de alta densidad.

Despliegue estático de alta densidad en plataforma abierta, generada por IA

Eurofighers del Ala 14 en plataforma abierta en la Base Aérea de Los Llanos (Albacete). Sin shelter endurecido y sin berma de separación en lo que constituye el despliegue estático de alta densidad que caracteriza hoy a todas las bases de caza españolas. Fuente: NurPhoto / NurPhoto via Getty Images.

Este artículo examina qué confirma Epic Fury sobre la premisa española de que las bases propias son un santuario, algo que la planificación de infraestructura del Ejército del Aire y del Espacio español nunca ha cuestionado explícitamente. Y lo hace en el contexto de un campo doctrinal establecido —Air Base Survivability, Passive Defense Measures y Base Recovery Operations— que ha recibido atención limitada en España mientras varios aliados priorizaban inversiones específicas en supervivencia de bases.

martes, 26 de mayo de 2026

El error de la brigada polivalente

Por qué una brigada para todo no encaja en los teatros españoles

Tercer artículo de la serie "Defender España sin fantasías"

 

INTRODUCCIÓN

En el artículo anterior desmonté la doctrina acorazada heredada que el Ejército de Tierra practica como si España fuera Alemania. Una doctrina diseñada para el corredor de Fulda, importada sin adaptación y sostenida por inercia institucional más que por reflexión estratégica. Pero las doctrinas no flotan en el vacío, sino que generan estructuras, y la estructura que ha generado esta doctrina importada es la brigada polivalente.

Si la mentalidad estaba desajustada, la organización que produce no podía ser otra cosa que un reflejo de ese desajuste. La brigada polivalente española es ese reflejo, esto es, una unidad concebida para hacerlo todo y que, precisamente por ello, no hace nada suficientemente bien en ninguno de los teatros donde España podría verse obligada a combatir. Este artículo explica por qué la polivalencia se ha convertido en coartada para no especializar, qué hacen los aliados que han abordado este problema y cuál es la alternativa.

La brigada polivalente española: adecuada para uno de cinco teatros y parcialmente para otro. Inadecuada para los tres restantes. Imagen generada con IA a efectos ilustrativos.

La insuficiencia de la brigada polivalente se manifiesta en tres niveles distintos, en su diseño doctrinal (la idea misma de una brigada genérica para teatros radicalmente diferentes), en su dotación material (el inventario real de plataformas y sistemas) y en su disponibilidad operativa (lo que realmente funciona en un día cualquiera). Aunque relacionados, cada nivel exige soluciones diferentes y ninguno de los tres resiste un examen honesto.

jueves, 21 de mayo de 2026

El fin del desembarco clásico

Por qué el asalto anfibio de los años noventa ya no funciona

 

INTRODUCCIÓN

Hay doctrinas que no mueren en el campo de batalla. Mueren en los despachos, cuando nadie se atreve a decir en voz alta que el modelo que ganó la última guerra no serviría para ganar la próxima. El asalto anfibio clásico lleva una década en ese proceso; despacio, entre informes técnicos archivados y ejercicios que replican procedimientos diseñados para un entorno que ya no existe. España tiene dos buques anfibios cuya vida operativa se agota, una Infantería de Marina que está sustituyendo sus vehículos anfibios de los años setenta por plataformas que siguen navegando a seis nudos y un adversario principal con amplia capacidad de negación de acceso, pero nada parece haber cambiado en nuestra doctrina anfibia.

Un buque anfibio en aguas cerradas, flanqueado por embarcaciones menores. La perspectiva es la del observador desde tierra, el mismo punto de vista desde el que un sistema de designación de objetivos convertiría esta estela en un vector de ataque. Imagen generada con IA a efectos ilustrativos.

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

El colmillo del S-80

Por qué España necesita ya un misil submarino de ataque a tierra

 

1. El problema: un submarino del siglo XXI sin proyección estratégica

Un submarino convencional moderno que no pueda atacar objetivos en tierra es, en términos estratégicos, una plataforma incompleta. Puede negar el uso del mar al adversario, puede acechar y hundir buques de superficie, puede sembrar minas y recoger inteligencia; pero no puede proyectar fuerza más allá de la línea costera. En el siglo XXI, esa limitación no es un matiz doctrinal, es una brecha de capacidad que reduce al submarino a un instrumento defensivo cuando el entorno de amenaza exige versatilidad ofensiva.

España opera hoy el S-81 Isaac Peral, cabeza de serie de la clase S-80 Plus y construye tres unidades adicionales, basados un diseño que ha costado sangre, sudor y miles de millones corregir. Pero ninguno de ellos puede lanzar un misil de crucero contra un objetivo terrestre; ni uno. Esto coloca a la Armada en una posición incómoda dentro de la OTAN. Francia, con sus Suffren, dispara el MdCN a más de 1.000 kilómetros desde la inmersión. Corea del Sur lanza el Haeseong III desde sus Type 214, submarinos comparables en desplazamiento al S-80. Los SSN y SSGN estadounidenses llevan décadas disparando Tomahawk en cada conflicto desde la Guerra del Golfo. Incluso Japón, constitucionalmente limitado en sus capacidades ofensivas, estudia activamente dotar a sus Taigei de capacidad de ataque a tierra. España, en cambio, tiene un submarino de primera línea que solo puede morder bajo el agua.

Dos posiciones de patrulla, un resultado estratégico. Desde Canarias y desde el Mediterráneo occidental, un S-80 equipado con misiles de 1.500 km de alcance mantiene bajo amenaza la totalidad del Magreb sin abandonar aguas seguras. Mapa conceptual generado con asistencia de IA y editado por el autor. Elaboración propia. No es una representación cartográfica de precisión.

viernes, 8 de mayo de 2026

Desmontando la doctrina acorazada española

Por qué pensamos como Alemania sin serlo

Segundo artículo de la serie "Defender España sin fantasías"

 

En un artículo anterior defendí que España no necesita el Leopard 2A8 ni el MGCS. Que el debate sobre carros de combate está mal planteado porque responde a preguntas que no son las nuestras. Que invertimos en sistemas diseñados para guerras que no vamos a librar mientras desatendemos los escenarios donde sí podemos perder.

El problema de fondo no es qué carro compramos, sino por qué lo consideramos el eje de nuestra fuerza terrestre. No es una cuestión de presupuesto ni de tecnología; es una cuestión de mentalidad. España ha adoptado, durante décadas, un marco doctrinal diseñado para otro país, otra geografía y otra guerra. Y ese marco sigue determinando cómo organizamos el Ejército de Tierra, qué priorizamos en las adquisiciones y qué tipo de conflicto creemos que debemos preparar.

La geografía condiciona la doctrina. España sigue preparándose para un escenario que no es el suyo. Imagen conceptual generada con asistencia de IA y editada por el autor. Elaboración propia.

La tesis de este artículo es que la doctrina acorazada del Ejército de Tierra español sigue pensando como si España fuera Alemania, sin serlo. Y ese desajuste intelectual no es inocuo. Tiene consecuencias presupuestarias, operativas y, en última instancia, estratégicas.

No se trata de demonizar a nadie. Los profesionales que aplican esta doctrina lo hacen con rigor y dedicación; el problema no está en las personas, sino en el marco que heredaron. Cuestionar este legado no es un ejercicio de iconoclasia; es una necesidad estratégica.

jueves, 7 de mayo de 2026

El Sahel en llamas

Por qué el epicentro del terrorismo mundial está a 450 millas de Canarias

 

INTRODUCCIÓN

En 2025, el Sahel concentró más de la mitad de las muertes por terrorismo del mundo. No es ya una periferia inestable, sino el principal centro de gravedad de la violencia yihadista global; un centro que está más cerca de Canarias de lo que la mayoría de los análisis europeos admite. La distancia en línea recta entre Nuadibú, en la costa mauritana y Fuerteventura ronda las 450 millas náuticas, menos que la distancia por carretera entre Madrid y Barcelona. Lo que sigue no es un ejercicio de alarmismo; es un intento de cuantificar una amenaza que ya se proyecta sobre el flanco atlántico español.

Mapa conceptual generado con asistencia de IA y editado por el autor. Elaboración propia a partir de datos de GTI 2026 (IEP), ACLED, International Crisis Group y GI-TOC. No es una representación cartográfica de precisión.

jueves, 23 de abril de 2026

Cuatro Nansen para el hueco de una década

La fragata que construimos en Ferrol y que deberíamos recuperar

 

INTRODUCCIÓN: UN HUECO DE UNA DÉCADA QUE NADIE VERBALIZA

En agosto de 2025 Noruega adjudicó al Reino Unido la sustitución de sus cuatro fragatas clase Fridtjof Nansen (F-310) por cinco Type 26 por valor de 10.000 millones de libras. Las primeras entregas británicas comenzarán en 2030 y se extenderán hasta finales de la década. La consecuencia directa y poco comentada en los medios especializados españoles, es que entre 2030 y 2034 quedarán disponibles en el mercado de segunda mano cuatro fragatas ASW de 5.290 toneladas construidas en Ferrol, con sistema AEGIS, sonar remolcado CAPTAS Mk 2 V1, misiles NSM y capacidad de operar el MH-60R. La primera fue entregada a la Marina Noruega en 2006 y la última en 2011.

KNM Fridtjof Nansen (F310) en el Puerto de Oslo. Fuente: ZorroIII - Trabajo propio, CC BY 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=829488

La pregunta que este artículo aborda es directa: ¿le conviene a la Armada comprarlas? La respuesta corta es sí, con condiciones estrictas y por tres motivos: el hueco operativo que cubre, el coste real de ciclo de vida y el coste de oportunidad respecto a las posibles alternativas.

Anticipando la conclusión, existe entre 2028 y 2035 una ventana de vulnerabilidad ASW real y cuantificable que los planes actuales de la Armada, centrados en la cantidad de cascos, no logran mitigar. Aunque la decisión oficial de extender la vida útil de las F-80 Santa María, cuya conveniencia ya adelanté, busca evitar un déficit numérico de escoltas, esta medida garantiza la presencia pero no la capacidad de combate antisubmarino necesaria ante la amenaza actual. Mientras las F-110 se incorporan lentamente hasta 2032 y las F-100 se someten a su modernización de media vida (MMV) con una inversión de 3.200 millones de euros hasta 2036, la Armada mantendrá operativas fragatas como las F-80 modernizadas, que priorizan la integridad estructural, la habitabilidad y la continuidad logística, sin recuperar capacidades críticas perdidas como el sonar remolcado TACTASS ni introducir un sustituto equivalente; y que han perdido su capacidad de defensa aérea de zona tras la retirada del misil SM-1.

En el momento más crítico de este solapamiento, España dispondrá de buques con habitabilidad renovada pero sensores obsoletos, justo cuando Argelia consolida seis submarinos Kilo con misiles Kalibr y Rusia mantiene su presencia en el Mediterráneo occidental. Las Nansen no son el futuro de la Armada; son el puente tecnológico y operativo que las F-80, pese a su extensión de vida, no pueden construir para cerrar un valle de vulnerabilidad que la simple aritmética de cascos no alcanza a cubrir.

 

lunes, 20 de abril de 2026

Del paraguas ajeno a la disuasión propia (I)

por qué el tabú nuclear español ya no se sostiene

Primera parte de una serie de dos. ¿Puede España prepararse para un mundo donde las garantías nucleares de sus aliados ya no sean fiables, sin romper ninguna ley internacional y sin arruinarse en el intento?

 

Introducción

Sondeos recientes de YouGov recogen un dato que hasta hace poco habría sido tabú en la conversación pública española. Alrededor del 37% de los ciudadanos apoya ya que España fabrique sus propias armas nucleares. Un par de años antes, esa cifra rondaba el 10%. Un salto de esa magnitud en tan poco tiempo no es ruido estadístico. Es el termómetro de un desplazamiento tectónico.

Varios factores están reescribiendo en silencio las categorías básicas de la seguridad española. Ucrania, la reorientación americana hacia el Indo-Pacífico, la inestabilidad en el Mediterráneo, la sospecha creciente de que el paraguas nuclear aliado puede plegarse sin previo aviso. Todos apuntan a la misma pregunta, que hasta hace poco ningún analista se atrevía a formular en voz alta. ¿Qué debería hacer España ante un futuro donde la protección nuclear de sus aliados podría no estar ahí cuando se necesite?

Concepto artístico de una instalación nuclear española bajo control militar. La dualidad civil-militar que hace posible la latencia nuclear.

La respuesta no es la proliferación inmediata, sino la latencia nuclear, esto es, desarrollar la infraestructura y el conocimiento técnico para ensamblar un arsenal en tiempo récord, pero sin cruzar el umbral de la posesión real. Consiste en situarse a un solo paso de la capacidad nuclear sin llegar a ejecutarla, una estrategia que varios países de nuestro entorno llevan décadas practicando en silencio.

Este artículo, primero de una serie de dos, se ocupa del diagnóstico. Qué permite el derecho internacional, qué condiciona físicamente la fabricación de un arma nuclear, qué están haciendo otros países en situación comparable y qué escenarios harían esta opción relevante para España. La segunda parte expondrá la propuesta concreta, con vectores, arquitectura industrial, costes y diplomacia acompañante.

 

miércoles, 15 de abril de 2026

Un transporte rápido para la Armada

Por qué España no puede reforzar sus enclaves a tiempo, y cómo solucionarlo por menos de lo que cuesta una fragata

Concepto artístico del BTR Clase Veloz transitando el Estrecho de Gibraltar.

lunes, 13 de abril de 2026

232 a 0

La Armada y el naufragio del dron naval

 

INTRODUCCIÓN

El 15 de febrero de 2026, en aguas heladas del Báltico, un dron Bayraktar TB3 despegó de la cubierta del TCG Anadolu, localizó un blanco de superficie y lo destruyó con dos municiones MAM-L de precisión. Luego aterrizó autónomamente sobre la cubierta congelada del buque. Según las cifras publicadas por Baykar y confirmadas por el mando aliado, la operación se repitió hasta completar 232 salidas navales a lo largo de Steadfast Dart 2026, el mayor ejercicio OTAN del año. Fue la primera vez en la historia de la Alianza que un UCAV (vehículo aéreo de combate no tripulado) naval ejecutó fuego real desde un buque en un ejercicio aliado. El almirante turco Ercüment Tatlıoğlu no lo describió como una prueba. Lo llamó “una nueva doctrina para las operaciones anfibias dentro de la Alianza”.

El Bayraktar TB3 aterrizando en la cubierta del TCG Anadolu. baykartech.com

martes, 7 de abril de 2026

El espejismo del 2%

El 2% y la pérdida silenciosa de capacidad

 

En marzo de 2026, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, presentó el informe anual de gasto en defensa con una noticia aparentemente buena para España: por primera vez desde que se fijó el objetivo en la cumbre de Gales de 2014, todos los aliados —incluida España— han alcanzado el umbral del 2% del PIB en gasto militar.

Las autoridades españolas celebraron el hito como prueba del compromiso con la seguridad colectiva. España destina más a defensa que trece países de la OTAN. Todo cierto. Y todo, en el fondo, irrelevante.

Porque la pregunta que nadie quiere responder no es cuánto gastamos, sino en qué lo gastamos, cómo lo gastamos y si ese gasto se traduce en capacidad militar real. En jerga OTAN, el 2% es un input; lo que importa son los outputs, los capability targets, las capacidades concretas que un país puede generar y sostener. Un país puede cumplir el 2% y, aun así, perder capacidad militar año tras año. España es un caso cercano a ese escenario. Y cuando se examinan los números con rigor, el panorama que emerge es el de un presupuesto diseñado para cumplir objetivos políticos más que para producir una fuerza armada capaz de defender a España.

jueves, 26 de marzo de 2026

España no necesita un portaviones

¿Y si la Armada dejara de perseguir un buque que nunca se aprobará y construyera la flota que realmente puede cambiar el Mediterráneo?

 

INTRODUCCIÓN

Llevamos décadas con el mismo debate. España necesita sustituir sus Harrier, el Juan Carlos I se queda sin aviones, y el gran sueño —un portaviones CATOBAR de 40-50.000 toneladas con catapultas y aviones de combate tripulados— reaparece periódicamente en seminarios, artículos de opinión y tertulias de defensa. Siempre con la misma conclusión: sería estupendo, pero no hay dinero.

Portaviones CATOBAR francés Charles de Gaulle (R91)

Es hora de cambiar la pregunta.

No se trata de si España puede permitirse un portaviones clásico. Se trata de si lo necesita como única solución. Y la respuesta, en 2026, es que no. Porque existe una alternativa más barata, más rápida y mejor adaptada a las amenazas reales de España: una arquitectura distribuida de aviación naval no tripulada, basada en portadrones con catapulta electromagnética y UCAV de combate. No un solo buque exquisito, sino una fuerza con masa, persistencia y capacidad de absorber pérdidas sin colapsar.

lunes, 23 de marzo de 2026

El soldado español está ciego

El diagnóstico de una infantería equipada para la guerra de ayer — y la hoja de ruta para corregirlo

“El arma más peligrosa del campo de batalla no es la que dispara más lejos, sino la que ve primero.”

— Principio doctrinal israelí, adaptado

 

Introducción: una guerra que ya no espera

Cuando un soldado español desplegado en una operación exterior —Líbano, Irak, Malí, Letonia— mira a través de su visor óptico reglamentario, lo hace con tecnología diseñada a finales de los años noventa. Su mira Enosa de aumento fijo le permite, con buena luz, identificar una silueta humana a unos 300 metros. A 400, empieza a adivinar. A 500, dispara sobre formas. De noche, salvo las unidades privilegiadas con dotación de visión nocturna —una minoría absoluta del conjunto de la fuerza—, ese mismo soldado está funcionalmente ciego.

Mientras tanto, al otro lado del Estrecho, las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos llevan media década incorporando gafas de visión nocturna de tercera generación de fabricación china, distribuyéndolas al menos hasta nivel de sección en sus unidades selectas. Turquía ha completado el despliegue de su sistema de soldado futuro HEMUS hasta nivel de pelotón, con miras electroprácticas con canal térmico integrado, datalinks de escuadra y drones tácticos orgánicos. Polonia, acuciada por la amenaza rusa, ha acelerado un programa de modernización individual que —aunque aún en proceso— hace palidecer al COMFUT español, un programa que llevó más de una década en distintas fases de estudio antes de ser cancelado de facto y sustituido por nuevas iniciativas de viabilidad.

Este artículo —el primero de una serie de seis— no habla de fusiles. El HK G36E del Ejército de Tierra es un arma competente; los problemas de precisión por sobrecalentamiento documentados en las variantes alemanas no se reprodujeron en los ejemplares españoles, cuyo cañón y polímero difieren. Su vida útil residual se estima en 8-12 años para la mayor parte del parque, y cuando llegue el momento de sustituirlo habrá que tomar decisiones importantes sobre plataforma y calibre —decisiones que se abordarán en el segundo artículo de esta serie—, pero ese momento no es hoy y ese debate no es el urgente. 

El problema hoy no es lo que el soldado lleva en las manos, sino lo que no lleva encima, delante de los ojos y conectado a su escuadra. Hablamos de óptica, visión nocturna, conciencia situacional, drones orgánicos de escuadra y pelotón, protección contra drones enemigos y comunicaciones individuales. Hablamos del ecosistema completo que convierte a un infante en un combatiente del siglo XXI. Y hablamos de por qué España presenta una desventaja significativa respecto a sus aliados de referencia y a algunos de sus competidores estratégicos regionales, y de cómo corregirlo.

viernes, 20 de marzo de 2026

Los Cougar españoles no deben morir

Cómo reconvertir 14 helicópteros Cougar en tres capacidades que hoy no existen

 

INTRODUCCIÓN

España está a punto de retirar una flota de helicópteros que aún conserva cerca del 75% de su vida útil. En lugar de hacerlo, esos aparatos podrían convertirse —con una inversión relativamente modesta— en tres capacidades que hoy no existen en las Fuerzas Armadas españolas.

En diciembre de 2025, España formalizó la mayor compra de helicópteros militares de su historia. Es una noticia excelente, pero esconde una paradoja preocupante. Mientras los nuevos NH90 y H145M acaparan los titulares, estamos a punto de enviar al desguace una flota de 17 helicópteros Cougar que aún conservan el 75% de su vida útil.

Retirarlos ahora no es solo una jubilación anticipada; es un error de 400 millones de euros. Con una inversión modesta, estos aparatos podrían cubrir tres agujeros críticos en nuestra defensa que no existen hoy en las Fuerzas Armadas españolas: vigilancia antisubmarina litoral, operaciones especiales de largo alcance, e interdicción marítima armada contra drones navales y amenazas de superficie.

 

jueves, 19 de marzo de 2026

Ucrania llama a la puerta

Por qué los acuerdos con Fire Point, Luch, Radionix y Skyeton pueden ser el atajo más rápido hacia la arquitectura no tripulada que España necesita y no tiene

 

INTRODUCCIÓN

El 18 de marzo de 2026, mientras el presidente Zelenski visitaba las instalaciones de SENER en Tres Cantos, tres empresas ucranianas firmaron acuerdos de cooperación con el grupo español. Un cuarto acuerdo vinculó a Escribano con Skyeton, fabricante del dron Raybird. La cobertura mediática fue predecible: fotos protocolarias, declaraciones amables y titulares sobre “cooperación estratégica”. Pero lo que se firmó en Tres Cantos tiene un potencial que trasciende la diplomacia industrial. Si se ejecuta con la urgencia y la honestidad que exige, puede ser el punto de inflexión que dote a España de las capacidades que lleva una década sin construir.

Operario inspecciona un dron de ataque FP-1 en una de las fábricas de Fire Point, Ucrania. Fuente: AP Photo / Efrem Lukatsky.

Conviene entender con quién se ha firmado. Fire Point es la empresa fundada en 2022 que produce hoy 200 drones de ataque diarios y suministra el 60% de los ataques de profundidad ucranianos sobre territorio ruso. La Oficina de Diseño Luch, fundada en 1965, es el principal diseñador de misiles guiados de Ucrania: Stugna-P, Neptune, Palianytsia, Vilkha. Radionix fabrica buscadores de misiles, radares aerotransportados y sistemas de guerra electrónica. Y Skyeton produce el Raybird, un dron de reconocimiento de más de 24 horas de autonomía, validado en combate durante una década, con más de 1.000 unidades mensuales de producción.

Esto no es cooperación académica. Son empresas que fabrican armas que funcionan, a escala industrial, bajo fuego enemigo. Y cada una de ellas encaja con una carencia específica de nuestras Fuerzas Armadas como una llave en su cerradura.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Valero-EW: una propuesta para recuperar la guerra electrónica ofensiva

Por qué un dron sacrificable de guerra electrónica ofensiva puede ser el multiplicador de fuerza más rentable de las Fuerzas Armadas

 

INTRODUCCIÓN: LA BRECHA, LA AMENAZA Y LA PROPUESTA

La brecha. España lleva más de una década sin capacidad de inteligencia de señales aérea. Desde la baja del Boeing 707 Santiago en 2014 y la retirada de los Falcon 20, el Ejército del Aire y del Espacio carece de plataforma aérea SIGINT (inteligencia de señales) y, lo que es aún más grave, de cualquier capacidad de guerra electrónica (EW) ofensiva aeronáutica. España puede detectar emisiones desde tierra y mar, pero no puede proyectar interferencia activa en el espacio aéreo adversario. En un entorno donde el dominio del espectro electromagnético (EME) condiciona la supervivencia de cualquier formación de combate, esta carencia no es un lujo aplazable: es una vulnerabilidad estructural.

La amenaza. La proliferación de sistemas de denegación de área (A2/AD) en el entorno estratégico del Mediterráneo Occidental y del flanco sur de la OTAN ha creado burbujas defensivas que condicionan la libertad de maniobra aérea en zonas de interés directo para España. Sistemas SAM de largo alcance de cuarta generación y defensas aéreas integradas (IADS) multi-capa están operativos a distancias que permiten amenazar el espacio aéreo sobre las plazas de soberanía y las rutas de aproximación al Estrecho. Frente a un IADS moderno, enviar cazas tripulados sin supresión previa de sus radares es asumir pérdidas inaceptables. Y España hoy no dispone de ningún medio propio para esa supresión.

Dubois, Gastón. Aviacionline.com https://www.aviacionline.com/indra-unveils-valero-a-multidomain-autonomous-weapon-system

La propuesta. Este artículo es una propuesta de capacidad para el futuro planeamiento de fuerza español. Argumenta que una configuración de guerra electrónica ofensiva del sistema VALERO de Indra —lo que aquí se denomina VALERO-EW—, integrada en la arquitectura del Programa SANTIAGO II, puede constituir el multiplicador de fuerza más eficiente en términos de coste-eficacia que España incorpore en los próximos diez años.

lunes, 16 de marzo de 2026

Tiger MkIII: el error de 1.200 millones

Por qué España necesita otro helicóptero de ataque

 

INTRODUCCIÓN

España se enfrenta a una decisión que determinará su capacidad de helicópteros de ataque durante las próximas tres décadas. Y todo indica que está a punto de tomar la decisión equivocada.

El programa Tiger MkIII —la modernización de los 18 Tiger HAD que opera la FAMET—está presupuestada en 1.185 millones de euros en diciembre de 2021, con riesgo real de escalar hasta los 1.500 millones si se repite el patrón histórico de sobrecostes de los programas europeos. A cambio, España seguirá disponiendo de exactamente 18 helicópteros de ataque, con las mismas limitaciones estructurales de una flota cuya disponibilidad operativa ronda el 30-40%. La aritmética resultante es demoledora: tras invertir esa cifra, el Ejército de Tierra seguirá teniendo entre cinco y siete aeronaves de ataque disponibles en cualquier momento dado. Suficientes para una sola misión sostenida de baja intensidad. Insuficientes para casi todo lo demás.

Hay alternativas. Pero exigen tomar una decisión incómoda antes de que sea demasiado tarde. La ventana sigue abierta en febrero de 2026: la modernización está aún en fase de prototipo, con el primer vuelo previsto para este año, y los contratos de producción no están plenamente ejecutados.

 

viernes, 13 de marzo de 2026

La reconversión de las F-80

Por qué España necesita una capacidad naval que hoy no existe, y cómo obtenerla sin arruinarse

 

1.  El vacío que nadie quiere nombrar

España es una potencia marítima media con responsabilidades de potencia marítima grande. Dos archipiélagos, un estrecho crítico para el comercio mundial, enclaves norteafricanos expuestos, una de las mayores Zona Económica Exclusiva de Europa y una vecindad sur en descomposición progresiva configuran un entorno marítimo que exige presencia naval constante, creíble y sostenible. No mañana. Hoy.

Sin embargo, cuando se analiza con frialdad la estructura de la Armada, aparece un problema que el debate oficial esquiva sistemáticamente: entre la fragata de mil millones y el patrullero desarmado no hay nada. Absolutamente nada.

En el extremo superior, España dispondrá de 10 fragatas de primera línea, 5 F-100 Álvaro de Bazán y 5 futuras F-110 Bonifaz, cuando el programa se complete hacia 2032. Son buques magníficos, diseñados para guerra antiaérea de área y antisubmarina de alta intensidad. Cada uno cuesta al menos 865 millones de euros. Son, por definición, muy pocos y muy caros para dedicarlos a patrullar el Estrecho, escoltar mercantes o gestionar crisis de zona gris.

En el extremo inferior, la Fuerza de Acción Marítima opera 6 Buques de Acción Marítima (BAM) de la clase Meteoro. Son excelentes para vigilancia de la ZEE, interdicción de baja intensidad y presencia en aguas nacionales. Pero no llevan misiles antibuque, carecen de defensa antiaérea, no disponen de guerra electrónica y operan con 46 tripulantes. En un escenario donde la situación escala -y la última década demuestra que las situaciones escalan-, un BAM es un observador, no un elemento disuasorio, y mucho menos un combatiente.

El vacío entre ambos es el espacio donde ocurren las crisis reales: la presión gradual sobre Canarias, la provocación calculada en el Estrecho, la escolta de tráfico estratégico frente a costas inestables, la interceptación de un buque sospechoso respaldado por un Estado hostil. Misiones que requieren algo más que un patrullero, pero donde desplegar una fragata de mil millones es desproporcionado, insostenible y estratégicamente torpe.

Este artículo propone una solución que no es perfecta, pero sí realista, rápida y asequible: reconvertir cuatro fragatas F-80 de la clase Santa María en una capacidad nueva que se denominaría Buque de Presencia y Disuasión Litoral (BPDL).

F-81. Por José Luis Porta, importé par Basilio - CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8635678

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

El 6x6 que España necesita y nadie quiere

Por qué el vacío más peligroso del Ejército de Tierra no está en los carros, sino entre ellos

 

INTRODUCCIÓN

En el debate de defensa español hay un tema que acapara titulares, presupuestos y pasiones: los carros de combate. Leopard 2A8, MGCS, modernización de los 2E, paridad con los Abrams marroquíes. Ya he argumentado anteriormente por qué España no necesita el Leopard 2A8 ni el MGCS. Pero criticar es fácil. Lo difícil es proponer.

Este artículo hace exactamente eso: propone un curso de acción concreto para resolver el vacío de capacidad más peligroso y más ignorado del Ejército de Tierra. No es un vacío glamuroso. No protagoniza portadas ni genera debates acalorados en foros. Es un vacío silencioso, burocráticamente invisible, y operativamente letal.

Es el vacío 6×6. Y si no se resuelve antes de 2032, las brigadas ligeras españolas estarán, literalmente, desnudas ante el campo de batalla moderno.

La tesis es sencilla: sin un 6×6 medio que sustituya al BMR y vertebre una brigada ligera protegida, España tendrá brigadas que existen sobre el papel pero no en el campo de batalla.

lunes, 9 de marzo de 2026

Eurodrone: crónica de una obsolescencia anunciada

Por qué España debe redefinir su arquitectura de sistemas no tripulados antes de seguir financiando el MALE europeo

 

INTRODUCCIÓN

Cuando en mayo de 2015 Francia, Alemania e Italia firmaron la declaración de intención para el European MALE RPAS —al que poco después se sumaría España—, la ambición era legítima: dotar a Europa de un dron de media altitud y larga autonomía que liberase al continente de la dependencia del MQ-9 Reaper estadounidense y de los sistemas israelíes. Diez años después, el programa bautizado como Eurodrone no ha producido un solo prototipo que haya volado, arrastra cuatro años de retraso, sobrecostes de miles de millones, la deserción de Francia y críticas cruzadas entre los propios socios industriales. Entretanto, la guerra de Ucrania ha reescrito las reglas del empleo de sistemas no tripulados con una brutalidad que ningún comité de requisitos previó.

Por Anna Zvereva from Tallinn, Estonia - EURODRONE, Airbus, Dassault and Leonardo, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=87428927

Pero la tesis de este artículo no es simplemente que el Eurodrone sea un mal programa. Es que España carece de una arquitectura de sistemas no tripulados coherente y que el Eurodrone, por su coste y calendario, absorbe los recursos que deberían construirla.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Dependencia letal

Qué ocurre cuando el 60% de tu defensa depende de un proveedor que acaba de amenazar con cortarte el suministro

 

INTRODUCCIÓN

El 3 de marzo de 2026, durante una reunión con el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente Trump ordenó a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, “cortar todo el comercio con España”. La razón: Madrid se había negado a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón para la campaña de bombardeo contra Irán. Quince aeronaves, incluidas cisternas de reabastecimiento, fueron reubicadas de ambas instalaciones. En cuestión de minutos, la amenaza copaba titulares en todo el mundo.

Un hombre con traje y corbata

Para el público general, la crisis se presentó como un pulso comercial. Lo es, por supuesto: el volumen bilateral ronda los 47.000 millones de dólares anuales. Pero el impacto más profundo, y del que menos se habla, no está en los contenedores del puerto de Algeciras sino en los hangares de Torrejón y en los muelles de Ferrol y Rota. Porque la gran verdad incómoda que esta crisis revela es que las Fuerzas Armadas españolas tienen una dependencia de Estados Unidos mucho mayor de lo que cualquier debate público ha reflejado jamás.

Este artículo no pretende ser alarmista. Las Fuerzas Armadas tienen capacidad de resiliencia parcial. Existen stocks de repuestos para meses de operación, la canibalización de unidades permite alargar flotas, hay ingeniería local capaz de improvisar soluciones, y la experiencia acumulada por los cuerpos técnicos no desaparece con una licencia ITAR. No hablamos de un colapso de la noche a la mañana, sino de una degradación progresiva que, sin embargo, en un plazo de 12-24 meses alcanzaría niveles operativamente inaceptables en los sistemas más críticos.

 

lunes, 2 de marzo de 2026

El Estrecho sin fondo

La brecha MCM y por qué España necesita minas navales


INTRODUCCIÓN

Cada día, unos 300 buques mercantes transitan el Estrecho de Gibraltar. Transportan el 20% del comercio marítimo mundial y conectan el Mediterráneo con el Atlántico a través de un canal natural de apenas 14 kilómetros de anchura en su punto más estrecho. España custodia la orilla norte de ese cuello de botella. Es, junto con el control sobre las Islas Canarias y los enclaves de Ceuta y Melilla, una de las posiciones geoestratégicas más valiosas de la OTAN.

Pero hay un problema que rara vez aparece en discursos o notas de prensa de Defensa: España no tiene la menor capacidad de controlar lo que ocurre en el fondo marino de ese Estrecho. Ni en el del Estrecho, ni en los accesos a Cartagena, una ratonera donde se basarán sus nuevos submarinos S-80, ni en las aproximaciones a los puertos de Canarias. El fondo del mar español es, a todos los efectos operativos, territorio no vigilado. Y lo que España no controla, otros pueden explotarlo: minas que no solo hunden barcos, sino que cambian cálculos estratégicos y primas de seguro marítimo.

UUV SeaCat SAS durante operaciones MCM. España no dispone de ningún sistema equivalente. (Imagen: ATLAS Elektronik/thyssenkrupp Marine Systems)

Si mañana un actor hostil —estatal o no— sembrara media docena de minas en el Estrecho, España necesitaría entre 10 y 15 días para abrir un corredor seguro. El impacto económico global de esa parálisis se estimaría en decenas de miles de millones de euros. Y eso suponiendo que los seis cazaminas clase Segura —construidos entre 1999 y 2005, con un concepto operativo del siglo pasado— estuvieran todos disponibles, que nunca lo están.

La geografía manda

Por qué España necesita una doctrina anfibia propia y no una copia del USMC   INTRODUCCIÓN Hay una pregunta que todo Estado Mayor debe...

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