viernes, 13 de febrero de 2026

Reconvertir, no oxidar: 4 vidas nuevas para el BMR

¿Qué hacemos con los BMR cuando lleguen los VCR Dragón?

 

INTRODUCCIÓN

España opera hoy entre 600 y 650 BMR/VEC 6x6 operativos, tras bajas progresivas y donaciones a Ucrania. Su sustituto, el VCR 8x8 Dragón, acumula retrasos estructurales: a febrero de 2026 se han entregado unas 40 unidades, lejos de los 348 de la Fase 1 desplazada ya a 2028-2029. La masa crítica operativa realista no llegará antes de 2030-2031.

Esto genera un vacío táctico que la planificación oficial prefiere no verbalizar: durante al menos una década, las unidades mecanizadas operan con material inadecuado para un conflicto moderno. La pregunta no es si el BMR está obsoleto para su rol original — lo está —, sino qué hacemos con centenares de chasis funcionales mientras esperamos al futuro.

Imagen en blanco y negro de un tanque de guerra

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La respuesta es cuádruple, y se fundamenta en la lección central de Ucrania: la masa adaptada es más importante que la perfección futura. Un BMR reconvertido no es un Dragón. Pero un Dragón que no existe tampoco es nada.

Esta propuesta no sustituye ni pretende retrasar programas estructurales. Se trata de evitar que la transición entre programas se convierta en improvisación sin concepto doctrinal. Un ET orientado hacia la defensa nacional y los compromisos OTAN no puede permitirse una década de vacío de capacidades entre lo que retira y lo que recibe.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Pizarro III: El VCI que España necesita

Por qué debemos abandonar el cañón de 30mm y apostar por la autonomía estratégica

 

INTRODUCCIÓN: La lección que no podemos olvidar

En algún momento de la próxima década, España podría enfrentarse a una crisis en Ceuta, Melilla o Canarias. No hablo de ciencia ficción: hablo de escenarios que nuestros propios documentos de defensa consideran probables. Cuando ese momento llegue, la pregunta no será si teníamos el mejor PowerPoint sobre transformación digital de las Fuerzas Armadas, sino si nuestros soldados disponían del equipamiento adecuado para defender territorio español.

El Vehículo de Combate de Infantería es el caballo de batalla de cualquier ejército moderno. Es el sistema que transporta a la infantería hasta el combate, la protege durante el asalto y la apoya con fuego directo. Es, en definitiva, la diferencia entre una fuerza mecanizada capaz y una colección de soldados vulnerables.


España lleva dos décadas intentando modernizar su componente mecanizado. El programa VCR Dragón, concebido para dotar al Ejército de Tierra de un vehículo 8x8 de última generación, ha sufrido retrasos crónicos, sobrecostes y reducciones de capacidades: los estudios iniciales comenzaron en 2004, las primeras entregas operativas no llegaron hasta 2025 -más de veinte años de desarrollo-, y las cantidades previstas se han reducido sustancialmente respecto al plan original. Los sobrecostes acumulados se miden en centenares de millones de euros. Este historial no es anecdótico; es el contexto obligado para cualquier programa de adquisición futuro. La pregunta es inevitable: ¿podemos permitirnos repetir los mismos errores con nuestro próximo VCI de cadenas?

lunes, 9 de febrero de 2026

Adiós a la flota de retales

Una propuesta de estandarización naval para la Armada

1. INTRODUCCIÓN: EL IMPERATIVO DE LA ESTANDARIZACIÓN

La Armada opera un mosaico de buques menores cuya heterogeneidad multiplica costes logísticos, fragmenta la formación del personal y erosiona la disponibilidad operativa. Patrulleros Anaga de más de 43 años sin enlace COVAM, corbetas Descubierta prácticamente inoperativas, y seis clases distintas con cadenas de repuestos independientes conforman un modelo insostenible.

Los conflictos del Mar Rojo y el Mar Negro han reescrito las reglas del combate naval de superficie. La asimetría de costes entre misiles interceptores y amenazas baratas es devastadora: un SM-6 cuesta entre 3,9 y 4,3 millones de dólares frente a los 5.000 de un dron suicida iraní. Ucrania, sin marina funcional, ha obligado a la Flota rusa del Mar Negro a retirarse 340 kilómetros utilizando drones de superficie de 250.000 dólares. Según el RUSI, los sistemas antidron quedan obsoletos en 2-3 meses, lo que exige arquitecturas abiertas para actualización continua.

Un barco en el mar

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La enseñanza es que cualquier buque que entre en servicio después de 2030 necesita defensa aérea de punto, sistemas antidron dedicados y guerra electrónica, independientemente de su rol principal. Los diseños de los años 90 —un cañón de 76mm y poco más— son reliquias.

El programa noruego P1118, anunciado en 2024, ofrece el modelo de referencia: hasta 28 buques en dos variantes que sustituirán 12 clases con ahorros estimados del 30-50% en ciclo de vida. España puede y debe adoptar un enfoque equivalente, optimizado para el Mediterráneo y el Atlántico.

jueves, 5 de febrero de 2026

Ceuta, Melilla y los mitos que nos dejan indefensos

Análisis estratégico para un debate necesario

 

Introducción

En el debate español sobre seguridad y defensa, Ceuta y Melilla suelen abordarse desde certezas heredadas que hoy son poco más que castillos de naipes.

En pleno 2026, la realidad es que mientras España se apoya en dogmas del pasado, Marruecos ha culminado una metamorfosis militar sin precedentes. Con una inversión récord en drones de ataque, fuegos de precisión y sistemas de inteligencia avanzada, el equilibrio en el Estrecho de Gibraltar, uno de los chokepoints más críticos del planeta, ha cambiado irreversiblemente.

Imagen que contiene parado, viendo, azul, montaña

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Confundir la diplomacia con la seguridad es un lujo que ya no nos podemos permitir. En este tablero no solo juegan Madrid y Rabat; las sombras de Estados Unidos, Francia e Israel proyectan intereses que, a menudo, divergen de la soberanía española. Mientras Washington ve en Marruecos un socio clave contra la inestabilidad en el Sahel, París e Israel priorizan sus lazos industriales y de inteligencia con el Reino Alauí, y España corre el riesgo de quedarse sola defendiendo un statu quo que sus aliados ya consideran secundario.

Para proteger el futuro de los enclaves, primero debemos desmantelar los once mitos que paralizan nuestra capacidad de respuesta y nublan nuestra visión de la guerra moderna.

martes, 3 de febrero de 2026

El Growler que España no quiere... y necesita

Por qué España necesita capacidad de guerra electrónica aérea dedicada

 

INTRODUCCIÓN

Existe una verdad incómoda que suele omitirse en los libros blancos de la defensa española: en un conflicto de alta intensidad sobre el Estrecho de Gibraltar, nuestras alas de combate operarían bajo una vulnerabilidad sistémica. No es una cuestión de valor ni profesionalidad; es una cuestión de física, de arquitectura de señales y de la realidad tecnológica que define la guerra aérea del siglo XXI.

Hoy, el espectro electromagnético no es un escenario de apoyo; es el dominio decisivo. Los conflictos actuales, desde el Donbás hasta el Mar Rojo, han confirmado una máxima brutal: quien no domina el espectro, no vuela. El ecosistema de radares AESA, sistemas de defensa aérea integrados de largo alcance y enlaces de datos redundantes conforman una "burbuja" de negación de acceso (A2/AD) que no puede ser simplemente evitada; debe ser desarticulada desde dentro.

España carece de esa capacidad de desarticulación. Aunque nuestros Eurofighter cuentan con el excelente sistema Praetorian DASS, confundir la autoprotección reactiva con el ataque electrónico proactivo es un error estratégico de primer orden. Es la diferencia entre vestir un chaleco antibalas o poseer la capacidad de silenciar los fusiles del enemigo. Sin una plataforma dedicada como el EA-18G Growler, operar en entornos saturados equivale a entrar en una habitación oscura con una linterna, mientras el adversario controla el interruptor de la luz y lleva visores nocturnos. Esta brecha no solo pone en riesgo nuestras plataformas y pilotos; compromete la libertad de acción necesaria para garantizar la soberanía en Ceuta, Melilla y el eje estratégico Canarias-Estrecho.

España sigue anclada doctrinalmente en una visión de los 90. No es solo que no tengamos Growler; es que no hemos aceptado aún que la EW es un dominio de combate primario.

Reconvertir, no oxidar: 4 vidas nuevas para el BMR

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