Por qué debemos abandonar el cañón de 30mm y apostar por la autonomía estratégica
INTRODUCCIÓN: La lección que no podemos olvidar
En algún momento de la próxima década, España
podría enfrentarse a una crisis en Ceuta, Melilla o Canarias. No hablo de
ciencia ficción: hablo de escenarios que nuestros propios documentos de defensa
consideran probables. Cuando ese momento llegue, la pregunta no será si
teníamos el mejor PowerPoint sobre transformación digital de las Fuerzas
Armadas, sino si nuestros soldados disponían del equipamiento adecuado para
defender territorio español.
El Vehículo de Combate de Infantería es el caballo de batalla de cualquier ejército moderno. Es el sistema que transporta a la infantería hasta el combate, la protege durante el asalto y la apoya con fuego directo. Es, en definitiva, la diferencia entre una fuerza mecanizada capaz y una colección de soldados vulnerables.
España lleva dos décadas intentando
modernizar su componente mecanizado. El programa VCR Dragón, concebido para
dotar al Ejército de Tierra de un vehículo 8x8 de última generación, ha sufrido
retrasos crónicos, sobrecostes y reducciones de capacidades: los estudios
iniciales comenzaron en 2004, las primeras entregas operativas no llegaron
hasta 2025 -más de veinte años de desarrollo-, y las cantidades previstas se
han reducido sustancialmente respecto al plan original. Los sobrecostes
acumulados se miden en centenares de millones de euros. Este historial no es
anecdótico; es el contexto obligado para cualquier programa de adquisición
futuro. La pregunta es inevitable: ¿podemos permitirnos repetir los mismos
errores con nuestro próximo VCI de cadenas?
1. El problema: un cañón de 30mm
ya no basta
Nuestros actuales Pizarro, basados en la
excelente plataforma ASCOD desarrollada conjuntamente con Austria, montan un
cañón Mauser Mk30-2 de 30mm. Cuando entraron en servicio a principios de los
2000, este armamento era perfectamente adecuado. Ya no lo es.
Las lecciones de Ucrania son inequívocas. Los
vehículos de combate enemigos han incrementado sustancialmente su protección
mediante kits de blindaje reactivo (ERA), blindaje de listones (slat armor)
y jaulas anti-drones que proliferan post-2022. La munición APFSDS de 30x173mm -tipo
Mk258, la más avanzada disponible- penetra en torno a 55-60mm de blindaje RHA
equivalente a 1.000 metros en condiciones óptimas. Un BMP-3M modernizado con
kit ERA frontal puede superar ese umbral. Los BTR-82A con blindaje adicional se
aproximan. Y cualquier vehículo con protección añadida post-Ucrania -hoy la
norma, no la excepción- reduce drásticamente la probabilidad de penetración del
30mm a distancias de combate típicas. Un Pizarro actual necesitaría acercarse
peligrosamente para tener posibilidades razonables de efecto. A esa distancia,
el enemigo ya ha tenido múltiples oportunidades de dispararnos primero.
Pero el problema va más allá de los blindados
enemigos. La proliferación de drones -desde los pequeños FPV kamikazes hasta
las municiones merodeadoras tipo Lancet- ha transformado el campo de batalla.
Un cañón de 30mm tiene un alcance efectivo antiaéreo de apenas 2.000 metros y
carece de munición programable capaz de generar estallidos aéreos efectivos
contra enjambres de drones. El 50mm, en cambio, alcanza objetivos aéreos a
4.000 metros y su munición HEAB-T permite detonación programada en proximidad,
multiplicando la probabilidad de derribo por disparo.
Hay un argumento institucional que conviene
anticipar: la comunalidad logística. Mantener el 30mm permitiría
compartir cadena de munición con los Pizarro actuales y con las versiones de
combate del VCR Dragón. Es un argumento legítimo, pero no puede ser el factor
determinante cuando la munición existente no responde a las amenazas. La
comunalidad logística se construye hacia adelante -adoptando el nuevo estándar
para todos los programas futuros-, no hacia atrás, aferrándose a un calibre
cuyas limitaciones están demostradas en combate. Si la OTAN converge hacia el
50mm como estándar de VCI, España terminará adoptándolo de todas formas; la
cuestión es si lo hace ahora, con tiempo para planificar, o dentro de quince
años, con urgencia y sin industria preparada.
El mundo ha tomado nota. Estados Unidos ha
seleccionado el cañón XM913 de 50mm para su programa XM30, el sucesor del
venerable Bradley. Alemania evalúa el mismo calibre para desarrollos futuros
del Lynx. Corea del Sur estudia la transición para el sucesor del K21. El 50mm
se está convirtiendo en el estándar de facto para los VCI de próxima generación
de la OTAN. La pregunta no es si España debe dar el salto. La pregunta es si
podemos permitirnos no darlo.
2. La propuesta: desarrollo incremental prudente
Aprender de los errores del pasado no
significa abandonar la ambición. Significa canalizar esa ambición de forma
inteligente. El Programa Pizarro III se basa en un principio fundamental: una
novedad principal por cada Mark, sobre una plataforma conocida, con subsistemas
maduros.
Este enfoque contrasta radicalmente con el
del VCR Dragón, donde se intentó nacionalizar demasiados subsistemas
simultáneamente, sobre una plataforma nueva, con requisitos cambiantes. El
resultado fue predecible: retrasos, sobrecostes, capacidades reducidas. El
Pizarro III adopta el enfoque opuesto.
El programa parte del chasis ASCOD 2
evolucionado, una plataforma que Santa Bárbara Sistemas (hoy GDELS-SBS) conoce
íntimamente desde hace décadas. No hay riesgos de integración estructural como
los que han afectado a otros programas. Sobre esta base probada, se introduce
una innovación principal en cada Mark:
Mark 0 (2028-2030): Torre tripulada
evolucionada con cañón de 50mm bajo licencia y sistema de protección activa Iron
Fist. Esta versión operacionalmente
completa -no un producto inferior, sino un vehículo con capacidad de combate
plena- permite validar la integración del nuevo armamento y el APS en
condiciones reales. Sus 35 vehículos equiparán la compañía experimental
permanente del MADOC y proporcionarán despliegue inmediato en Canarias. La
clave es que el Mark 0 es un VCI plenamente operativo desde el primer día, no
una maqueta de evaluación.
Mark 1 (2032-2036): Torre no tripulada con el
mismo armamento. Esta es la
innovación principal: mover a los tres tripulantes al casco, reduciendo la
silueta en 40-50 centímetros, ahorrando 2,5-3 toneladas de peso y mejorando
drásticamente la protección. Es un riesgo técnico significativo, pero aislado y
con fallback: si la torre no tripulada sufre retrasos, continuamos
produciendo el Mark 0. El programa no se bloquea.
Mark 2 (2037-2041): Sistema de protección
activa híbrido ALCOTÁN. No un APS
100% nacional -eso sería temerario dado nuestro punto de partida- sino una “españolización
por capas”: radares AESA de Indra, software de integración nacional, pero
manteniendo el interceptor probado del Iron Fist israelí. Así cumplimos
objetivos de retorno industrial sin arriesgar la funcionalidad del sistema.
Mark 3 (2042+): Madurez completa del
programa. Munición de 50mm de producción
nacional completa, drones orgánicos tethered, inteligencia artificial
para adquisición de objetivos, motorización híbrida-eléctrica opcional.
3. Las capacidades que marcan la diferencia
El Pizarro III-50 no es simplemente un
Pizarro actual con un cañón más grande. Es un vehículo concebido desde cero
para el campo de batalla de 2035-2050.
Cañón de 50x228mm: arquitectura dual
Una precisión necesaria sobre el estado de desarrollo. El programa de referencia para el cañón de 50mm es el XM913 estadounidense, integrado en el programa XM30 (sucesor del Bradley) de Northrop Grumman. A fecha de hoy, el XM913 no ha completado su calificación formal ni ha entrado en producción en serie para el Ejército de EE.UU. Esto no invalida la apuesta por el calibre -el 50mm es una tendencia consolidada en múltiples programas aliados-, pero exige honestidad sobre los plazos.
Por eso, la arquitectura de la torre del
Pizarro III es “dual-compatible” desde el diseño: preparada tanto para el XM913
estadounidense como para el Rheinmetall Rh503 35/50mm europeo. Esta
dualidad no es un fallback de emergencia; es una estrategia deliberada. España
negocia con dos proveedores, lo que mejora condiciones comerciales y reduce
dependencia geopolítica. Si las restricciones ITAR estadounidenses se vuelven
problemáticas -escenario no improbable en un horizonte de veinte años-, la
alternativa europea está ya integrada en el diseño sin necesidad de rediseñar
el vehículo. El Rh503 tiene además la ventaja de estar más avanzado en
integración europea y de evitar las complejidades regulatorias del régimen
ITAR.
Este modo air-burst del 50mm es especialmente
valioso contra enjambres de drones: en Ucrania, los drones FPV y municiones
merodeadoras como el Lancet han causado aproximadamente el 60-70% de las bajas
en vehículos blindados según datos del RUSI y Oryx, y la capacidad del 50mm
para generar fragmentación programada a distancia multiplica la probabilidad de
derribo por disparo frente al 30mm, que carece de munición realmente efectiva
en este rol.
Misil contracarro Spike LR2: la capacidad que cierra la brecha
Un aspecto fundamental que define al Pizarro
III-50 como sistema de armas completo es la integración de lanzadores Spike
LR2 como capacidad antitanque orgánica. El cañón de 50mm destruye VCI y
vehículos ligeros, pero no penetra el blindaje frontal de un carro de combate
moderno. El Spike LR2, con un alcance de 5,5 km y capacidad de ataque top-attack,
sí lo hace.
Esto significa que un Pizarro III-50 ofrece
un espectro completo de efectos letales: 50mm programable (APFSDS para
blindados ligeros, HEAB-T airburst para infantería, drones y fortificaciones
ligeras), Spike LR2 para blindados pesados a distancia, y APS para
supervivencia propia. No necesita que un Leopard 2E le acompañe para
enfrentarse a un MBT enemigo. Puede hacerlo solo, desde posición cubierta, a
distancias que el enemigo no puede batir. Frente a la pregunta inevitable de “¿y
si se enfrentan a un Abrams marroquí?”, la respuesta es: Spike LR2, a 5,5 km,
en modo top-attack, contra un vehículo cuyo blindaje superior es su
punto más débil.
Sistema de Protección Activa Iron Fist Light Decoupled
El APS ya no es un lujo, es una necesidad
existencial. En Ucrania, los vehículos sin protección activa sufren tasas de
atrición inaceptables ante la proliferación de misiles antitanque y drones FPV.
Conviene una precisión importante: el APS que
ha demostrado su eficacia en combate a gran escala es el Trophy de
Rafael, instalado en los Merkava israelíes, donde ha logrado tasas de
intercepción superiores al 90% contra RPG y ATGM en las operaciones de Gaza
2023-2024. El Iron Fist de Elbit -seleccionado para el Pizarro
III- aplica principios similares, pero con ventajas específicas para
plataformas de peso medio: menor masa del sistema completo, cobertura en
elevación superior (-7° a +70°) especialmente relevante contra amenazas
top-attack de drones y municiones merodeadoras, y tiempo de reacción inferior a
100 milisegundos. El Iron Fist ha sido seleccionado para varios
programas internacionales, incluidos los Bradley estadounidenses, pero su
empleo en combate es más limitado que el del Trophy. Esta distinción
importa: no debemos vender credenciales que el sistema no tiene, pero los
principios de funcionamiento están validados por el extenso historial de
combate israelí con APS.
La cobertura de 360° en azimut con cuatro
paneles radar AESA garantiza detección omnidireccional. En el Mark 2, la
transición al sistema híbrido ALCOTÁN -radares Indra con interceptor Iron Fist
probado- incrementará el contenido nacional hasta el 50-60% del sistema sin
arriesgar funcionalidad.
Torre no tripulada con Iron Vision
Al eliminar la tripulación de la torre
conseguimos múltiples beneficios simultáneos. Reducción de peso crítica para
transportabilidad aérea. Reducción de silueta que dificulta detección y engagement.
Protección superior al ubicar a los tres tripulantes en el casco, la parte
mejor blindada. Mayor espacio para los 180 proyectiles de 50mm. La
contrapartida -pérdida de visión directa- se compensa con el sistema Iron
Vision de Elbit: cascos de realidad aumentada que permiten “ver a través
del blindaje” mediante fusión de ocho cámaras HD distribuidas.
En el Mark 1 este sistema sería opcional
inicial (para acelerar la integración), pero la arquitectura abierta del
programa prevé la transición progresiva a soluciones nacionales de Indra y
Tecnobit en el Mark 2, manteniendo la misma funcionalidad, pero incrementando
el contenido español y reduciendo dependencias externas.
Transportabilidad en A400M
Requisito no negociable para España. Un VCI
que no puede desplegarse rápidamente en Canarias por vía aérea no cumple con
nuestras necesidades estratégicas. El Pizarro III-50, con 32-32,5 toneladas en
configuración AIR-DEPLOY, cabe en un A400M Atlas. En destino, un kit de
re-militarización rápida (menos de dos horas) lleva el vehículo a configuración
COMBAT-READY de 36-37 toneladas.
Conviene ser rigurosos con los tiempos de
despliegue, porque las promesas infladas destruyen credibilidad. España dispone
de 14 A400M, con una disponibilidad operativa que ronda el 50-60%, lo que
supone 7-8 aeronaves disponibles en un momento dado. El A400M transporta un
solo Pizarro III por vuelo. Una sección de 4 vehículos requiere 4 vuelos.
Si incluimos tiempo de carga, vuelo (2-3 horas a Canarias desde la Península),
descarga y re-militarización, hablamos de 10-14 horas para desplegar una
sección completa. Es significativamente más rápido que los 3-5 días del
transporte marítimo -y eso asumiendo que el Estrecho o las rutas navales son
seguros, lo que en crisis no puede darse por descontado-, pero no es
instantáneo. La ventaja real es estratégica: capacidad de respuesta en horas
frente a días, sin depender de rutas marítimas vulnerables a un adversario con
capacidad antiaérea Barak MX, HIMARS con posible munición antibuque, y drones
de vigilancia marítima.
4. La variante de fuego pesado: Cockerill 3120 con cañón de 120mm
La potencia de fuego del 50mm tiene límites.
Para escenarios que requieran destrucción de fortificaciones endurecidas,
posiciones preparadas o capacidad equivalente a carro ligero, el programa
contempla una variante de fuego pesado: el Pizarro III equipado con torre
Cockerill 3120 con cañón de 120mm de baja presión belga.
¿Por qué necesitamos capacidad de 120mm
adicional cuando tenemos Leopard 2E? La respuesta está en la transportabilidad
y el escenario. El Leopard 2E pesa 62-68 toneladas según configuración. No
puede transportarse en A400M. Su operación en Canarias está limitada por
infraestructura portuaria y viaria. En Ceuta y Melilla, su tamaño dificulta la
maniobra en el perímetro urbano de calles estrechas.
El Pizarro III con torre Cockerill, con 40-42
toneladas en configuración de combate, ofrece potencia de fuego de 120mm con
comunalidad de chasis del 95% respecto al VCI-50. En configuración aligerada
AIR-DEPLOY (37-38 toneladas), cabe en un A400M con pista preparada. Sería el
primer elemento de fuego de 120mm que puede llegar por aire a una crisis en
territorio español.
El Pizarro III con Cockerill no es un carro
de combate principal y no debe emplearse como tal. Su cañón de 120mm de baja presión está
optimizado para fuego directo contra posiciones endurecidas, fortificaciones e
infantería, no para duelos blindados a larga distancia. Su blindaje, aunque
robusto (STANAG 4569 Nivel 5 frontal con kits), no resiste el combate frontal
sostenido contra MBT modernos.
Su doctrina de empleo debe enfatizar el
flanqueo, la emboscada desde posiciones preparadas y el contraataque limitado.
No compite con el Leopard 2E -que sigue siendo el referente para duelos
blindados en terreno abierto-, sino que actúa como complemento proyectable: un “francotirador
blindado” aerotransportable que llega rápido y golpea duro donde el carro
pesado no puede operar. Además, puede emplear munición programable tipo
Falarick o equivalentes GLATGM, ofreciendo efectos múltiples (airburst,
impacto, retardado) similares a los del 50mm pero con mayor potencia
destructiva contra fortificaciones y material.
5. El blindado de los territorios vulnerables
Aquí viene la propuesta que nadie quiere
escuchar: el Pizarro III debería convertirse en el principal medio de combate
blindado en Ceuta, Melilla y Canarias, sustituyendo progresivamente a los
Leopard 2A4 actuales. No es herejía gratuita. Es geometría, física y lecciones
aprendidas de los conflictos recientes.
El problema de Ceuta y Melilla es espacial
Ceuta tiene 18,5 km², Melilla 12,3 km². La
maniobra está canalizada por urbanización densa, pendientes pronunciadas y una
frontera que es esencialmente un perímetro defensivo estático. Un Leopard 2A4,
con sus 55 toneladas, 9,7 metros de longitud y 3,7 metros de anchura, no puede
maniobrar en calles de 4-5 metros de ancho. No puede girar en intersecciones
diseñadas para vehículos civiles. No puede cruzar la mayoría de los puentes
urbanos con un límite de peso de 40 toneladas.
Y cuando queda atrapado en un “cañón urbano” -una
calle estrecha entre edificios-, se convierte en un blanco estático de 55
toneladas esperando el RPG o el dron FPV que lo neutralice.
El Pizarro III cambia la ecuación. Con 32-37
toneladas según configuración, 7,4 metros de longitud y 3,4 metros de anchura,
puede operar donde el Leopard no cabe. Su silueta reducida -especialmente con
torre no tripulada, 40-50 cm más baja- lo hace más difícil de detectar y batir
en el laberinto de calles y azoteas que define el combate urbano.
La amenaza concreta
Conviene ser concretos sobre a qué se
enfrentarían estos vehículos. En un escenario de crisis en los enclaves, la
amenaza no es una división acorazada cruzando el Estrecho con Abrams -Marruecos
no va a hacer eso, ni España con Leopard 2A8-. La amenaza más probable es una
combinación de: fuerzas de operaciones especiales y grupos paramilitares en un
golpe de mano rápido para crear hechos consumados; infantería mecanizada en
vehículos ligeros (BTR-60/70, Humvees blindados) como escalada controlada;
saturación de drones FPV y municiones merodeadoras de producción propia; y
fuegos de precisión de largo alcance desde territorio marroquí (los 18 HIMARS
con ATACMS alcanzan territorio español).
Frente a esas amenazas, el espectro del
Pizarro III -50mm programable contra infantería y vehículos ligeros, Spike LR2
contra cualquier blindado pesado que aparezca, APS contra RPG y drones- es exactamente
lo que se necesita. El Leopard 2A4 sin APS, atrapado en calles estrechas,
ofrece más tonelaje, pero menos supervivencia.
El APS es la diferencia entre sobrevivir y no
Gaza 2023-2024 ha demostrado que incluso los
Merkava 4 con Trophy sufren bajas significativas en combate urbano contra un
adversario con ATGM y emboscadas preparadas. Pero la supervivencia de vehículos
con APS es tres a cuatro veces superior a la de vehículos sin él. El Pizarro
III viene con Iron Fist de serie; los Leopard 2A4 de los enclaves no tienen APS
y, dado su edad y configuración, probablemente nunca lo tendrán. En un entorno
saturado de RPG y drones FPV, el blindado sin protección activa es un ataúd
rodante.
Canarias: desafíos diferentes, misma conclusión
El terreno volcánico de las islas -malpaíses,
barrancos, pendientes abruptas- es hostil para vehículos pesados. La
infraestructura viaria está diseñada para el turismo, no para columnas
blindadas de 60 toneladas. Y lo más crítico: los Leopard en Canarias no pueden
desplegarse con la rapidez que una crisis exigiría. El Pizarro III,
aerotransportable en A400M, puede estar en las islas en horas. El Leopard
necesita días de travesía marítima -asumiendo que la ruta marítima sea segura,
lo que frente a un adversario con Barak MX y vigilancia marítima no puede
garantizarse.
La propuesta concreta
Los actuales Grupos de Caballería de Ceuta
(Montesa) y Melilla (Alcántara), equipados con Leopard 2A4 y Pizarro Fase I, se
transformarían en Grupos Acorazados con Pizarro III exclusivamente: VCI-50 para
maniobra y Cockerill con cañón de 120mm para fuego pesado. Los Leopard 2A4 se
retirarían progresivamente a partir de 2035. En Canarias, la Brigada homónima
recibiría un batallón mecanizado completo, convirtiéndose en la primera unidad
de las islas con capacidad blindada real desde la retirada de los M47 hace
décadas.
¿Y las brigadas peninsulares? Las Brigadas Mecanizadas X y XI recibirían
el grueso de la producción, sustituyendo a los Pizarro Fase I/II. Mantendrían
los Leopard 2E -modernizados con APS Trophy como retrofit- para combate
blindado de alta intensidad y contribución OTAN. Es la combinación óptima: el
Pizarro III hace lo que el Leopard no puede (maniobra en terreno restrictivo,
despliegue aéreo, supervivencia ante drones), y el Leopard hace lo que el
Pizarro III no debe (combate blindado en terreno abierto, contribución al
flanco Este). Una fuerza mecanizada coherente con los escenarios españoles.
6. Integración en el ecosistema mecanizado
El Pizarro III no opera en el vacío. España
recibe actualmente unos 400 Vehículos de Apoyo de Cadenas (VAC) basados en el
chasis ASCOD, destinados a sustituir a los obsoletos M113 TOA en roles de
segunda y tercera línea: transporte de tropas, ambulancias blindadas,
portamorteros de 120mm, recuperación ligera y zapadores. El VAC cubre la
retaguardia; el Pizarro III lidera la vanguardia.
Esta complementariedad es clave para entender
el programa. El Pizarro III no necesita asumir roles logísticos ni de apoyo
porque el VAC ya los cubre sobre un chasis de la misma familia, con comunalidad
logística significativa. La cadena de mantenimiento, repuestos de chasis y
formación de mecánicos es compartida. El ecosistema mecanizado resultante -VAC
en retaguardia, Pizarro III-50 en primera línea, Cockerill como fuego pesado
orgánico, Leopard 2E como reserva acorazada- es coherente, sostenible y adaptado
a las necesidades reales del Ejército de Tierra.
7. Autonomía estratégica sin autarquía
En un conflicto prolongado de 6-12 meses,
posiblemente sin apoyo aliado inmediato, la capacidad de producir, reparar y
regenerar nuestros propios vehículos puede ser la diferencia entre resistir y
colapsar. El programa contempla un incremento progresivo del contenido
nacional: del 58-62% en el Mark 1 al 75-80% en el Mark 3. Pero autonomía no
significa autarquía. Intentar nacionalizar todo desde el principio fue
precisamente el error del VCR Dragón.
El cañón de 50mm se produciría bajo licencia
inicialmente, con EXPAL como socio nacional para munición. Pero la arquitectura
dual de la torre permite elegir entre el proveedor estadounidense y el europeo
según las condiciones geopolíticas del momento. Esta flexibilidad reduce
dependencia sin asumir el riesgo de desarrollar un cañón de nueva generación
desde cero -un programa que costaría centenares de millones y tardaría una
década.
El sistema de protección activa sigue la
misma lógica pragmática: Iron Fist israelí inicialmente (TRL 9),
transición gradual a un futuro sistema híbrido ALCOTÁN con radares Indra
manteniendo el interceptor probado. Si algún día desarrollamos un interceptor
nacional, podremos integrarlo; si no lo conseguimos, el sistema sigue funcionando.
La electrónica de combate, optrónica y software de integración serán españoles
desde el primer día. Aquí sí tenemos capacidad industrial probada -Indra,
Tecnobit, Escribano- y el desarrollo no implica los riesgos técnicos de un APS
o un cañón de nueva generación.
8. Los números: 530 vehículos, 6.850 millones
El programa contempla la adquisición de 530
vehículos a lo largo de veinte años (2026-2045): 450 VCI Pizarro III-50 y 80
vehículos de fuego pesado con torre Cockerill.
|
Unidad |
VCI-50 |
Cockerill |
|
BRIMZ X |
90 |
14 |
|
BRIMZ XI |
90 |
14 |
|
Brigada
Castillejos |
32 |
14 |
|
Comando Ceuta |
56 |
12 |
|
Comando
Melilla |
50 |
10 |
|
Brigada Canarias |
80 |
10 |
|
Mk0 +
Reserva/Formación |
52 |
6 |
|
TOTAL |
450 |
80 |
El coste total de adquisición se estima en
6.850 millones de euros, incluyendo 1.700 M€ de desarrollo, producción en
serie, repuestos iniciales e infraestructura de formación. Los costes
unitarios: 8,2-8,9 M€ por Pizarro III-50 (con torre tripulada o no), y 9,0 M€
por la variante Cockerill. Son cifras competitivas frente al CV90 MkIV y el
Lynx KF41.
El coste de oportunidad
Para contextualizar estos 6.850 millones,
conviene compararlos con la alternativa. Un batallón de Leopard 2A8 (44 carros)
costaría aproximadamente 1.200-1.400 millones de euros incluyendo logística
inicial. Eso es casi una cuarta parte del presupuesto completo del Pizarro
III... para 44 vehículos que no pueden desplegarse en Canarias por vía aérea,
no caben en las calles de Ceuta, y no tienen APS probado.
A lo largo de veinte años, el programa
requiere una inversión media anual de aproximadamente 340 millones de euros. Es
significativo, pero representa alrededor del 15% del capítulo de inversiones
del Ejército de Tierra proyectado bajo el compromiso OTAN del 2% del PIB en
defensa. Asumible con voluntad política sostenida, especialmente si se renuncia
a programas cuyo encaje estratégico es cuestionable.
Los beneficios industriales son igualmente relevantes: entre 2.800 y 3.200 empleos directos en GDELS-Santa Bárbara Sistemas (Trubia, Sevilla) y la cadena de subcontratistas, más de 6.500-8.000 indirectos. La capacidad de producción de 40-50 vehículos anuales permite también planificar regeneración industrial en escenarios de conflicto prolongado: 5-6 vehículos mensuales en producción de emergencia.
9. El calendario: IOC en 2033
|
Año |
Hito |
|
2026-2027 |
Aprobación
programa, inicio desarrollo formal, contratos de licencia |
|
2028 |
Primeros prototipos Mark 0 (torre tripulada + 50mm
+ Iron Fist) |
|
2029 |
Primer
prototipo Mark 1 (torre no tripulada) |
|
2030-2031 |
Producción Mark 0 (35 ud.), despliegue en Canarias
y Compañía Experimental MADOC |
|
2032 |
Certificación
Mark 1 |
|
2033 |
IOC - Inicio producción serie, primera brigada
equipada |
|
2037 |
Inicio
producción Mark 2 (APS híbrido ALCOTÁN) |
|
2040 |
FOC - Todas las unidades equipadas según plantilla |
|
2042+ |
Inicio
producción Mark 3 (madurez completa) |
CONCLUSIÓN: Una decisión estratégica
El Pizarro III no es simplemente un programa
de adquisición de armamento. Es una decisión estratégica sobre qué tipo de país
queremos ser.
Podemos optar por la vía fácil: comprar
vehículos extranjeros llave en mano, depender de otros para nuestro
sostenimiento, aceptar que España es un cliente y no un productor de
capacidades de defensa. Es una opción legítima, y probablemente más barata a corto
plazo. El CV90 sueco o el Lynx alemán son vehículos excelentes. Pero cuando
llegue la crisis -y llegará-, estaremos en cola detrás de otros clientes para
repuestos, munición y regeneración.
O podemos optar por la vía difícil:
desarrollar un programa nacional que, sin caer en la autarquía estéril del “todo
español”, maximice nuestra autonomía estratégica donde realmente importa. Que
cree empleo industrial de alta cualificación. Que nos posicione como socio
relevante -no como cliente- en el ecosistema europeo de defensa. Que, cuando
llegue la próxima crisis en nuestros territorios vulnerables, nos permita
responder con capacidades propias y no depender exclusivamente de la buena
voluntad de nuestros aliados.
El Pizarro III es esa opción difícil. Un VCI
de clase mundial, producido en España, con tecnología de 2035 en lugar de
tecnología de 2005 remozada. Un programa diseñado para aprender de los errores
del pasado -del VAC cancelado, del Dragón eternamente retrasado- y no para
repetirlos. Un sistema de armas capaz de defender Ceuta cuando la presión
militar al otro lado de la valla pase de implícita a explícita, de llegar a
Canarias en horas cuando la diplomacia fracase, de contribuir dignamente a
operaciones OTAN sin ser el pariente pobre de la alianza.
Porque España no necesita el VCI más caro del
mercado. Necesita el VCI correcto para sus escenarios reales. Y esos escenarios
-urbanos, insulares, con amenazas de drones y misiles, con tiempos de respuesta
medidos en horas- exigen exactamente lo que el Pizarro III ofrece: protección
activa, potencia de fuego versátil, transportabilidad aérea y autonomía
industrial.
La decisión, como siempre, es política. Pero
que nadie diga que no sabíamos lo que estaba en juego.
* * *
En un próximo artículo desmontaré el pilar
intelectual que sostiene el fetichismo acorazado en España: la doctrina
acorazada y su dependencia acrítica de modelos ajenos. Porque el problema no es
solo el material; es la mentalidad que lo justifica.
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