miércoles, 11 de febrero de 2026

Pizarro III: El VCI que España necesita

Por qué debemos abandonar el cañón de 30mm y apostar por la autonomía estratégica

 

INTRODUCCIÓN: La lección que no podemos olvidar

En algún momento de la próxima década, España podría enfrentarse a una crisis en Ceuta, Melilla o Canarias. No hablo de ciencia ficción: hablo de escenarios que nuestros propios documentos de defensa consideran probables. Cuando ese momento llegue, la pregunta no será si teníamos el mejor PowerPoint sobre transformación digital de las Fuerzas Armadas, sino si nuestros soldados disponían del equipamiento adecuado para defender territorio español.

El Vehículo de Combate de Infantería es el caballo de batalla de cualquier ejército moderno. Es el sistema que transporta a la infantería hasta el combate, la protege durante el asalto y la apoya con fuego directo. Es, en definitiva, la diferencia entre una fuerza mecanizada capaz y una colección de soldados vulnerables.


España lleva dos décadas intentando modernizar su componente mecanizado. El programa VCR Dragón, concebido para dotar al Ejército de Tierra de un vehículo 8x8 de última generación, ha sufrido retrasos crónicos, sobrecostes y reducciones de capacidades: los estudios iniciales comenzaron en 2004, las primeras entregas operativas no llegaron hasta 2025 -más de veinte años de desarrollo-, y las cantidades previstas se han reducido sustancialmente respecto al plan original. Los sobrecostes acumulados se miden en centenares de millones de euros. Este historial no es anecdótico; es el contexto obligado para cualquier programa de adquisición futuro. La pregunta es inevitable: ¿podemos permitirnos repetir los mismos errores con nuestro próximo VCI de cadenas?


1. El problema: un cañón de 30mm ya no basta

Nuestros actuales Pizarro, basados en la excelente plataforma ASCOD desarrollada conjuntamente con Austria, montan un cañón Mauser Mk30-2 de 30mm. Cuando entraron en servicio a principios de los 2000, este armamento era perfectamente adecuado. Ya no lo es.

Las lecciones de Ucrania son inequívocas. Los vehículos de combate enemigos han incrementado sustancialmente su protección mediante kits de blindaje reactivo (ERA), blindaje de listones (slat armor) y jaulas anti-drones que proliferan post-2022. La munición APFSDS de 30x173mm -tipo Mk258, la más avanzada disponible- penetra en torno a 55-60mm de blindaje RHA equivalente a 1.000 metros en condiciones óptimas. Un BMP-3M modernizado con kit ERA frontal puede superar ese umbral. Los BTR-82A con blindaje adicional se aproximan. Y cualquier vehículo con protección añadida post-Ucrania -hoy la norma, no la excepción- reduce drásticamente la probabilidad de penetración del 30mm a distancias de combate típicas. Un Pizarro actual necesitaría acercarse peligrosamente para tener posibilidades razonables de efecto. A esa distancia, el enemigo ya ha tenido múltiples oportunidades de dispararnos primero.

Pero el problema va más allá de los blindados enemigos. La proliferación de drones -desde los pequeños FPV kamikazes hasta las municiones merodeadoras tipo Lancet- ha transformado el campo de batalla. Un cañón de 30mm tiene un alcance efectivo antiaéreo de apenas 2.000 metros y carece de munición programable capaz de generar estallidos aéreos efectivos contra enjambres de drones. El 50mm, en cambio, alcanza objetivos aéreos a 4.000 metros y su munición HEAB-T permite detonación programada en proximidad, multiplicando la probabilidad de derribo por disparo.

Hay un argumento institucional que conviene anticipar: la comunalidad logística. Mantener el 30mm permitiría compartir cadena de munición con los Pizarro actuales y con las versiones de combate del VCR Dragón. Es un argumento legítimo, pero no puede ser el factor determinante cuando la munición existente no responde a las amenazas. La comunalidad logística se construye hacia adelante -adoptando el nuevo estándar para todos los programas futuros-, no hacia atrás, aferrándose a un calibre cuyas limitaciones están demostradas en combate. Si la OTAN converge hacia el 50mm como estándar de VCI, España terminará adoptándolo de todas formas; la cuestión es si lo hace ahora, con tiempo para planificar, o dentro de quince años, con urgencia y sin industria preparada.

El mundo ha tomado nota. Estados Unidos ha seleccionado el cañón XM913 de 50mm para su programa XM30, el sucesor del venerable Bradley. Alemania evalúa el mismo calibre para desarrollos futuros del Lynx. Corea del Sur estudia la transición para el sucesor del K21. El 50mm se está convirtiendo en el estándar de facto para los VCI de próxima generación de la OTAN. La pregunta no es si España debe dar el salto. La pregunta es si podemos permitirnos no darlo.


2. La propuesta: desarrollo incremental prudente

Aprender de los errores del pasado no significa abandonar la ambición. Significa canalizar esa ambición de forma inteligente. El Programa Pizarro III se basa en un principio fundamental: una novedad principal por cada Mark, sobre una plataforma conocida, con subsistemas maduros.

Este enfoque contrasta radicalmente con el del VCR Dragón, donde se intentó nacionalizar demasiados subsistemas simultáneamente, sobre una plataforma nueva, con requisitos cambiantes. El resultado fue predecible: retrasos, sobrecostes, capacidades reducidas. El Pizarro III adopta el enfoque opuesto.

El programa parte del chasis ASCOD 2 evolucionado, una plataforma que Santa Bárbara Sistemas (hoy GDELS-SBS) conoce íntimamente desde hace décadas. No hay riesgos de integración estructural como los que han afectado a otros programas. Sobre esta base probada, se introduce una innovación principal en cada Mark:

Mark 0 (2028-2030): Torre tripulada evolucionada con cañón de 50mm bajo licencia y sistema de protección activa Iron Fist. Esta versión operacionalmente completa -no un producto inferior, sino un vehículo con capacidad de combate plena- permite validar la integración del nuevo armamento y el APS en condiciones reales. Sus 35 vehículos equiparán la compañía experimental permanente del MADOC y proporcionarán despliegue inmediato en Canarias. La clave es que el Mark 0 es un VCI plenamente operativo desde el primer día, no una maqueta de evaluación.

Mark 1 (2032-2036): Torre no tripulada con el mismo armamento. Esta es la innovación principal: mover a los tres tripulantes al casco, reduciendo la silueta en 40-50 centímetros, ahorrando 2,5-3 toneladas de peso y mejorando drásticamente la protección. Es un riesgo técnico significativo, pero aislado y con fallback: si la torre no tripulada sufre retrasos, continuamos produciendo el Mark 0. El programa no se bloquea.

Mark 2 (2037-2041): Sistema de protección activa híbrido ALCOTÁN. No un APS 100% nacional -eso sería temerario dado nuestro punto de partida- sino una “españolización por capas”: radares AESA de Indra, software de integración nacional, pero manteniendo el interceptor probado del Iron Fist israelí. Así cumplimos objetivos de retorno industrial sin arriesgar la funcionalidad del sistema.

Mark 3 (2042+): Madurez completa del programa. Munición de 50mm de producción nacional completa, drones orgánicos tethered, inteligencia artificial para adquisición de objetivos, motorización híbrida-eléctrica opcional.


3. Las capacidades que marcan la diferencia

El Pizarro III-50 no es simplemente un Pizarro actual con un cañón más grande. Es un vehículo concebido desde cero para el campo de batalla de 2035-2050.

Cañón de 50x228mm: arquitectura dual

El armamento principal duplica el alcance efectivo contra vehículos blindados (de 1.500 a más de 3.000 metros) y más que duplica la capacidad de penetración (de 55-60mm a más de 100mm RHA a 1.000m). Su munición programable HEAB-T permite seleccionar entre impacto directo, detonación retardada para penetrar fortificaciones ligeras, o estallido aéreo contra infantería y drones. Un solo sistema de armas, múltiples efectos según la amenaza.

Imagen en blanco y negro de un tanque de guerra

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Una precisión necesaria sobre el estado de desarrollo. El programa de referencia para el cañón de 50mm es el XM913 estadounidense, integrado en el programa XM30 (sucesor del Bradley) de Northrop Grumman. A fecha de hoy, el XM913 no ha completado su calificación formal ni ha entrado en producción en serie para el Ejército de EE.UU. Esto no invalida la apuesta por el calibre -el 50mm es una tendencia consolidada en múltiples programas aliados-, pero exige honestidad sobre los plazos.

Por eso, la arquitectura de la torre del Pizarro III es “dual-compatible” desde el diseño: preparada tanto para el XM913 estadounidense como para el Rheinmetall Rh503 35/50mm europeo. Esta dualidad no es un fallback de emergencia; es una estrategia deliberada. España negocia con dos proveedores, lo que mejora condiciones comerciales y reduce dependencia geopolítica. Si las restricciones ITAR estadounidenses se vuelven problemáticas -escenario no improbable en un horizonte de veinte años-, la alternativa europea está ya integrada en el diseño sin necesidad de rediseñar el vehículo. El Rh503 tiene además la ventaja de estar más avanzado en integración europea y de evitar las complejidades regulatorias del régimen ITAR.

Este modo air-burst del 50mm es especialmente valioso contra enjambres de drones: en Ucrania, los drones FPV y municiones merodeadoras como el Lancet han causado aproximadamente el 60-70% de las bajas en vehículos blindados según datos del RUSI y Oryx, y la capacidad del 50mm para generar fragmentación programada a distancia multiplica la probabilidad de derribo por disparo frente al 30mm, que carece de munición realmente efectiva en este rol.

Misil contracarro Spike LR2: la capacidad que cierra la brecha

Un aspecto fundamental que define al Pizarro III-50 como sistema de armas completo es la integración de lanzadores Spike LR2 como capacidad antitanque orgánica. El cañón de 50mm destruye VCI y vehículos ligeros, pero no penetra el blindaje frontal de un carro de combate moderno. El Spike LR2, con un alcance de 5,5 km y capacidad de ataque top-attack, sí lo hace.

Esto significa que un Pizarro III-50 ofrece un espectro completo de efectos letales: 50mm programable (APFSDS para blindados ligeros, HEAB-T airburst para infantería, drones y fortificaciones ligeras), Spike LR2 para blindados pesados a distancia, y APS para supervivencia propia. No necesita que un Leopard 2E le acompañe para enfrentarse a un MBT enemigo. Puede hacerlo solo, desde posición cubierta, a distancias que el enemigo no puede batir. Frente a la pregunta inevitable de “¿y si se enfrentan a un Abrams marroquí?”, la respuesta es: Spike LR2, a 5,5 km, en modo top-attack, contra un vehículo cuyo blindaje superior es su punto más débil.

Sistema de Protección Activa Iron Fist Light Decoupled

El APS ya no es un lujo, es una necesidad existencial. En Ucrania, los vehículos sin protección activa sufren tasas de atrición inaceptables ante la proliferación de misiles antitanque y drones FPV.

Conviene una precisión importante: el APS que ha demostrado su eficacia en combate a gran escala es el Trophy de Rafael, instalado en los Merkava israelíes, donde ha logrado tasas de intercepción superiores al 90% contra RPG y ATGM en las operaciones de Gaza 2023-2024. El Iron Fist de Elbit -seleccionado para el Pizarro III- aplica principios similares, pero con ventajas específicas para plataformas de peso medio: menor masa del sistema completo, cobertura en elevación superior (-7° a +70°) especialmente relevante contra amenazas top-attack de drones y municiones merodeadoras, y tiempo de reacción inferior a 100 milisegundos. El Iron Fist ha sido seleccionado para varios programas internacionales, incluidos los Bradley estadounidenses, pero su empleo en combate es más limitado que el del Trophy. Esta distinción importa: no debemos vender credenciales que el sistema no tiene, pero los principios de funcionamiento están validados por el extenso historial de combate israelí con APS.

La cobertura de 360° en azimut con cuatro paneles radar AESA garantiza detección omnidireccional. En el Mark 2, la transición al sistema híbrido ALCOTÁN -radares Indra con interceptor Iron Fist probado- incrementará el contenido nacional hasta el 50-60% del sistema sin arriesgar funcionalidad.

Torre no tripulada con Iron Vision

Al eliminar la tripulación de la torre conseguimos múltiples beneficios simultáneos. Reducción de peso crítica para transportabilidad aérea. Reducción de silueta que dificulta detección y engagement. Protección superior al ubicar a los tres tripulantes en el casco, la parte mejor blindada. Mayor espacio para los 180 proyectiles de 50mm. La contrapartida -pérdida de visión directa- se compensa con el sistema Iron Vision de Elbit: cascos de realidad aumentada que permiten “ver a través del blindaje” mediante fusión de ocho cámaras HD distribuidas.

En el Mark 1 este sistema sería opcional inicial (para acelerar la integración), pero la arquitectura abierta del programa prevé la transición progresiva a soluciones nacionales de Indra y Tecnobit en el Mark 2, manteniendo la misma funcionalidad, pero incrementando el contenido español y reduciendo dependencias externas.

Transportabilidad en A400M

Requisito no negociable para España. Un VCI que no puede desplegarse rápidamente en Canarias por vía aérea no cumple con nuestras necesidades estratégicas. El Pizarro III-50, con 32-32,5 toneladas en configuración AIR-DEPLOY, cabe en un A400M Atlas. En destino, un kit de re-militarización rápida (menos de dos horas) lleva el vehículo a configuración COMBAT-READY de 36-37 toneladas.

Conviene ser rigurosos con los tiempos de despliegue, porque las promesas infladas destruyen credibilidad. España dispone de 14 A400M, con una disponibilidad operativa que ronda el 50-60%, lo que supone 7-8 aeronaves disponibles en un momento dado. El A400M transporta un solo Pizarro III por vuelo. Una sección de 4 vehículos requiere 4 vuelos. Si incluimos tiempo de carga, vuelo (2-3 horas a Canarias desde la Península), descarga y re-militarización, hablamos de 10-14 horas para desplegar una sección completa. Es significativamente más rápido que los 3-5 días del transporte marítimo -y eso asumiendo que el Estrecho o las rutas navales son seguros, lo que en crisis no puede darse por descontado-, pero no es instantáneo. La ventaja real es estratégica: capacidad de respuesta en horas frente a días, sin depender de rutas marítimas vulnerables a un adversario con capacidad antiaérea Barak MX, HIMARS con posible munición antibuque, y drones de vigilancia marítima.


4. La variante de fuego pesado: Cockerill 3120 con cañón de 120mm

La potencia de fuego del 50mm tiene límites. Para escenarios que requieran destrucción de fortificaciones endurecidas, posiciones preparadas o capacidad equivalente a carro ligero, el programa contempla una variante de fuego pesado: el Pizarro III equipado con torre Cockerill 3120 con cañón de 120mm de baja presión belga.

Imagen en blanco y negro de un tanque de guerra

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

¿Por qué necesitamos capacidad de 120mm adicional cuando tenemos Leopard 2E? La respuesta está en la transportabilidad y el escenario. El Leopard 2E pesa 62-68 toneladas según configuración. No puede transportarse en A400M. Su operación en Canarias está limitada por infraestructura portuaria y viaria. En Ceuta y Melilla, su tamaño dificulta la maniobra en el perímetro urbano de calles estrechas.

El Pizarro III con torre Cockerill, con 40-42 toneladas en configuración de combate, ofrece potencia de fuego de 120mm con comunalidad de chasis del 95% respecto al VCI-50. En configuración aligerada AIR-DEPLOY (37-38 toneladas), cabe en un A400M con pista preparada. Sería el primer elemento de fuego de 120mm que puede llegar por aire a una crisis en territorio español.

El Pizarro III con Cockerill no es un carro de combate principal y no debe emplearse como tal. Su cañón de 120mm de baja presión está optimizado para fuego directo contra posiciones endurecidas, fortificaciones e infantería, no para duelos blindados a larga distancia. Su blindaje, aunque robusto (STANAG 4569 Nivel 5 frontal con kits), no resiste el combate frontal sostenido contra MBT modernos.

Su doctrina de empleo debe enfatizar el flanqueo, la emboscada desde posiciones preparadas y el contraataque limitado. No compite con el Leopard 2E -que sigue siendo el referente para duelos blindados en terreno abierto-, sino que actúa como complemento proyectable: un “francotirador blindado” aerotransportable que llega rápido y golpea duro donde el carro pesado no puede operar. Además, puede emplear munición programable tipo Falarick o equivalentes GLATGM, ofreciendo efectos múltiples (airburst, impacto, retardado) similares a los del 50mm pero con mayor potencia destructiva contra fortificaciones y material.


5. El blindado de los territorios vulnerables

Aquí viene la propuesta que nadie quiere escuchar: el Pizarro III debería convertirse en el principal medio de combate blindado en Ceuta, Melilla y Canarias, sustituyendo progresivamente a los Leopard 2A4 actuales. No es herejía gratuita. Es geometría, física y lecciones aprendidas de los conflictos recientes.

El problema de Ceuta y Melilla es espacial

Ceuta tiene 18,5 km², Melilla 12,3 km². La maniobra está canalizada por urbanización densa, pendientes pronunciadas y una frontera que es esencialmente un perímetro defensivo estático. Un Leopard 2A4, con sus 55 toneladas, 9,7 metros de longitud y 3,7 metros de anchura, no puede maniobrar en calles de 4-5 metros de ancho. No puede girar en intersecciones diseñadas para vehículos civiles. No puede cruzar la mayoría de los puentes urbanos con un límite de peso de 40 toneladas.

Y cuando queda atrapado en un “cañón urbano” -una calle estrecha entre edificios-, se convierte en un blanco estático de 55 toneladas esperando el RPG o el dron FPV que lo neutralice.

El Pizarro III cambia la ecuación. Con 32-37 toneladas según configuración, 7,4 metros de longitud y 3,4 metros de anchura, puede operar donde el Leopard no cabe. Su silueta reducida -especialmente con torre no tripulada, 40-50 cm más baja- lo hace más difícil de detectar y batir en el laberinto de calles y azoteas que define el combate urbano.

La amenaza concreta

Conviene ser concretos sobre a qué se enfrentarían estos vehículos. En un escenario de crisis en los enclaves, la amenaza no es una división acorazada cruzando el Estrecho con Abrams -Marruecos no va a hacer eso, ni España con Leopard 2A8-. La amenaza más probable es una combinación de: fuerzas de operaciones especiales y grupos paramilitares en un golpe de mano rápido para crear hechos consumados; infantería mecanizada en vehículos ligeros (BTR-60/70, Humvees blindados) como escalada controlada; saturación de drones FPV y municiones merodeadoras de producción propia; y fuegos de precisión de largo alcance desde territorio marroquí (los 18 HIMARS con ATACMS alcanzan territorio español).

Frente a esas amenazas, el espectro del Pizarro III -50mm programable contra infantería y vehículos ligeros, Spike LR2 contra cualquier blindado pesado que aparezca, APS contra RPG y drones- es exactamente lo que se necesita. El Leopard 2A4 sin APS, atrapado en calles estrechas, ofrece más tonelaje, pero menos supervivencia.

El APS es la diferencia entre sobrevivir y no

Gaza 2023-2024 ha demostrado que incluso los Merkava 4 con Trophy sufren bajas significativas en combate urbano contra un adversario con ATGM y emboscadas preparadas. Pero la supervivencia de vehículos con APS es tres a cuatro veces superior a la de vehículos sin él. El Pizarro III viene con Iron Fist de serie; los Leopard 2A4 de los enclaves no tienen APS y, dado su edad y configuración, probablemente nunca lo tendrán. En un entorno saturado de RPG y drones FPV, el blindado sin protección activa es un ataúd rodante.

Canarias: desafíos diferentes, misma conclusión

El terreno volcánico de las islas -malpaíses, barrancos, pendientes abruptas- es hostil para vehículos pesados. La infraestructura viaria está diseñada para el turismo, no para columnas blindadas de 60 toneladas. Y lo más crítico: los Leopard en Canarias no pueden desplegarse con la rapidez que una crisis exigiría. El Pizarro III, aerotransportable en A400M, puede estar en las islas en horas. El Leopard necesita días de travesía marítima -asumiendo que la ruta marítima sea segura, lo que frente a un adversario con Barak MX y vigilancia marítima no puede garantizarse.

La propuesta concreta

Los actuales Grupos de Caballería de Ceuta (Montesa) y Melilla (Alcántara), equipados con Leopard 2A4 y Pizarro Fase I, se transformarían en Grupos Acorazados con Pizarro III exclusivamente: VCI-50 para maniobra y Cockerill con cañón de 120mm para fuego pesado. Los Leopard 2A4 se retirarían progresivamente a partir de 2035. En Canarias, la Brigada homónima recibiría un batallón mecanizado completo, convirtiéndose en la primera unidad de las islas con capacidad blindada real desde la retirada de los M47 hace décadas.

¿Y las brigadas peninsulares? Las Brigadas Mecanizadas X y XI recibirían el grueso de la producción, sustituyendo a los Pizarro Fase I/II. Mantendrían los Leopard 2E -modernizados con APS Trophy como retrofit- para combate blindado de alta intensidad y contribución OTAN. Es la combinación óptima: el Pizarro III hace lo que el Leopard no puede (maniobra en terreno restrictivo, despliegue aéreo, supervivencia ante drones), y el Leopard hace lo que el Pizarro III no debe (combate blindado en terreno abierto, contribución al flanco Este). Una fuerza mecanizada coherente con los escenarios españoles.


6. Integración en el ecosistema mecanizado

El Pizarro III no opera en el vacío. España recibe actualmente unos 400 Vehículos de Apoyo de Cadenas (VAC) basados en el chasis ASCOD, destinados a sustituir a los obsoletos M113 TOA en roles de segunda y tercera línea: transporte de tropas, ambulancias blindadas, portamorteros de 120mm, recuperación ligera y zapadores. El VAC cubre la retaguardia; el Pizarro III lidera la vanguardia.

Esta complementariedad es clave para entender el programa. El Pizarro III no necesita asumir roles logísticos ni de apoyo porque el VAC ya los cubre sobre un chasis de la misma familia, con comunalidad logística significativa. La cadena de mantenimiento, repuestos de chasis y formación de mecánicos es compartida. El ecosistema mecanizado resultante -VAC en retaguardia, Pizarro III-50 en primera línea, Cockerill como fuego pesado orgánico, Leopard 2E como reserva acorazada- es coherente, sostenible y adaptado a las necesidades reales del Ejército de Tierra.


7. Autonomía estratégica sin autarquía

En un conflicto prolongado de 6-12 meses, posiblemente sin apoyo aliado inmediato, la capacidad de producir, reparar y regenerar nuestros propios vehículos puede ser la diferencia entre resistir y colapsar. El programa contempla un incremento progresivo del contenido nacional: del 58-62% en el Mark 1 al 75-80% en el Mark 3. Pero autonomía no significa autarquía. Intentar nacionalizar todo desde el principio fue precisamente el error del VCR Dragón.

El cañón de 50mm se produciría bajo licencia inicialmente, con EXPAL como socio nacional para munición. Pero la arquitectura dual de la torre permite elegir entre el proveedor estadounidense y el europeo según las condiciones geopolíticas del momento. Esta flexibilidad reduce dependencia sin asumir el riesgo de desarrollar un cañón de nueva generación desde cero -un programa que costaría centenares de millones y tardaría una década.

El sistema de protección activa sigue la misma lógica pragmática: Iron Fist israelí inicialmente (TRL 9), transición gradual a un futuro sistema híbrido ALCOTÁN con radares Indra manteniendo el interceptor probado. Si algún día desarrollamos un interceptor nacional, podremos integrarlo; si no lo conseguimos, el sistema sigue funcionando. La electrónica de combate, optrónica y software de integración serán españoles desde el primer día. Aquí sí tenemos capacidad industrial probada -Indra, Tecnobit, Escribano- y el desarrollo no implica los riesgos técnicos de un APS o un cañón de nueva generación.


8. Los números: 530 vehículos, 6.850 millones

El programa contempla la adquisición de 530 vehículos a lo largo de veinte años (2026-2045): 450 VCI Pizarro III-50 y 80 vehículos de fuego pesado con torre Cockerill.

Unidad

VCI-50

Cockerill

BRIMZ X

90

14

BRIMZ XI

90

14

Brigada Castillejos

32

14

Comando Ceuta

56

12

Comando Melilla

50

10

Brigada Canarias

80

10

Mk0 + Reserva/Formación

52

6

TOTAL

450

80

 

El coste total de adquisición se estima en 6.850 millones de euros, incluyendo 1.700 M€ de desarrollo, producción en serie, repuestos iniciales e infraestructura de formación. Los costes unitarios: 8,2-8,9 M€ por Pizarro III-50 (con torre tripulada o no), y 9,0 M€ por la variante Cockerill. Son cifras competitivas frente al CV90 MkIV y el Lynx KF41.

El coste de oportunidad

Para contextualizar estos 6.850 millones, conviene compararlos con la alternativa. Un batallón de Leopard 2A8 (44 carros) costaría aproximadamente 1.200-1.400 millones de euros incluyendo logística inicial. Eso es casi una cuarta parte del presupuesto completo del Pizarro III... para 44 vehículos que no pueden desplegarse en Canarias por vía aérea, no caben en las calles de Ceuta, y no tienen APS probado.

A lo largo de veinte años, el programa requiere una inversión media anual de aproximadamente 340 millones de euros. Es significativo, pero representa alrededor del 15% del capítulo de inversiones del Ejército de Tierra proyectado bajo el compromiso OTAN del 2% del PIB en defensa. Asumible con voluntad política sostenida, especialmente si se renuncia a programas cuyo encaje estratégico es cuestionable.

Los beneficios industriales son igualmente relevantes: entre 2.800 y 3.200 empleos directos en GDELS-Santa Bárbara Sistemas (Trubia, Sevilla) y la cadena de subcontratistas, más de 6.500-8.000 indirectos. La capacidad de producción de 40-50 vehículos anuales permite también planificar regeneración industrial en escenarios de conflicto prolongado: 5-6 vehículos mensuales en producción de emergencia.


9. El calendario: IOC en 2033

Año

Hito

2026-2027

Aprobación programa, inicio desarrollo formal, contratos de licencia

2028

Primeros prototipos Mark 0 (torre tripulada + 50mm + Iron Fist)

2029

Primer prototipo Mark 1 (torre no tripulada)

2030-2031

Producción Mark 0 (35 ud.), despliegue en Canarias y Compañía Experimental MADOC

2032

Certificación Mark 1

2033

IOC - Inicio producción serie, primera brigada equipada

2037

Inicio producción Mark 2 (APS híbrido ALCOTÁN)

2040

FOC - Todas las unidades equipadas según plantilla

2042+

Inicio producción Mark 3 (madurez completa)

 

CONCLUSIÓN: Una decisión estratégica

El Pizarro III no es simplemente un programa de adquisición de armamento. Es una decisión estratégica sobre qué tipo de país queremos ser.

Podemos optar por la vía fácil: comprar vehículos extranjeros llave en mano, depender de otros para nuestro sostenimiento, aceptar que España es un cliente y no un productor de capacidades de defensa. Es una opción legítima, y probablemente más barata a corto plazo. El CV90 sueco o el Lynx alemán son vehículos excelentes. Pero cuando llegue la crisis -y llegará-, estaremos en cola detrás de otros clientes para repuestos, munición y regeneración.

O podemos optar por la vía difícil: desarrollar un programa nacional que, sin caer en la autarquía estéril del “todo español”, maximice nuestra autonomía estratégica donde realmente importa. Que cree empleo industrial de alta cualificación. Que nos posicione como socio relevante -no como cliente- en el ecosistema europeo de defensa. Que, cuando llegue la próxima crisis en nuestros territorios vulnerables, nos permita responder con capacidades propias y no depender exclusivamente de la buena voluntad de nuestros aliados.

El Pizarro III es esa opción difícil. Un VCI de clase mundial, producido en España, con tecnología de 2035 en lugar de tecnología de 2005 remozada. Un programa diseñado para aprender de los errores del pasado -del VAC cancelado, del Dragón eternamente retrasado- y no para repetirlos. Un sistema de armas capaz de defender Ceuta cuando la presión militar al otro lado de la valla pase de implícita a explícita, de llegar a Canarias en horas cuando la diplomacia fracase, de contribuir dignamente a operaciones OTAN sin ser el pariente pobre de la alianza.

Porque España no necesita el VCI más caro del mercado. Necesita el VCI correcto para sus escenarios reales. Y esos escenarios -urbanos, insulares, con amenazas de drones y misiles, con tiempos de respuesta medidos en horas- exigen exactamente lo que el Pizarro III ofrece: protección activa, potencia de fuego versátil, transportabilidad aérea y autonomía industrial.

La decisión, como siempre, es política. Pero que nadie diga que no sabíamos lo que estaba en juego.

* * *

 

En un próximo artículo desmontaré el pilar intelectual que sostiene el fetichismo acorazado en España: la doctrina acorazada y su dependencia acrítica de modelos ajenos. Porque el problema no es solo el material; es la mentalidad que lo justifica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Reconvertir, no oxidar: 4 vidas nuevas para el BMR

¿Qué hacemos con los BMR cuando lleguen los VCR Dragón?   INTRODUCCIÓN España opera hoy entre 600 y 650 BMR/VEC 6x6 operativos, tras b...

Entradas populares