miércoles, 27 de mayo de 2026

Epic Fury y el fin del santuario

Lo que la guerra de Irán enseña sobre las bases aéreas españolas

Serie: "La fuerza aérea que se destruye en tierra" — Artículo 1 de 3

Este artículo analiza la protección pasiva de bases aéreas —shelters, bermas, dispersión, engaño, reparación de pistas—. No aborda defensa activa antimisil, superioridad aérea ni la plausibilidad política de escenarios concretos.

 

INTRODUCCIÓN

Durante tres décadas, desde las plataformas destrozadas de las bases aéreas iraquíes en 1991 hasta los aeródromos ucranianos convertidos en cráter por Iskander en 2024, una lección se ha repetido: las fuerzas aéreas mueren antes de despegar si permanecen concentradas y expuestas. En los conflictos asimétricos y convencionales desde la primera Guerra del Golfo, entre el 40% y el 70% de las pérdidas de aeronaves en fuerzas que no lograron proteger sus bases se produjeron en tierra. La Operación Epic Fury no inauguró esa realidad, sino que la hizo imposible de ignorar.

El 27 de marzo de 2026, una salva combinada de misiles balísticos y drones de ataque impactó en Prince Sultan Air Base (PSAB), en Arabia Saudí. Los números exactos de la salva son objeto de evaluación —fuentes abiertas sitúan entre quince y cuarenta proyectiles por oleada en los distintos ataques a la base—, pero los resultados están documentados: el E-3G Sentry con matrícula 81-0005, un avión de alerta temprana y mando aerotransportado valorado entre 300 y 400 millones de dólares, asignado al 552nd Air Control Wing de Tinker AFB, quedó destruido. Era la primera pérdida en combate de un E-3 en casi cinco décadas de servicio. A su alrededor, varios KC-135 Stratotanker sufrieron daños de categoría A (pérdida total irreparable) o categoría B (fuera de servicio durante meses). Al menos quince militares estadounidenses resultaron heridos.

Las imágenes satelitales comerciales de febrero de 2026 mostraban cuarenta y tres aeronaves estadounidenses desplegadas en PSAB, incluyendo seis E-3 Sentry y trece KC-135, estacionadas al descubierto en la plataforma. Sin shelters endurecidos, sin bermas de separación y con distancias entre células de apenas veinte a treinta metros.

PSAB disponía de una de las arquitecturas antimisil más densas fuera de Israel, con sistemas THAAD, Patriot PAC-3 y NASAMS que formaban un escudo multicapa. Y sin embargo, misiles y drones penetraron. La defensa activa redujo el número de impactos —sin ella, el resultado habría sido catastrófico—, pero no los eliminó. Los que pasaron encontraron aeronaves de alto valor en un despliegue estático de alta densidad.

Despliegue estático de alta densidad en plataforma abierta, generada por IA

Eurofighers del Ala 14 en plataforma abierta en la Base Aérea de Los Llanos (Albacete). Sin shelter endurecido y sin berma de separación en lo que constituye el despliegue estático de alta densidad que caracteriza hoy a todas las bases de caza españolas. Fuente: NurPhoto / NurPhoto via Getty Images.

Este artículo examina qué confirma Epic Fury sobre la premisa española de que las bases propias son un santuario, algo que la planificación de infraestructura del Ejército del Aire y del Espacio español nunca ha cuestionado explícitamente. Y lo hace en el contexto de un campo doctrinal establecido —Air Base Survivability, Passive Defense Measures y Base Recovery Operations— que ha recibido atención limitada en España mientras varios aliados priorizaban inversiones específicas en supervivencia de bases.

martes, 26 de mayo de 2026

El error de la brigada polivalente

Por qué una brigada para todo no encaja en los teatros españoles

Tercer artículo de la serie "Defender España sin fantasías"

 

INTRODUCCIÓN

En el artículo anterior desmonté la doctrina acorazada heredada que el Ejército de Tierra practica como si España fuera Alemania. Una doctrina diseñada para el corredor de Fulda, importada sin adaptación y sostenida por inercia institucional más que por reflexión estratégica. Pero las doctrinas no flotan en el vacío, sino que generan estructuras, y la estructura que ha generado esta doctrina importada es la brigada polivalente.

Si la mentalidad estaba desajustada, la organización que produce no podía ser otra cosa que un reflejo de ese desajuste. La brigada polivalente española es ese reflejo, esto es, una unidad concebida para hacerlo todo y que, precisamente por ello, no hace nada suficientemente bien en ninguno de los teatros donde España podría verse obligada a combatir. Este artículo explica por qué la polivalencia se ha convertido en coartada para no especializar, qué hacen los aliados que han abordado este problema y cuál es la alternativa.

La brigada polivalente española: adecuada para uno de cinco teatros y parcialmente para otro. Inadecuada para los tres restantes. Imagen generada con IA a efectos ilustrativos.

La insuficiencia de la brigada polivalente se manifiesta en tres niveles distintos, en su diseño doctrinal (la idea misma de una brigada genérica para teatros radicalmente diferentes), en su dotación material (el inventario real de plataformas y sistemas) y en su disponibilidad operativa (lo que realmente funciona en un día cualquiera). Aunque relacionados, cada nivel exige soluciones diferentes y ninguno de los tres resiste un examen honesto.

jueves, 21 de mayo de 2026

El fin del desembarco clásico

Por qué el asalto anfibio de los años noventa ya no funciona

 

INTRODUCCIÓN

Hay doctrinas que no mueren en el campo de batalla. Mueren en los despachos, cuando nadie se atreve a decir en voz alta que el modelo que ganó la última guerra no serviría para ganar la próxima. El asalto anfibio clásico lleva una década en ese proceso; despacio, entre informes técnicos archivados y ejercicios que replican procedimientos diseñados para un entorno que ya no existe. España tiene dos buques anfibios cuya vida operativa se agota, una Infantería de Marina que está sustituyendo sus vehículos anfibios de los años setenta por plataformas que siguen navegando a seis nudos y un adversario principal con amplia capacidad de negación de acceso, pero nada parece haber cambiado en nuestra doctrina anfibia.

Un buque anfibio en aguas cerradas, flanqueado por embarcaciones menores. La perspectiva es la del observador desde tierra, el mismo punto de vista desde el que un sistema de designación de objetivos convertiría esta estela en un vector de ataque. Imagen generada con IA a efectos ilustrativos.

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

El colmillo del S-80

Por qué España necesita ya un misil submarino de ataque a tierra

 

1. El problema: un submarino del siglo XXI sin proyección estratégica

Un submarino convencional moderno que no pueda atacar objetivos en tierra es, en términos estratégicos, una plataforma incompleta. Puede negar el uso del mar al adversario, puede acechar y hundir buques de superficie, puede sembrar minas y recoger inteligencia; pero no puede proyectar fuerza más allá de la línea costera. En el siglo XXI, esa limitación no es un matiz doctrinal, es una brecha de capacidad que reduce al submarino a un instrumento defensivo cuando el entorno de amenaza exige versatilidad ofensiva.

España opera hoy el S-81 Isaac Peral, cabeza de serie de la clase S-80 Plus y construye tres unidades adicionales, basados un diseño que ha costado sangre, sudor y miles de millones corregir. Pero ninguno de ellos puede lanzar un misil de crucero contra un objetivo terrestre; ni uno. Esto coloca a la Armada en una posición incómoda dentro de la OTAN. Francia, con sus Suffren, dispara el MdCN a más de 1.000 kilómetros desde la inmersión. Corea del Sur lanza el Haeseong III desde sus Type 214, submarinos comparables en desplazamiento al S-80. Los SSN y SSGN estadounidenses llevan décadas disparando Tomahawk en cada conflicto desde la Guerra del Golfo. Incluso Japón, constitucionalmente limitado en sus capacidades ofensivas, estudia activamente dotar a sus Taigei de capacidad de ataque a tierra. España, en cambio, tiene un submarino de primera línea que solo puede morder bajo el agua.

Dos posiciones de patrulla, un resultado estratégico. Desde Canarias y desde el Mediterráneo occidental, un S-80 equipado con misiles de 1.500 km de alcance mantiene bajo amenaza la totalidad del Magreb sin abandonar aguas seguras. Mapa conceptual generado con asistencia de IA y editado por el autor. Elaboración propia. No es una representación cartográfica de precisión.

viernes, 8 de mayo de 2026

Desmontando la doctrina acorazada española

Por qué pensamos como Alemania sin serlo

Segundo artículo de la serie "Defender España sin fantasías"

 

En un artículo anterior defendí que España no necesita el Leopard 2A8 ni el MGCS. Que el debate sobre carros de combate está mal planteado porque responde a preguntas que no son las nuestras. Que invertimos en sistemas diseñados para guerras que no vamos a librar mientras desatendemos los escenarios donde sí podemos perder.

El problema de fondo no es qué carro compramos, sino por qué lo consideramos el eje de nuestra fuerza terrestre. No es una cuestión de presupuesto ni de tecnología; es una cuestión de mentalidad. España ha adoptado, durante décadas, un marco doctrinal diseñado para otro país, otra geografía y otra guerra. Y ese marco sigue determinando cómo organizamos el Ejército de Tierra, qué priorizamos en las adquisiciones y qué tipo de conflicto creemos que debemos preparar.

La geografía condiciona la doctrina. España sigue preparándose para un escenario que no es el suyo. Imagen conceptual generada con asistencia de IA y editada por el autor. Elaboración propia.

La tesis de este artículo es que la doctrina acorazada del Ejército de Tierra español sigue pensando como si España fuera Alemania, sin serlo. Y ese desajuste intelectual no es inocuo. Tiene consecuencias presupuestarias, operativas y, en última instancia, estratégicas.

No se trata de demonizar a nadie. Los profesionales que aplican esta doctrina lo hacen con rigor y dedicación; el problema no está en las personas, sino en el marco que heredaron. Cuestionar este legado no es un ejercicio de iconoclasia; es una necesidad estratégica.

jueves, 7 de mayo de 2026

El Sahel en llamas

Por qué el epicentro del terrorismo mundial está a 450 millas de Canarias

 

INTRODUCCIÓN

En 2025, el Sahel concentró más de la mitad de las muertes por terrorismo del mundo. No es ya una periferia inestable, sino el principal centro de gravedad de la violencia yihadista global; un centro que está más cerca de Canarias de lo que la mayoría de los análisis europeos admite. La distancia en línea recta entre Nuadibú, en la costa mauritana y Fuerteventura ronda las 450 millas náuticas, menos que la distancia por carretera entre Madrid y Barcelona. Lo que sigue no es un ejercicio de alarmismo; es un intento de cuantificar una amenaza que ya se proyecta sobre el flanco atlántico español.

Mapa conceptual generado con asistencia de IA y editado por el autor. Elaboración propia a partir de datos de GTI 2026 (IEP), ACLED, International Crisis Group y GI-TOC. No es una representación cartográfica de precisión.

El campeón que no decide

Por qué España no controla el rumbo de su industria aeronáutica. Primera entrega de una serie sobre la soberanía industrial aeronáutica es...

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