Del programa fallido a la oportunidad estratégica
Introducción: Crónica de una Muerte Anunciada
El programa FCAS, símbolo de la
autonomía estratégica militar europea, atraviesa un momento delicado que puede
acabar siendo su fin. Las tensiones entre Dassault Aviation y Airbus D&S
han mutado de simples disputas comerciales a un choque estructural de
filosofías nacionales, paralizando el progreso técnico del programa. Mientras
Francia busca un liderazgo indiscutible para proteger su independencia de
diseño, Alemania y España exigen un modelo de cooperación entre iguales que
garantice el retorno tecnológico y la carga de trabajo industrial.
Ante el riesgo real de colapso del programa, España se enfrenta a la decisión más trascendental de su historia aeronáutica reciente. Si el programa acaba fracasando implicaría la obsolescencia operativa del Ejército del Aire hacia 2040 y la descapitalización intelectual de una industria clave para España, como la aeroespacial. Sin embargo, esta crisis esconde una oportunidad paradójica: la posibilidad de que España realinee sus alianzas y forje una capacidad aeroespacial más autónoma, avanzada y flexible que la que habría obtenido como socio minoritario en un FCAS exitoso.
I. El Diagnóstico: La Trampa de la Inacción y las Falsas Soluciones
Para comprender la magnitud del
desafío, es imprescindible diseccionar primero la situación actual de la
defensa nacional. España carece del músculo financiero de Alemania o de la base
industrial y tecnológica francesa para desarrollar un caza de sexta generación
en solitario, cuyo coste de I+D superaría los 50.000 millones de euros.
El dilema de la flota actual
El reloj corre en contra de la
operatividad española. La flota operativa actual de 141 cazas (69 Eurofighter y
72 EF-18 Hornet) se enfrenta a una espada de Damocles por la finalización de la
vida útil de los EF-18, con más de 35 años de uso, teniendo prevista su
salida de servicio paulatina hasta 2035. Sin embargo, solo se han encargado 45
nuevos Eurofighter para su sustitución, lo que amenaza con crear un vacío de capacidades.
Por qué fallan las
alternativas convencionales
Ante la posible ruptura del FCAS,
surgen opciones que, bajo un análisis riguroso, resultan contraproducentes:
- La vía francesa (Dassault): Unirse a una
alternativa liderada exclusivamente por Francia (un hipotético "Super
Rafale" de sexta generación) convertiría a la industria española en
un mero taller de ensamblaje, perdiendo la autoridad de diseño (Design
Authority) y soberanía industrial.
- La vía alemana-sueca ("Airbus Plus"):
Una alianza entre Alemania, España y Suecia (SAAB) sería pragmática y más
económica, pero con menor experiencia crítica en tecnología stealth
(sigilo) que la que posee el Reino Unido. Además de la incertidumbre sobre el éxito final, los plazos históricos
sugieren que un caza desarrollado por este consorcio no estaría listo
hasta 2045-2050, demasiado tarde para cubrir las carencias a medio plazo.
- La solución americana (F-35): Aunque
tentadora para los militares por su eficacia inmediata, la compra del F-35
es "venenosa" para la industria nacional. Limitaría al sector
aeroespacial español al mantenimiento básico de la aeronave. Más grave aún
sería la pérdida de soberanía operativa: España no tendría control total
sobre las misiones, especialmente aquellas que afectasen a amenazas
"no compartidas" con la OTAN, como Marruecos.
II. La estrategia del "Escudero LEAL": Tres Pilares para la Soberanía
La solución óptima requiere un
equilibrio delicado para mantener la soberanía operativa sin diluir la
capacidad industrial en alianzas desiguales. La estrategia propuesta se
estructura en tres pilares.
Primer pilar. Consolidación táctica
(2025-2035): El Eurofighter como columna vertebral
La prioridad inmediata es
asegurar la defensa aérea mientras se clarifica el horizonte de la sexta
generación. España debe doblar su apuesta por el Eurofighter, expandiendo las tranches
2 y 3 hacia el estándar Long Term Evolution (LTE) y adquiriendo nuevas
unidades de la versión más actual T5:
- Adquisición estratégica: Se propone la
compra de 25 Eurofighter T5 adicionales entre 2026 y 2030, con un coste
estimado de 4.500 millones de euros, para sustituir "uno por
uno" a los F-18 en vías de obsolescencia, manteniendo la flota de
combate aéreo en unos 140 aparatos.
- Relevancia tecnológica: El estándar LTE
incluye radares de última generación, mayor capacidad de procesamiento y
una arquitectura preparada para controlar sistemas no tripulados,
asegurando que el Eurofighter sea relevante en el futuro como "camión
de armas" y plataforma de mando.
Con estas actualizaciones, todos
los Eurofighter españoles, excepto los de la tranche 1, tendrían capacidades
de integración con drones. El final de la vida útil de los 17 Eurofighter de la
T1, recientemente modernizados, estaría entre los años 2045 y 2050, fecha en la
que deberían ser relevados. El resto de las tranches,
modernizadas al estándar Long Term Evolution, extenderían su vida útil
hasta más allá del 2050.
Segundo pilar. Capacidad de sexta
generación (2035-2045): Cambio de eje al GCAP (Reino Unido / Italia / Japón)
La alternativa actualmente más
sólida al FCAS es el Global Combat Air Programme (GCAP), anteriormente
conocido como Tempest. Dado que Italia y Reino Unido ya comparten la
cadena logística del Eurofighter con España, unirse a este programa sería
reunir de nuevo a parte de la "familia Eurofighter".
Sin embargo, la estrategia de
entrada debe ser quirúrgica. España no debe aspirar a ser un socio
desarrollador desde cero, para lo que ya llega tarde y con escasa capacidad de
decisión, sino posicionarse como un cliente Premium, con alto
retorno industrial. España se comprometería a adquirir 48 cazas GCAP entre 2035
y 2045 y, para reemplazar a los Eurofighter T1 al final de vida útil, 12 cazas
adicionales entre 2045 y 2050.
- El modelo F-18 como precedente: En 1983,
España compró 72 F-18 obteniendo compensaciones extraordinarias: capacidad
de integración propia, mantenimiento completo y transferencias
tecnológicas que permitieron fundar el sector aeroespacial español moderno.
Con una inversión prevista de 13.000-14.000 millones de euros por 60 cazas
GCAP, España debe exigir condiciones similares o superiores.
- Exigencias Industriales Concretas:
- Carga de trabajo del 10-12%: Justificado
por el volumen de compra, centrando el trabajo en áreas de competencia
real como el ensamblaje final en Getafe, la fabricación de
estabilizadores y paneles stealth, y sistemas de guerra
electrónica.
- Hub regional de mantenimiento: Negociar un
centro de mantenimiento de nivel 3, conocido como MRO (Maintenance,
Repair, and Overhaul), en España, garantizando soberanía logística y
negocio futuro.
- Transferencias tecnológicas: España debe
aprovechar la inversión en la compra del GCAP para obtener las tecnologías
habilitadoras "aguas arriba": materiales stealth y
cerámicos, componentes de comunicación, y
procesos industriales para sensores AESA (GaN) y
fibra de carbono.
- Soberanía del Software: Aunque el acceso al
código fuente total es inviable, España debe asegurar la
"equivalencia funcional" mediante arquitecturas abiertas. Esto
implica tener la capacidad de integrar armamento propio y modificar las
librerías de amenazas sin pedir permiso al consorcio, operando un
laboratorio de software soberano en el CLAEX, tal y como se hizo con el
F-18 en su momento.
Tercer pilar. La joya de la
Corona (2035-): Soberanía mediante un CCA autóctono
Aquí reside la verdadera apuesta
por la independencia tecnológica. Mientras que en el caza tripulado España
actúa como cliente “especial”, en el ámbito de los sistemas no tripulados debe
asumir el liderazgo total. Se propone el desarrollo nacional de un Avión de
Combate Colaborativo (Collaborative Combat Aircraft-CCA), comúnmente
conocido como Loyal Wingman, capacitado para colaborar tanto con el
Eurofighter como con el GCAP.
- El hueco en el mercado: Aunque Japón está
trabajando en programas loyal wingman para el GCAP, Europa
carece de un programa CCA consolidado para este programa. Reino Unido ha paralizado
su proyecto Mosquito e Italia no tiene uno propio, lo que abre una
ventana de oportunidad única para que España lidere este nicho, al menos
en una pata europea compatible con Eurofighter y GCAP.
- Concepto operativo: El CCA español sería un
dron transónico, de baja observabilidad y coste
"sacrificable" (15-20 millones de euros). Actuaría como
multiplicador de fuerza, operando en enjambres de 2 a 4 unidades
controladas por cada caza tripulado.
- Roles tácticos:
- Señuelo: Adelantarse para activar defensas
enemigas y absorber fuego.
- Arsenal Volante: Portar misiles extra
controlados por el caza "madre".
- ISR Avanzado: Actuar como sensor extendido
en territorio hostil.
- Supresión de Defensas (SEAD): Neutralizar
sistemas antiaéreos sin arriesgar vidas humanas.
- Soberanía del dato: Al desarrollar la IA y
el software de vuelo en territorio nacional, el Ministerio de Defensa
asegura que ningún actor externo pueda "apagar" sus armas o
vetar su uso, a diferencia de lo que ocurre con sistemas como el F-35.
El coste de desarrollo rondaría
los 2.000-3.000 millones de euros, a los que habría que añadir unos 2.250 o 3.000
millones adicionales para producir 150 loyal wingman. Con esa flota de drones
colaborativos, España ganaría una capacidad de combate que sería imposible de
lograr comprando más cazas tripulados, debido a su prohibitivo coste.
III.
COMPARATIVA DE ALTERNATIVAS PARA ESPAÑA
Para comprender con claridad las
opciones estratégicas disponibles tras un posible colapso del FCAS, se presenta
una comparativa entre las cuatro alternativas principales: alinearse con
Francia, con Alemania/Suecia, adquirir el F-35 como solución puente o comprar el
GCAP y desarrollar un CCA propio.
La única opción que preserva la
soberanía operativa, crea retornos industriales significativos, mantiene la
coherencia temporal tras la retirada del EF-18, y abre una vía realista hacia
un ecosistema de drones de combate, es la compra estratégica en el GCAP
acompañada de un programa nacional de CCA.
IV. Impacto Industrial y Retorno Tecnológico
La ejecución de esta estrategia
no solo tiene fines militares, sino que está diseñada para reindustrializar el
sector tecnológico español con un enfoque inteligente.
Estructura del consorcio nacional
El desarrollo del CCA debería
realizarse mediante un consorcio de nueva creación con participación estatal
estratégica (25% vía CDTI/SEPI) para proteger los intereses nacionales
mediante una "acción de oro", con derecho de veto respecto a las
decisiones contrarias a los intereses nacionales.
España se encuentra en el punto
de madurez industrial suficiente para liderar un CCA, objetivo que resulta
inalcanzable en el caso de un caza tripulado de sexta generación. No
sólo por el desafío financiero que supone disponer de los más de 50.000
millones de euros necesarios en I+D, sino por los vacíos tecnológicos
específicos en áreas críticas: capacidad soberana para desarrollar el
núcleo caliente de un motor de combate de alto rendimiento o para ejecutar la
ingeniería stealth de primer nivel necesaria para una plataforma
tripulada de esa complejidad.
Sin embargo, esta barrera
desaparece con el CCA. Al tratarse de una plataforma transónica y “sacrificable”,
las exigencias termodinámicas y estructurales descienden hasta alinearse con
las capacidades existentes. ITP Aero posee la competencia para motorizar
eficientemente un sistema no tripulado, mientras que el tándem Airbus-Indra,
complementadas por la excelencia de GMV en navegación y Sener
en actuadores, cuenta con la madurez en aeroestructuras y sistemas de misión necesaria
para integrar la baja observabilidad en un dron, permitiendo a España liderar
un sistema completo precisamente porque no requiere la tecnología extrema que
le falta para el caza. Esta competencia no es teórica, sino que capitaliza la
experiencia real adquirida en programas previos como el demostrador nEUROn, el
programa Eurodrone y el táctico SIRTAP, permitiendo a España ejercer por
primera vez la autoridad de diseño completa en un programa de coste asumible
(~2.000-3.000 millones de desarrollo) en lugar de limitarse a manufacturar trozos
de planos ajenos.
Este consorcio nacional garantizaría que la propiedad intelectual (IP) fuera española, además de la libre exportación (ITAR free), evitando bloqueos políticos de terceros países. De esta forma, por primera vez desde la integración de CASA en Airbus, España dejaría de construir partes de aviones ajenos para desarrollar su propio sistema completo, y crearía su primer avión propio con capacidad de diseño para generar un futuro ecosistema español de CCA, que posicionaría a nuestro país como uno de los referentes europeos en sistemas no tripulados de combate.
Potencial exportador
A diferencia de los cazas de
sexta generación, cuyo precio prohibitivo limita su mercado, el loyal wingman
español tendría un mayor potencial de exportación. Al diseñarse para ser
compatible con Eurofighter y GCAP, podría convertirse en una opción para
naciones como Alemania, Arabia Saudita, Austria, Gran Bretaña, Italia, Kuwait,
Omán, Qatar, Turquía y Japón, así para otros países que puedan operar estas
plataformas, pero carecen de un dron de acompañamiento propio. Esta compatibilidad
podría extenderse a una amplia gama de aviones y helicópteros de Airbus y
Leonardo.
V. La Visión Operativa: El Ejército del Aire en 2045
Si se implementa esta hoja de
ruta, a mediados de siglo España contaría con una fuerza aérea estructurada en
capas, comparable cualitativamente a naciones con presupuestos muy superiores.
- La base (masa crítica): ~140 Eurofighter
modernizados, que manejarían el 75% de las misiones diarias: policía
aérea, patrullas y defensa territorial. Su capacidad para controlar drones
extenderá su vida útil más allá de 2050.
- La punta de lanza (alta gama): 48-60 cazas
GCAP, reservados para el 25% de misiones de máxima complejidad:
penetración en espacios negados, ataque estratégico profundo y
superioridad aérea contra amenazas avanzadas.
- El multiplicador de fuerza: ~150 CCA españoles
que permitirían saturar al enemigo. En conflictos de alta intensidad,
formarían la primera oleada de ataque, asumiendo el riesgo máximo mientras
los pilotos coordinan desde la retaguardia.
Esta estructura mixta permite
operar de forma autónoma en escenarios regionales (como el norte de África)
mientras se mantiene una contribución de alto valor en coaliciones OTAN.
VI. Viabilidad Financiera
El conjunto del plan expuesto,
con sus tres pilares (compra de Eurofighter y GCAP, desarrollo y producción de
CCA), supondría las siguientes magnitudes para el presupuesto español:
- Coste Total: Se estima entre 22.000 y 24.000
millones de euros distribuidos en 20 años (2026-2045).
- Impacto Anual: Esto supone una inversión
promedio de 1.100-1.200 millones de euros anuales, lo que representa
apenas el 2,75-3% del presupuesto de defensa futuro (proyectado en torno a
40.000 millones anuales).
- Escalonamiento:
- 2026-2030: Compra de Eurofighter
y negociación del GCAP.
- 2031-2035: Inversión intensiva en I+D del
CCA y prototipos.
- 2036-2045: Pagos principales del GCAP y
producción en serie del CCA, compensados parcialmente por las primeras
exportaciones del dron.
Conclusión: De la Dependencia al Liderazgo Inteligente
La posible cancelación del FCAS
no debe verse como el fin del mundo. Lejos de ser una catástrofe, este
escenario puede derivar en una transformación necesaria hacia una mayor
autonomía real.
La estrategia propuesta evita la
trampa de la dependencia total, así como la fantasía de la autarquía inasumible. Al
combinar la compra inteligente de tecnología punta (GCAP) con el desarrollo
soberano de cazas autónomos (CCA), España puede pasar de ser el "tercer
socio irrelevante" en proyectos europeos a convertirse en un líder global
en sistemas no tripulados.
Es el momento de dejar de obsesionarse con construir el fuselaje de los aviones de
otros para empezar a construir el "cerebro" y los escoltas de la
flota del futuro. Mejor cabeza de ratón, que cola de león. En el siglo XXI, la
verdadera soberanía no se medirá por las capacidades del avión tripulado, sino
por la propiedad del cerebro que lo gobierna. Con decisión
política y compromiso presupuestario, España estaría en 2045 mejor posicionada
estratégica e industrialmente de lo que jamás hubiera estado bajo la sombra del
FCAS.

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