miércoles, 18 de marzo de 2026

Valero-EW: una propuesta para recuperar la guerra electrónica ofensiva

Por qué un dron sacrificable de guerra electrónica ofensiva puede ser el multiplicador de fuerza más rentable de las Fuerzas Armadas

 

INTRODUCCIÓN: LA BRECHA, LA AMENAZA Y LA PROPUESTA

La brecha. España lleva más de una década sin capacidad de inteligencia de señales aérea. Desde la baja del Boeing 707 Santiago en 2014 y la retirada de los Falcon 20, el Ejército del Aire y del Espacio carece de plataforma aérea SIGINT (inteligencia de señales) y, lo que es aún más grave, de cualquier capacidad de guerra electrónica (EW) ofensiva aeronáutica. España puede detectar emisiones desde tierra y mar, pero no puede proyectar interferencia activa en el espacio aéreo adversario. En un entorno donde el dominio del espectro electromagnético (EME) condiciona la supervivencia de cualquier formación de combate, esta carencia no es un lujo aplazable: es una vulnerabilidad estructural.

La amenaza. La proliferación de sistemas de denegación de área (A2/AD) en el entorno estratégico del Mediterráneo Occidental y del flanco sur de la OTAN ha creado burbujas defensivas que condicionan la libertad de maniobra aérea en zonas de interés directo para España. Sistemas SAM de largo alcance de cuarta generación y defensas aéreas integradas (IADS) multi-capa están operativos a distancias que permiten amenazar el espacio aéreo sobre las plazas de soberanía y las rutas de aproximación al Estrecho. Frente a un IADS moderno, enviar cazas tripulados sin supresión previa de sus radares es asumir pérdidas inaceptables. Y España hoy no dispone de ningún medio propio para esa supresión.

Dubois, Gastón. Aviacionline.com https://www.aviacionline.com/indra-unveils-valero-a-multidomain-autonomous-weapon-system

La propuesta. Este artículo es una propuesta de capacidad para el planeamiento de fuerza 2030-2035. Argumenta que una configuración de guerra electrónica ofensiva del sistema VALERO de Indra —lo que aquí se denomina VALERO-EW—, integrada en la arquitectura del Programa SANTIAGO II, puede constituir el multiplicador de fuerza más eficiente en términos de coste-eficacia que España incorpore en la presente década.

 

1. DE LA INTERFERENCIA A DISTANCIA AL JAMMER PRESCINDIBLE

Durante décadas, la guerra electrónica ofensiva aérea fue dominio de plataformas tripuladas dedicadas y enormemente costosas: el EA-6B Prowler, el EA-18G Growler y el Tornado ECR alemán. Estas aeronaves operaban en modo stand-off, irradiando potencia desde distancias seguras para degradar los radares enemigos. El problema para estas plataformas es la física: la ecuación de la interferencia depende críticamente de la relación entre la potencia del jammer y el cuadrado de la distancia al radar objetivo, comparada con la potencia del radar y la distancia al blanco que intenta detectar. A 100 km, se necesitan megavatios de potencia radiada efectiva (ERP) para cegar un radar moderno. A 10 km, bastan kilovatios.

Este principio físico elemental es el que ha abierto la puerta al concepto de jammer stand-in: un vehículo pequeño, barato y sacrificable que se acerca al radar enemigo y lo ciega desde distancia corta con una fracción de la potencia que necesitaría un avión tripulado a distancia segura. EE.UU. lo materializó con el ADM-160C MALD-J: un señuelo-jammer de menos de 135 kg, propulsado por turbojet, con un alcance de hasta 900 km y capacidad de merodeo de 50 minutos, diseñado para operar cerca del radar objetivo. El programa previo MALD-B demostró la utilidad del concepto de saturación y engaño; la variante MALD-J añadió la interferencia activa de RF. La combinación de ambas funciones —señuelo y jammer— en una misma plataforma prescindible es lo que cambia las reglas del juego en la supresión de defensas aéreas (SEAD).

El VALERO de Indra nace en este mismo espacio conceptual. Una plataforma de aproximadamente 250 kg con turbojet, velocidad transónica (superior a Mach 0,8 en alta cota), alas plegables para lanzamiento desde contenedor o desde pilones de caza, y carga útil modular configurable para señuelo, interferencia o ataque. El foco actual del desarrollo, según la propia Indra, es la variante de señuelo con cabeza de guerra. Pero es la configuración de guerra electrónica ofensiva —el VALERO-EW— la que puede aportar la capacidad estratégica que España no tiene.

 

2. QUÉ PUEDE HACER EL VALERO-EW Y QUÉ NO

Cualquier propuesta de capacidad seria debe empezar por las limitaciones, no por las promesas. El VALERO-EW está sujeto a restricciones físicas derivadas de su tamaño, peso y tipo de propulsión que condicionan su empleo operativo. Lo que sigue examina tres parámetros críticos: autonomía, potencia y capacidad de engaño.

2.1. Autonomía y perfil de misión

El VALERO-EW sería un efector de ventana corta, no un sensor persistente.

Un turbojet en una plataforma de 250 kg tiene un consumo específico elevado. El MALD-J estadounidense, con un peso inferior (menos de 135 kg) y un turbojet Hamilton Sundstrand TJ-150, alcanza aproximadamente 90 minutos de vuelo total y unos 50 minutos de merodeo en zona de objetivos. El VALERO, con casi el doble de masa, puede llevar más combustible, pero también arrastra más peso estructural y de carga útil. Una estimación realista sitúa su autonomía entre 45 y 120 minutos según el perfil de vuelo (alta cota/baja cota) y la distancia al área de operaciones. Esto es coherente con misiones SEAD de penetración y escolta electrónica, pero excluye misiones de persistencia. El VALERO no es un dron de patrulla. Es un efector puntual de alta velocidad para misiones discretas y definidas en el tiempo. La persistencia corresponde a otras plataformas de la arquitectura SANTIAGO II.

2.2. Potencia radiada y espectro de actuación

La ventaja stand-in reduce drásticamente la potencia necesaria, pero no cubre todo el espectro de un IADS simultáneamente.

Los amplificadores de potencia basados en nitruro de galio (GaN) ofrecen una densidad de potencia por unidad de masa entre cinco y diez veces superior al arseniuro de galio (GaAs) tradicional. Indra ha tomado una posición estratégica en este ámbito: lidera el proyecto GIGaNTE (Iniciativa de Investigación en Tecnologías de Nitruro de Galio) y participa como socio mayoritario (37%) en SPARC Foundry, cuya fábrica de chips GaN en Vigo —la primera de España— entrará en operación en 2027. Esto da a España control sobre la cadena de suministro del componente crítico que determina la potencia de interferencia del sistema.

Con todo, hay que ser honestos, un VALERO-EW será eficaz contra radares de vigilancia y adquisición en bandas específicas (probablemente banda S a banda X), pero no podrá cubrir simultáneamente todo el espectro de un IADS integrado que combine radares VHF de alerta temprana, radares de seguimiento en banda S y radares de guiado terminal en banda X. Esto no es una debilidad exclusiva del VALERO; ningún jammer sacrificable, incluido el MALD-J, cubre todas las bandas a la vez. En la práctica, esto significa que un mismo enjambre no “apagará” todos los escalones de un IADS de largo alcance; habrá que diseñar paquetes por capas, con VAM configurados para distintas bandas operando como enjambre complementario. La modularidad de la carga útil del VALERO facilita este enfoque.

2.3. DRFM y guerra electrónica cognitiva: capacidad real vs. aspiración

La Memoria de Radiofrecuencia Digital (DRFM), una tecnología que permite copiar la señal del radar enemigo y devolverla modificada para crear blancos falsos, permite al VALERO no solo “hacer ruido”, sino engañar activamente: capturar la señal del radar enemigo, modificar sus parámetros (distancia, velocidad, ángulo) y retransmitirla para generar blancos falsos. Un solo VALERO con DRFM puede hacer que un operador de radar vea diez contactos donde solo hay uno, o simular la firma de un caza para atraer el disparo de un misil SAM hacia un señuelo de un millón de euros en lugar de hacia un Eurofighter de cien millones.

La capacidad DRFM de Indra no parte de cero, ya que la compañía acumula experiencia en el programa europeo REACT (Responsive Electronic Attack for Cooperative Tasks), cuya fase II aborda específicamente las capacidades de escort jamming, stand-off jamming y stand-in jamming. En cuanto al ECM, Indra produce ya el sistema ALQ-500, un sistema ECM/ESM aerotransportado basado en DRFM de banda ancha, con cobertura desde 500 MHz hasta 18 GHz (ampliable a 40 GHz según cliente), capaz de gestionar hasta ocho amenazas simultáneamente. El ALQ-500 está en servicio con varios clientes internacionales, tanto en versión interna como en pod (ALQ-500P). La propia documentación de Indra describe el sistema como basado en “técnicas inteligentes de engaño mediante DRFM y generación de señales sintéticas de banda ancha”.

La dimensión de “guerra electrónica cognitiva” —la capacidad de la IA embarcada (plataforma IndraMind) para identificar señales desconocidas y generar respuestas de interferencia óptimas en tiempo real— es otra cosa. Los radares AESA (Active Electronically Scanned Array) modernos con salto de frecuencia y técnicas de baja probabilidad de interceptación (LPI) exigen exactamente esta capacidad adaptativa; sin embargo, su validación operativa requerirá ciclos de prueba extensos. Para el planeamiento, la capacidad cognitiva debe considerarse crecimiento de Bloque 2, no requisito de entrada en servicio. El VALERO-EW debe poder entrar en combate con DRFM clásica y bibliotecas de amenazas precargadas; la IA cognitiva mejora la capacidad, pero no la condiciona.

 

3. QUÉ LLEVARÍA DENTRO EL VALERO-EW

El VALERO-EW no es un diseño sobre una hoja en blanco. Es un reto de miniaturización e integración de subsistemas que ya existen en el portafolio de Indra. Todos los componentes críticos son nacionales o tienen una ruta de desarrollo nacional clara.

Uno de los argumentos más sólidos a favor de la viabilidad del VALERO-EW es que no requiere inventar tecnologías nuevas, sino miniaturizar y empaquetar en una plataforma de 250 kg subsistemas que Indra ya produce —o está desarrollando en fases avanzadas— para otras plataformas. La configuración EW del VALERO se articularía en torno a seis subsistemas funcionales:

Receptor ESM (medidas de apoyo electrónico). Su función es detectar y clasificar. El primer paso de cualquier misión EW es “escuchar”, detectar las emisiones radar del enemigo, medir sus parámetros y clasificar el tipo de amenaza. Indra dispone de una familia consolidada de receptores de banda ancha: el ALR-400, un receptor digital de alerta radar que ya está en servicio en los F-18 del Ejército del Aire, en el avión de transporte A400M, y en helicópteros NH-90, Tigre, Cougar y Chinook de varios países europeos. El receptor ESM del VALERO-EW derivaría de esta tecnología probada en combate, miniaturizada para la envolvente de masa del VAM.

Módulo DRFM y procesador ECM, cuya función es engañar y perturbar. Ya descrito en la sección 2.3, el procesador ECM del VALERO-EW sería una versión miniaturizada del ALQ-500 (DRFM de 500 MHz a 18 GHz, ocho amenazas simultáneas y en servicio internacional) adaptada a la envolvente de masa y refrigeración del VAM.

Amplificadores de potencia GaN, la fuente de energía electromagnética. Ya analizado en la sección 2.2 con los proyectos GIGaNTE y SPARC Foundry (fábrica Vigo en 2027). A lo ya mencionado se añade que Indra participó en el consorcio europeo MUSTANG (liderado por Saab con Hensoldt y Thales) para asegurar el suministro europeo de GaN para defensa.

Antena de barrido electrónico (AESA), cuya función es dirigir la interferencia. Para que la interferencia sea eficaz, el haz de energía debe poder apuntarse electrónicamente hacia el radar objetivo sin mover la antena físicamente. El programa europeo REACT II, coordinado por Indra, desarrolla específicamente antenas AESA para ataque electrónico aerotransportado, diseñadas para ser agnósticas a la plataforma de integración. El pod NGEAP (Next Generation Electronic Attack Pod) que Indra desarrolla como producto bandera de esta familia emplea esta tecnología AESA con cobertura de 360°. Para el VALERO-EW, se requeriría una antena AESA miniaturizada, posiblemente de sector frontal, derivada de esta misma línea de desarrollo.

Sistema de aumento de firma (SAS) para hacerse pasar por un caza. La misión de señuelo requiere que el VALERO simule una sección radar equivalente (RCS) mucho mayor que la real, haciéndose pasar por un Eurofighter, un F-18 o un misil de crucero en las pantallas de radar enemigas. Este sistema —denominado SAS (Signature Augmentation Subsystem) en la terminología del MALD estadounidense— emplea realzadores activos de radar en múltiples bandas de frecuencia, combinados con las capacidades de engaño de la DRFM. La tecnología base es derivada de los mismos subsistemas ECM (generación de señales sintéticas) que Indra ya domina.

Navegación, enlace de datos y computador de misión para volar y comunicar. El VALERO requiere navegación autónoma GPS/INS (sistema de navegación inercial asistido por GPS) con capacidad de operar en entornos de denegación GPS, como los que generan los propios sistemas de guerra electrónica enemigos. España, con GMV e Indra, dispone de capacidades nacionales en navegación inercial y GPS militar. El computador de misión gestiona el plan de vuelo preprogramado (con hasta 256 waypoints, siguiendo el estándar MALD) y la activación de la carga útil EW en el momento óptimo. El enlace de datos seguro conecta el VAM con la nube de combate NIMBUS de Indra —arquitectura multidominio ya operativa en demostraciones—, permitiendo actualizaciones de misión en vuelo y transferencia de datos de inteligencia electrónica captados durante la penetración. En Bloque 2, el procesador IndraMind añadirá la capacidad de guerra electrónica cognitiva.

El mensaje que esta arquitectura transmite es claro: el VALERO-EW no requiere inventar nada que no exista. Requiere miniaturizar, integrar y validar en vuelo subsistemas que Indra ya produce o desarrolla para otras plataformas. El reto principal no es tecnológico en sentido fundamental; es de ingeniería de integración: empaquetar las capacidades del pod ALQ-500P (que pesa 284 kg y mide 330 cm de longitud) junto con un SAS y navegación autónoma dentro de un vehículo aéreo de 250 kg que vuela a Mach 0,8. Es un reto exigente pero acotado, y la experiencia de Raytheon con el MALD-J —que integró capacidades similares en un vehículo de 135 kg— demuestra que es factible. 


4. INTEGRACIÓN EN SANTIAGO II: CONSUMIDOR DE INTELIGENCIA

El VALERO-EW convierte la inteligencia pasiva de SANTIAGO en acción ofensiva, pero su adquisición operativa debe encuadrarse bajo programas de superioridad aérea, no alterar el alcance ni el presupuesto de SANTIAGO.

El Programa SANTIAGO Fase II está reconstruyendo la capacidad de guerra electrónica e inteligencia de señales de las Fuerzas Armadas. Sus subprogramas cubren la obtención SIGINT aérea, la modernización de los sistemas EW desplegables del Ejército de Tierra y la Armada —GECO (Guerra Electrónica Convencional, sobre vehículos Dragon 8x8) y GEMA (Guerra Electrónica Móvil naval), adjudicado a Indra—, y la vigilancia acústica submarina, SIVIGAC, adjudicado a SAES.

Esta arquitectura cubre la captación pasiva y la protección EW a nivel táctico, pero presenta un vacío evidente: ninguno de estos subprogramas proporciona una capacidad EW ofensiva aeronáutica. Los sistemas GECO y GEMA protegen fuerzas propias; la futura plataforma SCAPA recogerá inteligencia de señales. Pero ninguno puede proyectar interferencia activa dentro del espacio aéreo enemigo para suprimir un IADS antes de que las aeronaves tripuladas entren en zona de riesgo. El VALERO-EW cubriría precisamente esta capa: el efector ofensivo que convierte la inteligencia obtenida por SANTIAGO en acción de supresión.

La sinergia no es meramente conceptual; es técnica. Las bibliotecas de amenazas generadas por los sensores SANTIAGO (firmas de radar, patrones de emisión, parámetros de pulso) alimentarían directamente las memorias DRFM del VALERO y las librerías de su IA cognitiva. La integración en la nube de combate NIMBUS de Indra —que ya conecta sistemas terrestres, navales y aéreos— permitiría que la información fluya desde el sensor de captación al efector de supresión en ciclos de decisión compatibles con el tempo del combate moderno. Pero su adquisición operativa debería encuadrarse bajo programas de superioridad aérea y guerra electrónica ofensiva del Ejército del Aire y del Espacio, sin alterar el alcance ni el presupuesto ya definidos de SANTIAGO II. La relación correcta es de sinergia funcional, no de subordinación programática.

 

5. MISIONES REALISTAS PARA UNA PLATAFORMA REAL

El VALERO-EW es eficaz para SEAD puntual, escolta electrónica y saturación; no es eficaz para persistencia SIGINT, contramedidas IR ni ciberataque.

Supresión de defensas aéreas enemigas (SEAD). Esta es la misión central. En una operación de entrada forzada o strike profundo, enjambres de VALERO-EW se lanzan como primera oleada para localizar, identificar y cegar los radares de adquisición y seguimiento del IADS enemigo. Un solo VALERO puede interferir un radar; un enjambre puede colapsar todo un sistema de defensa aérea. La combinación de señuelo (generación de blancos falsos mediante DRFM) y jammer (degradación de la capacidad de seguimiento) obliga al adversario a elegir entre disparar misiles SAM contra señuelos de un millón de euros o apagar sus radares para evitar la detección por misiles antirradiación. Ambas opciones benefician a la fuerza atacante.

Escolta electrónica. En misiones de strike o patrulla marítima, uno o dos VALERO-EW lanzados desde el pilón de un Eurofighter o F-18 se adelantan a la formación tripulada para crear un “corredor de seguridad” electromagnético. La clave operativa es que el VALERO vuela a velocidad transónica, compatible con el perfil de vuelo de los cazas a los que acompaña.

Saturación y engaño. En escenarios de entrada en zona A2/AD, sistemas diseñados para impedir que aviones o buques enemigos se acerquen, el despliegue masivo de VALERO como señuelos genera una sobrecarga de contactos en las pantallas de radar enemigas. Si el adversario no puede distinguir un VALERO de 250 kg de un Eurofighter, su cadena de mando se colapsa ante la incertidumbre. Cada misil SAM disparado contra un señuelo es un misil que no estará disponible cuando llegue la amenaza real. La “matemática del agotamiento” que Ucrania ha demostrado con los Shahed funciona también en esta dirección.

Disrupción de comunicaciones. El jamming selectivo de enlaces VHF/UHF y redes de datos tácticas permite aislar unidades enemigas de sus centros de mando en momentos críticos. Esta capacidad COMJAM es técnicamente menos exigente que el engaño de radares y constituye una misión secundaria natural del VALERO-EW.

Conviene ser explícito sobre lo que el VALERO-EW no puede hacer. No puede realizar patrulla SIGINT persistente: su autonomía no lo permite. No puede contrarrestar amenazas de guiado infrarrojo (MANPADS tipo Igla o Verba) mediante interferencia de RF. Para eso se necesitan contramedidas DIRCM o señuelos IR, que son sistemas de naturaleza distinta. Y no puede ejecutar ciberataques contra redes enemigas: la guerra electrónica y las ciberoperaciones operan en dominios diferentes, aunque puedan coordinarse en el marco de operaciones CEMA (Cyber Electromagnetic Activities). Mezclar estas capacidades en un mismo sistema no es posible ni deseable.

 

6. EL CASO ESTRATÉGICO: EL ESTRECHO Y LAS PLAZAS DE SOBERANÍA

En un escenario de crisis o conflicto en el Mediterráneo Occidental, las distancias son cortas (8-14 km en el Estrecho), los tiempos de reacción mínimos y el riesgo para plataformas tripuladas máximo. Es exactamente el tipo de entorno donde un efector prescindible de guerra electrónica aporta la mayor ventaja: asume riesgos que serían inaceptables para un Eurofighter de 100 millones de euros, opera a fracción de coste y puede preposicionarse en contenedores de lanzamiento de superficie (LSC) listos para despliegue en menos de dos horas. La posibilidad de lanzar VALERO-EW tanto desde superficie como desde cazas permite una flexibilidad de respuesta que ningún otro sistema de EW ofensivo puede igualar a este coste.

Pero la relevancia del VALERO-EW no se limita al flanco sur. En despliegues expedicionarios en el marco de la OTAN —ya sea en el Báltico, en el Mediterráneo Oriental o en operaciones de gestión de crisis—, la capacidad de aportar supresión de defensas aéreas con medios propios eleva el valor de España como aliado. Una nación que puede degradar un IADS adversario con medios soberanos aporta un valor disuasorio y aliado muy superior al de quien depende de que otros supriman las defensas antes de operar. El VALERO-EW no solo protege el territorio propio; proyecta credibilidad en el marco de la defensa colectiva.

 

7. SOBERANÍA INDUSTRIAL Y DIMENSIÓN EUROPEA

El argumento industrial del VALERO-EW se sustenta en una convergencia de iniciativas que, por primera vez, sitúan a España en posición de construir una cadena de valor completa en guerra electrónica ofensiva aeronáutica.

En el plano de la plataforma, la nueva fábrica de Indra en Villadangos del Páramo (León), con una inversión de 12 millones de euros y capacidad para 50-100 unidades anuales, concentrará la producción del VALERO junto con los drones tácticos TARSIS y las municiones merodeadoras de la joint venture con EDGE Group. En el plano del componente crítico, el proyecto GIGaNTE —con SPARC Foundry, universidades y centros tecnológicos— creará una cadena de valor integral en nitruro de galio. La fábrica de chips GaN de Sparc en Vigo, con capacidad para 20.000 obleas anuales, estará operativa en 2027. Esto permite que los amplificadores GaN del VALERO-EW se fabriquen en España sin depender de proveedores asiáticos o estadounidenses sujetos a restricciones de exportación. En el contexto del control chino sobre la producción de galio (98% de la producción mundial bruta hasta 2022), esta independencia no es retórica, SINO condición de supervivencia industrial.

La dimensión europea refuerza el caso. El programa REACT II, coordinado por Indra bajo gestión OCCAR con siete países, sitúa a la industria española como líder en ataque electrónico cooperativo europeo. El VALERO-EW podría ser la plataforma que materialice las tecnologías REACT en un efector operativo, con potencial de exportación a socios europeos que enfrentan la misma carencia.

Existe además una dimensión de futuro que conviene no ignorar, como es la relación con el programa FCAS (sistema de combate aéreo europeo de sexta generación). El FCAS, operará con Remote Carriers —vehículos aéreos no tripulados colaborativos— como parte esencial de su arquitectura. El VALERO-EW sirve como precursor tecnológico y doctrinal de esos Remote Carriers, ya que permite desarrollar desde ahora la experiencia de operar enjambres sacrificables en coordinación con cazas tripulados, generando la doctrina, los procedimientos y los cuadros que el FCAS necesitará cuando entre en servicio en la década de 2040, si es que es capaz de superar los problemas actuales entre los socios. No invertir en esta capacidad hoy significa llegar al FCAS sin saber operar uno de sus componentes centrales.

 

8. COSTE Y ALTERNATIVAS DEL PROGRAMA

El VALERO-EW ofrece un escuadrón EW ofensivo por menos del coste de un solo caza, con el requisito de ser sacrificable asumido desde el diseño.

Con un coste unitario estimado de 0,8-1,5 millones de euros (estimación propia basada en comparación con sistemas de clase similar; Indra no ha publicado costes unitarios oficiales), un escuadrón operativo de 12 VAM con lanzadores LSC y centro de control (EPC) se sitúa entre 25 y 35 millones de euros. Para una dotación inicial de 2 escuadrones (24-36 unidades), la inversión es de 50-70 millones de euros, es decir, menos del coste de un único Eurofighter Tranche 4. La inversión de desarrollo adicional para la suite EW se estima entre 40 y 60 millones de euros, parcialmente financiable con fondos EDF/PESCO.

El análisis crítico debe incluir el coste de sostener la capacidad. Si se planifica un arsenal de 72-120 unidades para la fase plena (2035) y se asume una tasa de pérdidas del 30-50% en misiones SEAD de penetración (coherente con la experiencia ucraniana), el requerimiento anual de reposición en escenario de conflicto sería de 20-60 unidades. La capacidad de la planta de León (50-100 unidades/año) cubre este rango, pero la planificación presupuestaria debe contemplarlo explícitamente, incluyendo el inventario de reserva estratégica preposicionado en contenedores para despliegue inmediato, especialmente en las plazas de soberanía.

¿Por qué no las alternativas? La comparación relevante no es con el EA-18G Growler —plataforma reutilizable de stand-off con capacidades de banda completa—, sino con las opciones realmente disponibles. La primera es instalar pods EW en cazas existentes (F-18, Eurofighter) en la que, limitada por el número de células aéreas disponibles, cada hora de vuelo cuesta decenas de miles de euros y expone a las tripulaciones. La segunda es reforzar los sistemas EW terrestres (GECO/GEMA), pero dado que cubren protección de fuerza propia, no pueden proyectar interferencia en profundidad dentro del espacio aéreo enemigo. La tercera es la adquisición de sistemas aliados, algo posible para señuelos básicos, pero no factible cuando las cargas útiles EW avanzadas (DRFM, bibliotecas de amenazas nacionales) son el componente más sensible de la defensa y el menos transferible entre naciones. La cuarta es la renuncia a la capacidad, que es lo que tenemos hoy. Frente a estas opciones, el VALERO-EW ofrece la mayor capacidad por euro invertido con soberanía total.

 

9. LO QUE FALTA: REQUISITOS PARA UN PROGRAMA VIABLE

Para que el VALERO-EW pase de concepto prometedor a programa de capacidad financiable, necesita abordar varias carencias que el estado actual de desarrollo no ha resuelto.

Nivel de madurez tecnológica (TRL) por subsistema. La plataforma (célula, propulsión, navegación) se encuentra en vuelos de demostrador tecnológico, con CDR prevista para 2026. La suite EW (GaN, DRFM, IA cognitiva) está en fases anteriores de maduración. Es crítico que el programa separe los TRL de cada subsistema y establezca gates de decisión de inversión vinculados a hitos de demostración reales, no a promesas.

Gestión del espectro y fraticidio electromagnético. Un enjambre de VAM emitiendo potencia en múltiples bandas en un teatro donde operan fuerzas propias con radares, comunicaciones y Link 16 plantea un riesgo de interferencia a fuerzas propias que debe resolverse desde la fase de requisitos. Esto exige no solo diseño de compatibilidad en el sistema VALERO, sino la creación de una célula CEMA conjunta con capacidad de gestión dinámica del espectro (Joint Spectrum Manager) y la adaptación de los procedimientos estándar OTAN al empleo de enjambres sacrificables. La integración en NIMBUS facilita la desconflicación, pero los protocolos deben desarrollarse en paralelo al hardware.

Generación de cuadros y doctrina EW ofensiva aeronáutica. La transición de una capacidad EW esencialmente defensiva y terrestre (Regimiento de Guerra Electrónica 31) hacia EW ofensiva aeronáutica autónoma basada en enjambres es un salto doctrinal de gran magnitud. La experiencia de otros países indica que la doctrina y el personal son más difíciles de generar que el hardware. El plan de despliegue debe incluir un programa de formación específico desde la fase inicial, que involucre al Ejército del Aire (posiblemente con un nuevo Escuadrón VAM o bajo el Ala 11), al CESEDEN y al Centro de Excelencia de Indra en Alcobendas para simulación LVC (Live-Virtual-Constructive).

 

CONCLUSIÓN: LA PIEZA QUE COMPLETA EL PUZZLE

España enfrenta una paradoja de planeamiento de capacidades: está invirtiendo 1.900 millones de euros en un MALE estratégico de 11 toneladas (Eurodrone) que no volará hasta la década de 2030 y del que ya he propuesto desligarnos, mientras carece de capacidades básicas de guerra electrónica ofensiva, de masa táctica de drones y de municiones merodeadoras. El VALERO-EW no resuelve todas estas carencias, pero aborda una de las más críticas con una solución alineada con las lecciones de los conflictos recientes: prescindible, producible en masa, soberana y diseñada para asumir riesgos que las plataformas tripuladas no pueden aceptar.

Su integración funcional con SANTIAGO II, la madurez de la base industrial (GaN en Vigo, fábrica en León, REACT II en Europa), la coherencia con el concepto de jammer stand-in validado por EE.UU. y Ucrania, y su valor como precursor doctrinal del FCAS proporcionan una base argumental sólida. Pero la base sólida no es suficiente. Necesita rigor en la evaluación de madurez, honestidad sobre limitaciones, doctrina de empleo específica y análisis de costes que incluya la atrición.

Si España construye el VALERO-EW como corresponde —sin prisa pero sin pausa, con gates de decisión vinculados a demostraciones reales, integrado desde el primer día en la arquitectura SANTIAGO—, habrá dado un paso decisivo hacia algo que ninguna otra nación europea, salvo Francia, posee hoy: la capacidad de proyectar guerra electrónica ofensiva aeronáutica con soberanía total. En la guerra moderna, quien domina el espectro electromagnético ve primero, dispara primero y sobrevive. Hoy España puede escuchar ese espectro. El reto de la próxima década es aprender también a dominarlo.

La guerra invisible ya ha empezado. La cuestión es si España quiere ser espectador o actor.


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