De la guardia de arsenales a la compañía de combate distribuido
INTRODUCCIÓN
La Infantería de Marina española
cuenta con unos 5.700 efectivos. Por cabezas, es uno de los mayores cuerpos de
su especie en Europa occidental; supera a la Brigata San Marco italiana, que
ronda los 3.800, y casi dobla al Korps Mariniers neerlandés, que ronda los 2.500.
En cualquier acto institucional esa cifra se exhibe como prueba de que España
conserva una capacidad anfibia de primer orden. La cifra es cierta, pero
engañosa como medida de capacidad.
El Cuerpo se reparte en tres
componentes. El Tercio de Armada, la fuerza anfibia, ronda los 2.500 efectivos;
la brigada de desembarco, dentro de él, no alcanza los 2.000. La Fuerza de
Protección, unos 2.000, un tercio largo del Cuerpo, custodia bases y arsenales.
El resto, la Guerra Naval Especial, la escuela y el mando, completa los 5.700.
España tiene mucha plantilla y poca masa de maniobra en primera línea.
Sobre el papel, los dos
batallones de desembarco alinean seis compañías de fusiles. Descontados los
huecos de plantilla y la cola, con dos o tres personas que instruyen,
transportan, curan y comunican por cada una que combate en primera línea, la
masa que España puede concentrar en el primer escalón de una operación anfibia
se sitúa entre setecientos y novecientos combatientes.
Una operación anfibia no la hacen
solo quienes pisan la arena; la hacen también las embarcaciones que los llevan,
los zapadores que abren la brecha, los fuegos que los cubren, la sanidad que
los estabiliza y el mando que los coordina. La discrepancia real está entre la
plantilla total del Cuerpo y la masa de maniobra que puede concentrarse
simultáneamente en una organización de primera línea. España tiene mucha de la
primera y poca de la segunda.
Es la sedimentación de un modelo
pensado para otro mundo, el de las operaciones permisivas de los noventa,
cuando la Infantería de Marina embarcaba una compañía reforzada rumbo a los
Balcanes o al Líbano y esa era exactamente la misión. El problema es que fue
concebido para algo que ya no existe y que, entretanto, un tercio del Cuerpo se
quedó adscrito a vigilar arsenales.
Del desembarco clásico al raid distribuido. Imagen
conceptual generada por IA del tránsito de la masa nominal a la capacidad real
La BRIMAR 2040 se propone
corregir esa distancia entre lo anunciado y lo empleable. Y lo hace, esta es la
tesis, sin pedir apenas un recluta nuevo. No engorda el Cuerpo. Lo reparte, lo
jubila y lo disuelve. Propone cambiar deliberadamente de una fuerza optimizada
para concentrar masa en la playa a una fuerza optimizada para generar efectos
litorales sin concentrar masa. Ese cambio de naturaleza, no el incremento de
efectivos, es el eje de lo que sigue.
Pero la reforma se entiende mejor
empezando por los funerales.