Como la lección más cara del Mar Rojo debería cambiar el debate sobre la Armada
INTRODUCCIÓN
En febrero de 2024, un misil hutí
de fabricación artesanal, con un coste estimado en unos pocos miles de dólares,
obligó a un destructor de la Marina de EE. UU. a responder con un interceptor
SM-2 de 2,1 millones. No fue un caso aislado. En quince meses, la US Navy
disparó en el Mar Rojo cerca de 400 municiones —120 SM-2, 80 SM-6 y un puñado
de ESSM— contra un enemigo sin marina ni fuerza aérea propias. El cálculo era
tan absurdo que, a mediados de 2024, EE.UU. empezó a usar misiles Sidewinder y Hellfire, mucho más baratos, solo para no seguir vaciando los pañoles
de sus buques más caros contra drones de usar y tirar.
Un buque no puede recargar sus
celdas verticales en alta mar. Cuando un destructor agota su munición antiaérea
frente a Yemen, no tiene otra opción que abandonar la zona y navegar varios
días hasta el puerto amigo más cercano. Durante ese tránsito, el hueco que deja
lo cubre otro, si es que hay otro disponible.
Render de la Alfa 4000 de Navantia, ofertada a Suecia
para su programa Luleå, que es la base de diseño más cercana a la fragata LSC-F
que propone este artículo. Imagen: Navantia.
España va a tener, a partir de
2028, sus primeras fragatas F-110 en servicio: buques extraordinarios, con
sonar remolcado CAPTAS-4 y, en su variante Flight II, hasta 64 celdas de
lanzamiento vertical y un radar SPY-7 capaz de rivalizar con el de cualquier
destructor europeo. Pero cada una de esas fragatas costará, en la versión más
armada, en torno a 1.300 millones de euros. Y aquí está el problema que este
artículo quiere plantear: ¿de verdad queremos usar un buque de 1.300
millones para escoltar un petrolero a 16 nudos, o para patrullar frente a las
costas de Nigeria durante semanas? Cada vez que lo hacemos, ese dinero —y
ese buque, irremplazable en caso de pérdida— deja de estar disponible donde de
verdad hace falta: en el Estrecho, frente a un submarino, o en un escenario de
intensidad real.
La solución tiene nombre en casi
todas las marinas serias de Europa. España, sorprendentemente, todavía no la
tiene.