miércoles, 5 de agosto de 2026

Ni mirar ni disparar

Las capacidades de fuerza intermedia que Ceuta no tenía el 30 de julio

Serie: Defender España sin fantasías

 

1. Lo que ocurrió

El 30 de julio de 2026, decenas de miles de personas cruzaron a Ceuta desde Marruecos. Unas a nado, bordeando el espigón fronterizo del Tarajal; otras saltando la valla o forzando el paso terrestre cuando el dispositivo policial quedó saturado. El Ministerio del Interior estimó más de setenta mil entradas irregulares entre el 30 y el 31. La crisis de mayo de 2021, con entre ocho mil y doce mil personas, queda reducida a un ensayo general.

El balance humano es el peor de la historia de la frontera sur. Las autoridades españolas confirmaron al menos ciento cuarenta y dos fallecidos ahogados, ninguno por acción de la fuerza pública española. Murieron por ausencia de control, no por exceso de fuerza.

En tierra ocurrió otra cosa distinta y más grave desde el punto de vista del Estado; se perdió el control efectivo de la frontera durante horas. El primer fracaso es una tragedia humana, el segundo es una derrota operativa. Ambos tienen la misma causa y esa causa no es la falta de soldados.

Hubo avisos y fueron públicos. El 24 de julio, el sindicato Independientes de la Guardia Civil describía una plantilla "completamente desbordada" en Ceuta. El 29 de julio, el presidente ceutí cifraba en mil quinientas las llegadas de la última quincena, unas doscientas diarias, y situaba los centros de menores al mil seiscientos por ciento de ocupación. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, con quinientas doce plazas, estaba lleno desde el lunes.

El Ejército se activó a las ocho de la tarde del 30 de julio, cuando miles de personas ya habían cruzado. La secuencia, según El Faro de Ceuta, fue reveladora. Primero se alertó a Regulares y a la Legión; después se comunicó que no era necesario; finalmente se ordenó el despliegue ante el desbordamiento policial. Salieron el Grupo de Regulares de Ceuta nº 54, el Tercio "Duque de Alba" 2º de la Legión y el Regimiento de Caballería "Montesa" nº 3, dentro de una Comandancia General que suma más de dos mil quinientos efectivos.

Su cometido, según fuentes de Defensa e Interior, fue presencia, vigilancia, control de movimientos y apoyo logístico, sin sustituir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Una frase resumió el problema mejor que cualquier análisis. Los militares no controlan la frontera; para eso está la Guardia Civil.

Jurídicamente impecable y operativamente devastador.

El objeto de este texto no es la gestión de la inmigración irregular, que es un problema distinto y de otra naturaleza. Su objeto es la respuesta del Estado cuando un flujo humano es utilizado como mecanismo de presión política sobre España.

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