Las capacidades de fuerza intermedia que Ceuta no tenía el 30 de julio
Serie: Defender España sin
fantasías
1. Lo que ocurrió
El 30 de julio de 2026, decenas
de miles de personas cruzaron a Ceuta desde Marruecos. Unas a nado, bordeando
el espigón fronterizo del Tarajal; otras saltando la valla o forzando el paso
terrestre cuando el dispositivo policial quedó saturado. El Ministerio del
Interior estimó más de setenta mil entradas irregulares entre el 30 y el 31. La
crisis de mayo de 2021, con entre ocho mil y doce mil personas, queda reducida
a un ensayo general.
El balance humano es el peor de
la historia de la frontera sur. Las autoridades españolas confirmaron al menos ciento
cuarenta y dos fallecidos ahogados, ninguno por acción de la fuerza pública
española. Murieron por ausencia de control, no por exceso de fuerza.
En tierra ocurrió otra cosa
distinta y más grave desde el punto de vista del Estado; se perdió el control
efectivo de la frontera durante horas. El primer fracaso es una tragedia humana,
el segundo es una derrota operativa. Ambos tienen la misma causa y esa causa no
es la falta de soldados.
Hubo avisos y fueron públicos. El
24 de julio, el sindicato Independientes de la Guardia Civil describía una
plantilla "completamente desbordada" en Ceuta. El 29 de julio, el
presidente ceutí cifraba en mil quinientas las llegadas de la última quincena,
unas doscientas diarias, y situaba los centros de menores al mil seiscientos
por ciento de ocupación. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, con
quinientas doce plazas, estaba lleno desde el lunes.
El Ejército se activó a las ocho
de la tarde del 30 de julio, cuando miles de personas ya habían cruzado. La
secuencia, según El Faro de Ceuta, fue reveladora. Primero se alertó a
Regulares y a la Legión; después se comunicó que no era necesario; finalmente
se ordenó el despliegue ante el desbordamiento policial. Salieron el Grupo de
Regulares de Ceuta nº 54, el Tercio "Duque de Alba" 2º de la Legión y
el Regimiento de Caballería "Montesa" nº 3, dentro de una Comandancia
General que suma más de dos mil quinientos efectivos.
Su cometido, según fuentes de
Defensa e Interior, fue presencia, vigilancia, control de movimientos y apoyo
logístico, sin sustituir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Una
frase resumió el problema mejor que cualquier análisis. Los militares no
controlan la frontera; para eso está la Guardia Civil.
Jurídicamente impecable y
operativamente devastador.
El objeto de este texto no es la
gestión de la inmigración irregular, que es un problema distinto y de otra
naturaleza. Su objeto es la respuesta del Estado cuando un flujo humano es utilizado
como mecanismo de presión política sobre España.