miércoles, 11 de marzo de 2026

El 6x6 que España necesita y nadie quiere

Por qué el vacío más peligroso del Ejército de Tierra no está en los carros, sino entre ellos

 

INTRODUCCIÓN

En el debate de defensa español hay un tema que acapara titulares, presupuestos y pasiones: los carros de combate. Leopard 2A8, MGCS, modernización de los 2E, paridad con los Abrams marroquíes. Ya he argumentado anteriormente por qué España no necesita el Leopard 2A8 ni el MGCS. Pero criticar es fácil. Lo difícil es proponer.

Este artículo hace exactamente eso: propone un curso de acción concreto para resolver el vacío de capacidad más peligroso y más ignorado del Ejército de Tierra. No es un vacío glamuroso. No protagoniza portadas ni genera debates acalorados en foros. Es un vacío silencioso, burocráticamente invisible, y operativamente letal.

Es el vacío 6×6. Y si no se resuelve antes de 2032, las brigadas ligeras españolas estarán, literalmente, desnudas ante el campo de batalla moderno.

La tesis es sencilla: sin un 6×6 medio que sustituya al BMR y vertebre una brigada ligera protegida, España tendrá brigadas que existen sobre el papel pero no en el campo de batalla.

lunes, 9 de marzo de 2026

Eurodrone: crónica de una obsolescencia anunciada

Por qué España debe redefinir su arquitectura de sistemas no tripulados antes de seguir financiando el MALE europeo

 

INTRODUCCIÓN

Cuando en mayo de 2015 Francia, Alemania e Italia firmaron la declaración de intención para el European MALE RPAS —al que poco después se sumaría España—, la ambición era legítima: dotar a Europa de un dron de media altitud y larga autonomía que liberase al continente de la dependencia del MQ-9 Reaper estadounidense y de los sistemas israelíes. Diez años después, el programa bautizado como Eurodrone no ha producido un solo prototipo que haya volado, arrastra cuatro años de retraso, sobrecostes de miles de millones, la deserción de Francia y críticas cruzadas entre los propios socios industriales. Entretanto, la guerra de Ucrania ha reescrito las reglas del empleo de sistemas no tripulados con una brutalidad que ningún comité de requisitos previó.

Por Anna Zvereva from Tallinn, Estonia - EURODRONE, Airbus, Dassault and Leonardo, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=87428927

Pero la tesis de este artículo no es simplemente que el Eurodrone sea un mal programa. Es que España carece de una arquitectura de sistemas no tripulados coherente y que el Eurodrone, por su coste y calendario, absorbe los recursos que deberían construirla.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Dependencia letal

Qué ocurre cuando el 60% de tu defensa depende de un proveedor que acaba de amenazar con cortarte el suministro

 

INTRODUCCIÓN

El 3 de marzo de 2026, durante una reunión con el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente Trump ordenó a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, “cortar todo el comercio con España”. La razón: Madrid se había negado a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón para la campaña de bombardeo contra Irán. Quince aeronaves, incluidas cisternas de reabastecimiento, fueron reubicadas de ambas instalaciones. En cuestión de minutos, la amenaza copaba titulares en todo el mundo.

Un hombre con traje y corbata

Para el público general, la crisis se presentó como un pulso comercial. Lo es, por supuesto: el volumen bilateral ronda los 47.000 millones de dólares anuales. Pero el impacto más profundo, y del que menos se habla, no está en los contenedores del puerto de Algeciras sino en los hangares de Torrejón y en los muelles de Ferrol y Rota. Porque la gran verdad incómoda que esta crisis revela es que las Fuerzas Armadas españolas tienen una dependencia de Estados Unidos mucho mayor de lo que cualquier debate público ha reflejado jamás.

Este artículo no pretende ser alarmista. Las Fuerzas Armadas tienen capacidad de resiliencia parcial. Existen stocks de repuestos para meses de operación, la canibalización de unidades permite alargar flotas, hay ingeniería local capaz de improvisar soluciones, y la experiencia acumulada por los cuerpos técnicos no desaparece con una licencia ITAR. No hablamos de un colapso de la noche a la mañana, sino de una degradación progresiva que, sin embargo, en un plazo de 12-24 meses alcanzaría niveles operativamente inaceptables en los sistemas más críticos.

 

lunes, 2 de marzo de 2026

El Estrecho sin fondo

La brecha MCM y por qué España necesita minas navales


INTRODUCCIÓN

Cada día, unos 300 buques mercantes transitan el Estrecho de Gibraltar. Transportan el 20% del comercio marítimo mundial y conectan el Mediterráneo con el Atlántico a través de un canal natural de apenas 14 kilómetros de anchura en su punto más estrecho. España custodia la orilla norte de ese cuello de botella. Es, junto con el control sobre las Islas Canarias y los enclaves de Ceuta y Melilla, una de las posiciones geoestratégicas más valiosas de la OTAN.

Pero hay un problema que rara vez aparece en discursos o notas de prensa de Defensa: España no tiene la menor capacidad de controlar lo que ocurre en el fondo marino de ese Estrecho. Ni en el del Estrecho, ni en los accesos a Cartagena, una ratonera donde se basarán sus nuevos submarinos S-80, ni en las aproximaciones a los puertos de Canarias. El fondo del mar español es, a todos los efectos operativos, territorio no vigilado. Y lo que España no controla, otros pueden explotarlo: minas que no solo hunden barcos, sino que cambian cálculos estratégicos y primas de seguro marítimo.

UUV SeaCat SAS durante operaciones MCM. España no dispone de ningún sistema equivalente. (Imagen: ATLAS Elektronik/thyssenkrupp Marine Systems)

Si mañana un actor hostil —estatal o no— sembrara media docena de minas en el Estrecho, España necesitaría entre 10 y 15 días para abrir un corredor seguro. El impacto económico global de esa parálisis se estimaría en decenas de miles de millones de euros. Y eso suponiendo que los seis cazaminas clase Segura —construidos entre 1999 y 2005, con un concepto operativo del siglo pasado— estuvieran todos disponibles, que nunca lo están.

jueves, 26 de febrero de 2026

AEW ligero: vigilancia persistente para España

Por qué el AEW ligero con el C-295 AEW&C puede ser la pieza clave de la vigilancia aérea española

 

INTRODUCCIÓN

España carece actualmente de una capacidad nacional de alerta temprana aérea embarcada en plataforma propia. Aunque dispone de una red radar terrestre eficaz y se integra en la arquitectura de defensa aérea aliada, la ausencia de medios AEW orgánicos limita su autonomía de vigilancia, especialmente sobre espacios marítimos extensos donde la cobertura desde tierra es incompleta.

El debate sobre la alerta temprana suele centrarse en grandes plataformas capaces de dirigir operaciones aéreas complejas a escala estratégica. Sin embargo, la necesidad española es distinta. Más que gestionar campañas aéreas de alta intensidad, el reto consiste en garantizar vigilancia persistente, detección adelantada y capacidad de coordinación táctica en escenarios regionales, particularmente en el Atlántico, el Mediterráneo occidental y el entorno insular.

En este contexto, la cuestión no es si España debería aspirar a un sistema AWACS pesado comparable al de las principales potencias aéreas, sino qué tipo de capacidad resulta sostenible, operativa y coherente con su estructura de fuerzas. Un sistema de máximas prestaciones pero disponibilidad limitada puede aportar valor en escenarios excepcionales, pero no asegura presencia continua. Por el contrario, una solución más ligera y frecuente puede reforzar de forma efectiva la vigilancia diaria y la capacidad de reacción.

Avión militar en una pista

Por Alex Beltyukov-http://www.airliners.net/photo/Airbus-Military/CASA-C-295AEW/2096152/L/

Un AEW ligero basado en el C295 no pretende sustituir a los grandes sistemas aliados ni replicar su función en operaciones aéreas de gran escala. Su finalidad sería complementar la red de sensores existente, extender la cobertura radar en zonas donde los medios terrestres no alcanzan y proporcionar un nodo táctico de coordinación en operaciones regionales. Su valor radica en la disponibilidad y la persistencia más que en la potencia máxima del sistema.

Este articulo examina qué aportaría una plataforma de alerta temprana ligera a la defensa española, cuales serían sus limitaciones y en qué medida podría integrarse en una arquitectura nacional de vigilancia aérea para las próximas décadas. 

lunes, 23 de febrero de 2026

Un radar OTH español en las Azores

Anticipar para disuadir en el flanco sur

INTRODUCCIÓN

España carece de capacidad de detección aérea y marítima a distancias superiores a 470 km en su flanco sur. Los 13 Escuadrones de Vigilancia Aerea (EVA) del Ejército del Aire, equipados con radares LANZA 3D de Indra, resultan estructuralmente insuficientes para detectar amenazas emergentes desde el Sahel, la costa occidental africana o el Atlántico profundo.

Un radar Over-the-Horizon (OTH) de tipo skywave proporcionaría cobertura de 1.000 a más de 3.000 km. Pero un skywave en Canarias no puede defender Canarias: la zona muerta ionosférica (0-1.000 km) implica que toda la costa marroquí, el Sahara Occidental y las aproximaciones inmediatas al archipiélago quedan en zona ciega. Para que el radar proteja Canarias, las islas deben caer en su zona óptima de detección (1.000-2.500 km del transmisor). Las Azores orientales cumplen esta condición.

Mapa

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Desde Santa María, isla más meridional y oriental de las Azores, Canarias queda a unos 1.550 km, en el centro exacto de la zona óptima de detección. El radar cubriría simultáneamente la costa atlántica marroquí, el corredor Península-Canarias, el Sahara Occidental, Mauritania y Senegal.

El OTH de Azores sería un activo de titularidad 100% española, desplegado en suelo aliado bajo acuerdo bilateral con Portugal, con un coste de 650-980 millones de euros. El coste de no tenerlo aún se mide en minutos de advertencia perdidos y en soberanía de decisión comprometida.

martes, 17 de febrero de 2026

C-130: El "eslabón perdido" de la movilidad aérea española

Por qué España necesita transporte medio y cómo obtenerlo

 

1. Introducción: La discontinuidad operacional que nadie quiere ver

En el actual escenario geopolítico de 2026, la movilidad aérea se ha consolidado como el eje vertebrador de cualquier capacidad de disuasión creíble. La doctrina OTAN distingue tres escalones de transporte aéreo militar: el strategic lift (proyección intercontinental), el operational lift (sostenimiento de campañas y flexibilidad en teatro) y el tactical lift (enlace regional y última milla). España presenta una discontinuidad severa en el segundo de esos escalones, precisamente el que conecta el despliegue inicial con la capacidad de sostener operaciones prolongadas.

Mientras que el A400M Atlas ha dotado al Ejército del Aire (EA) de un músculo estratégico sin precedentes, y los C-295M cubren con solvencia el segmento táctico ligero, la retirada definitiva de los últimos C-130H ha dejado al descubierto un vacío en el rango de 10 a 22 toneladas de carga: el segmento medio. Esta estructura "bipolar" ignora una realidad que la guerra de Ucrania y las tensiones en el flanco este de la OTAN han puesto de manifiesto. Según estimaciones de RAND (2025), Ucrania perdió aproximadamente un 20% de su capacidad de transporte aéreo en 2022 precisamente por carecer de masa suficiente en el segmento medio, dependiendo en exceso de plataformas pesadas vulnerables y de plataformas ligeras con alcance y carga insuficientes.

La solución no pasa por esperar una década a nuevas plataformas. Este artículo analiza el gap, evalúa las alternativas y propone un curso de acción escalonado y realista para cerrar la brecha antes de que sea demasiado tarde.

viernes, 13 de febrero de 2026

Reconvertir, no oxidar: 4 vidas nuevas para el BMR

¿Qué hacemos con los BMR cuando lleguen los VCR Dragón?

 

INTRODUCCIÓN

España opera hoy entre 600 y 650 BMR/VEC 6x6 operativos, tras bajas progresivas y donaciones a Ucrania. Su sustituto, el VCR 8x8 Dragón, acumula retrasos estructurales: a febrero de 2026 se han entregado unas 40 unidades, lejos de los 348 de la Fase 1 desplazada ya a 2028-2029. La masa crítica operativa realista no llegará antes de 2030-2031.

Esto genera un vacío táctico que la planificación oficial prefiere no verbalizar: durante al menos una década, las unidades mecanizadas operan con material inadecuado para un conflicto moderno. La pregunta no es si el BMR está obsoleto para su rol original — lo está —, sino qué hacemos con centenares de chasis funcionales mientras esperamos al futuro.

Imagen en blanco y negro de un tanque de guerra

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La respuesta es cuádruple, y se fundamenta en la lección central de Ucrania: la masa adaptada es más importante que la perfección futura. Un BMR reconvertido no es un Dragón. Pero un Dragón que no existe tampoco es nada.

Esta propuesta no sustituye ni pretende retrasar programas estructurales. Se trata de evitar que la transición entre programas se convierta en improvisación sin concepto doctrinal. Un ET orientado hacia la defensa nacional y los compromisos OTAN no puede permitirse una década de vacío de capacidades entre lo que retira y lo que recibe.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Pizarro III: El VCI que España necesita

Por qué debemos abandonar el cañón de 30mm y apostar por la autonomía estratégica

 

INTRODUCCIÓN: La lección que no podemos olvidar

En algún momento de la próxima década, España podría enfrentarse a una crisis en Ceuta, Melilla o Canarias. No hablo de ciencia ficción: hablo de escenarios que nuestros propios documentos de defensa consideran probables. Cuando ese momento llegue, la pregunta no será si teníamos el mejor PowerPoint sobre transformación digital de las Fuerzas Armadas, sino si nuestros soldados disponían del equipamiento adecuado para defender territorio español.

El Vehículo de Combate de Infantería es el caballo de batalla de cualquier ejército moderno. Es el sistema que transporta a la infantería hasta el combate, la protege durante el asalto y la apoya con fuego directo. Es, en definitiva, la diferencia entre una fuerza mecanizada capaz y una colección de soldados vulnerables.


España lleva dos décadas intentando modernizar su componente mecanizado. El programa VCR Dragón, concebido para dotar al Ejército de Tierra de un vehículo 8x8 de última generación, ha sufrido retrasos crónicos, sobrecostes y reducciones de capacidades: los estudios iniciales comenzaron en 2004, las primeras entregas operativas no llegaron hasta 2025 -más de veinte años de desarrollo-, y las cantidades previstas se han reducido sustancialmente respecto al plan original. Los sobrecostes acumulados se miden en centenares de millones de euros. Este historial no es anecdótico; es el contexto obligado para cualquier programa de adquisición futuro. La pregunta es inevitable: ¿podemos permitirnos repetir los mismos errores con nuestro próximo VCI de cadenas?

lunes, 9 de febrero de 2026

Adiós a la flota de retales

Una propuesta de estandarización naval para la Armada

1. INTRODUCCIÓN: EL IMPERATIVO DE LA ESTANDARIZACIÓN

La Armada opera un mosaico de buques menores cuya heterogeneidad multiplica costes logísticos, fragmenta la formación del personal y erosiona la disponibilidad operativa. Patrulleros Anaga de más de 43 años sin enlace COVAM, corbetas Descubierta prácticamente inoperativas, y seis clases distintas con cadenas de repuestos independientes conforman un modelo insostenible.

Los conflictos del Mar Rojo y el Mar Negro han reescrito las reglas del combate naval de superficie. La asimetría de costes entre misiles interceptores y amenazas baratas es devastadora: un SM-6 cuesta entre 3,9 y 4,3 millones de dólares frente a los 5.000 de un dron suicida iraní. Ucrania, sin marina funcional, ha obligado a la Flota rusa del Mar Negro a retirarse 340 kilómetros utilizando drones de superficie de 250.000 dólares. Según el RUSI, los sistemas antidron quedan obsoletos en 2-3 meses, lo que exige arquitecturas abiertas para actualización continua.

Un barco en el mar

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La enseñanza es que cualquier buque que entre en servicio después de 2030 necesita defensa aérea de punto, sistemas antidron dedicados y guerra electrónica, independientemente de su rol principal. Los diseños de los años 90 —un cañón de 76mm y poco más— son reliquias.

El programa noruego P1118, anunciado en 2024, ofrece el modelo de referencia: hasta 28 buques en dos variantes que sustituirán 12 clases con ahorros estimados del 30-50% en ciclo de vida. España puede y debe adoptar un enfoque equivalente, optimizado para el Mediterráneo y el Atlántico.

jueves, 5 de febrero de 2026

Ceuta, Melilla y los mitos que nos dejan indefensos

Análisis estratégico para un debate necesario

 

Introducción

En el debate español sobre seguridad y defensa, Ceuta y Melilla suelen abordarse desde certezas heredadas que hoy son poco más que castillos de naipes.

En pleno 2026, la realidad es que mientras España se apoya en dogmas del pasado, Marruecos ha culminado una metamorfosis militar sin precedentes. Con una inversión récord en drones de ataque, fuegos de precisión y sistemas de inteligencia avanzada, el equilibrio en el Estrecho de Gibraltar, uno de los chokepoints más críticos del planeta, ha cambiado irreversiblemente.

Imagen que contiene parado, viendo, azul, montaña

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Confundir la diplomacia con la seguridad es un lujo que ya no nos podemos permitir. En este tablero no solo juegan Madrid y Rabat; las sombras de Estados Unidos, Francia e Israel proyectan intereses que, a menudo, divergen de la soberanía española. Mientras Washington ve en Marruecos un socio clave contra la inestabilidad en el Sahel, París e Israel priorizan sus lazos industriales y de inteligencia con el Reino Alauí, y España corre el riesgo de quedarse sola defendiendo un statu quo que sus aliados ya consideran secundario.

Para proteger el futuro de los enclaves, primero debemos desmantelar los once mitos que paralizan nuestra capacidad de respuesta y nublan nuestra visión de la guerra moderna.

martes, 3 de febrero de 2026

El Growler que España no quiere... y necesita

Por qué España necesita capacidad de guerra electrónica aérea dedicada

 

INTRODUCCIÓN

Existe una verdad incómoda que suele omitirse en los libros blancos de la defensa española: en un conflicto de alta intensidad sobre el Estrecho de Gibraltar, nuestras alas de combate operarían bajo una vulnerabilidad sistémica. No es una cuestión de valor ni profesionalidad; es una cuestión de física, de arquitectura de señales y de la realidad tecnológica que define la guerra aérea del siglo XXI.

Hoy, el espectro electromagnético no es un escenario de apoyo; es el dominio decisivo. Los conflictos actuales, desde el Donbás hasta el Mar Rojo, han confirmado una máxima brutal: quien no domina el espectro, no vuela. El ecosistema de radares AESA, sistemas de defensa aérea integrados de largo alcance y enlaces de datos redundantes conforman una "burbuja" de negación de acceso (A2/AD) que no puede ser simplemente evitada; debe ser desarticulada desde dentro.

España carece de esa capacidad de desarticulación. Aunque nuestros Eurofighter cuentan con el excelente sistema Praetorian DASS, confundir la autoprotección reactiva con el ataque electrónico proactivo es un error estratégico de primer orden. Es la diferencia entre vestir un chaleco antibalas o poseer la capacidad de silenciar los fusiles del enemigo. Sin una plataforma dedicada como el EA-18G Growler, operar en entornos saturados equivale a entrar en una habitación oscura con una linterna, mientras el adversario controla el interruptor de la luz y lleva visores nocturnos. Esta brecha no solo pone en riesgo nuestras plataformas y pilotos; compromete la libertad de acción necesaria para garantizar la soberanía en Ceuta, Melilla y el eje estratégico Canarias-Estrecho.

España sigue anclada doctrinalmente en una visión de los 90. No es solo que no tengamos Growler; es que no hemos aceptado aún que la EW es un dominio de combate primario.

jueves, 29 de enero de 2026

Una Fuerza de Reserva para España

Defensa del territorio, disuasión real y el error estratégico que nadie quiere discutir

Primer artículo de una serie sobre la necesidad de crear una Fuerza de Reserva en España

 

INTRODUCCIÓN: la brecha que nadie quiere ver

Febrero de 2022 marcó un antes y un después en la seguridad europea. La invasión rusa de Ucrania no solo despertó a un continente adormecido; reveló las carencias estructurales de quienes habían dado por sentada la paz perpetua. Mientras los tanques cruzaban fronteras que creíamos inviolables, Europa descubrió que había olvidado cómo se defiende un territorio.

     Reservistas de las Fuerzas de Defensa Territorial de Ucrania en tareas de control del terreno.

España, en este contexto, afronta una doble presión. Al este, la amenaza rusa obliga a reforzar compromisos con la OTAN. Al sur, el flanco que nos corresponde vigilar, la situación no es menos preocupante: el Sahel se descompone, el Magreb vive tensiones internas crecientes, y el Estrecho de Gibraltar —arteria vital del comercio mundial— concentra presiones migratorias, tráficos ilícitos y riesgos de escalada.

Sin embargo, mientras Europa redescubre la guerra convencional y el flanco sur acumula tensiones, España mantiene un debate de defensa anclado en el siglo pasado. Hablamos de fragatas, de cazas de quinta generación, de submarinos que llegan con retraso. Pero hay una pregunta que nadie parece querer formular: ¿quién defiende el territorio nacional mientras nuestras unidades profesionales están desplegadas en el exterior?

lunes, 26 de enero de 2026

Cartagena y la temeraria concentración del arma submarina

Por qué España necesita dispersar su flota de submarinos antes de que sea demasiado tarde

 

INTRODUCCIÓN

En la guerra contemporánea, las flotas no se derrotan en el mar, sino en puerto, antes del primer combate abierto. La destrucción del submarino ruso Rostov-on-Don en Sebastopol en septiembre de 2023, alcanzado en dique seco por un misil de crucero Storm Shadow, confirmó una realidad incómoda: la supervivencia de una fuerza naval se decide en tierra, en el primer día del conflicto.

España mantiene hoy concentrada toda su fuerza submarina en un único enclave cuya ubicación es conocida, previsible y vulnerable. El Arsenal de Cartagena —a escasas centenas de kilómetros de bases aéreas y de misiles de actores regionales con capacidad de ataque de precisión— constituye un punto único de fallo para el principal instrumento de disuasión naval del Estado. Lo que durante décadas fue una decisión eficiente en términos logísticos se ha convertido, en el actual entorno de misiles, drones y ataques de saturación, en una debilidad estratégica estructural.

Mapa

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El programa S-80 Plus es el mayor esfuerzo industrial-militar español en tiempos de paz. Una inversión cercana a los 4.000 millones de euros que concentrará, en un solo puerto, la práctica totalidad de la capacidad española de negación de área.

El problema no es logístico ni presupuestario, sino doctrinal: la Armada ha priorizado eficiencia en tiempo de paz sobre la supervivencia de la fuerza en el primer día de guerra (Day One survivability). Y lo que en su día fue una decisión de eficiencia logística se ha convertido hoy en una vulnerabilidad estratégica inaceptable.

viernes, 23 de enero de 2026

España ante el vacío aéreo

Cómo mantener el poder aéreo militar hasta la llegada del caza del futuro

 

Introducción: Un dilema estratégico ineludible

España enfrenta un desafío crítico en su poder aéreo: el desfase creciente entre los calendarios operativos y los programas de nueva generación. El Future Combat Air System (FCAS), concebido como un sistema de sistemas de sexta generación para entrar en servicio hacia 2045-2050, acumula retrasos graves. A enero de 2026, las negociaciones para la fase 2 se han pospuesto indefinidamente debido a disputas industriales entre Francia (Dassault) y Alemania/España (Airbus), con Alemania explorando alternativas como Saab. El demostrador tecnológico no volará antes de 2030 en el mejor caso, y la entrada operativa se desplaza más allá de 2050 en escenarios realistas.

Los conflictos recientes —Ucrania, Gaza, mar Rojo— demuestran que la guerra aérea exige no solo tecnología de alta gama, sino persistencia, masa crítica y tolerancia al desgaste en escenarios prolongados. Para España, la cuestión no es solo el caza de 2050, sino mantener capacidades creíbles entre 2030 y 2045 frente a amenazas regionales crecientes.

No basta con esperar pasivamente al “avión perfecto” ni confiar exclusivamente en el Eurofighter. España necesita una estrategia puente robusta que combine la adquisición adicional de Eurofighter —ya en marcha con los proyectos Halcón— con una extensión de vida útil (SLEP) y especialización doctrinal de la flota peninsular de EF-18M, preservando experiencia piloto y autonomía logística.

martes, 20 de enero de 2026

España no necesita el Leopard 2A8...Ni el MGCS

Por qué el debate sobre carros de combate en España está mal planteado desde el principio

 

INTRODUCCIÓN

Durante los últimos años se ha instalado en el debate de defensa español una idea que apenas se discute: que España necesita imperiosamente adquirir el Leopard 2A8 y participar sin ambages en el futuro carro franco-alemán MGCS para no quedarse atrás militarmente, para cumplir con la OTAN y para “seguir siendo un país serio”.

Cuestionar esa premisa suele provocar reacciones viscerales. Se confunde la crítica al carro de combate como sistema con una supuesta ingenuidad pacifista o, peor aún, con desinterés por la defensa nacional. Sin embargo, el problema no es el carro, sino la ausencia de una reflexión estratégica española propia sobre para qué, dónde y contra quién se emplearía.

Este artículo sostiene una tesis incómoda pero necesaria: España no necesita el Leopard 2A8 para defender sus intereses vitales. Tampoco necesita el MGCS. Y lo más grave no es comprarlos, sino hacerlo sin haber respondido antes a las preguntas correctas.

miércoles, 14 de enero de 2026

El renacer de la fuerza submarina española

Una estrategia para 2050


INTRODUCCIÓN

Tras superar el aprendizaje industrial del S-80, la Armada debe evolucionar de la mera recuperación de capacidades en su fuerza submarina, al liderazgo en negación de área mediante la revolución de las baterías de estado sólido (SSB) en la futura clase S-90.

     S-81 Isaac Peral

Para ello se desarrolla esta estrategia 2025-2050, articulada en dos ejes: la consolidación del S-80 Block II como puente tecnológico y el salto disruptivo al S-90, una plataforma 100% eléctrica concebida para consolidar a España como referente europeo en submarinos convencionales avanzados y pilar fundamental del flanco sur de la OTAN. El objetivo es garantizar una soberanía industrial letal y autónoma en el complejo escenario del Mediterráneo y el Atlántico.

lunes, 12 de enero de 2026

Estrategia española de enclaves avanzados

Una presencia persistente y discreta en el Norte de África


Introducción

Los enclaves españoles en el Norte de África —islotes y peñascos de dimensiones reducidas pero profunda carga simbólica— han sido gestionados históricamente como una anomalía heredada. Bajo una doctrina de perfil bajo, España confió en que la estabilidad regional y la superioridad militar convencional bastarían para preservar su soberanía. Sin embargo, este paradigma ha caducado ante la emergencia de un entorno estratégico en el Mediterráneo occidental marcado por la presión híbrida y el uso deliberado de la ambigüedad.

En la actualidad, la falta de capacidades funcionales en ciertos territorios no disminuye el riesgo de conflicto; por el contrario, genera una vulnerabilidad que favorece la aparición y explotación de "zonas grises". Este artículo sostiene que, en el siglo XXI, la defensa de la soberanía ya no depende únicamente del uso de la fuerza: requiere una presencia persistente y una elevada conciencia situacional. Los enclaves deben dejar de concebirse como reliquias pasivas y ser entendidos como nodos avanzados dentro de una red de información capaz de anticipar desafíos y fortalecer la disuasión sin recurrir a una escalada militar visible.

El propósito de esta entrada es proponer una estrategia española de enclaves avanzados que, inspirándose en los modelos de Francia e Israel, se adapte a las particularidades españolas. La propuesta aboga por una presencia discreta pero tecnológicamente robusta, basada en la dualidad civil-militar y la integración en red. El objetivo final es transformar estos activos, tradicionalmente aislados, en centinelas estratégicos que normalicen la presencia estatal y reduzcan el margen de maniobra de cualquier actor que pretenda cuestionar la integridad territorial española.

miércoles, 7 de enero de 2026

El horizonte de la artillería española

¿Eficacia industrial o excelencia tecnológica?

 

INTRODUCCIÓN

En el primer trimestre de 2026, el Ejército de Tierra español afronta un punto de inflexión crítico en su arquitectura de fuegos. La reciente adjudicación de los programas ATP Cadenas y ATP Ruedas a la unión temporal de empresas formada por Indra y Escribano, valorada en 7.240 millones de euros, representa mucho más que una simple renovación de inventario. Esta inversión surge como la respuesta necesaria a la obsolescencia de los sistemas M109A5 y a las lecciones extraídas de la guerra de alta intensidad en Ucrania, donde la artillería ha recuperado su papel como "Reina de la Batalla".


España no toma esta decisión en un vacío estratégico ni presupuestario. A diferencia de potencias industriales como Alemania o Francia, el Ejército de Tierra debe modernizar su artillería bajo fuertes restricciones de personal, con un historial de inversión irregular y con compromisos simultáneos en el flanco sur, el marco OTAN y la defensa del territorio nacional extrapeninsular. En este contexto, la variable decisiva no es únicamente la excelencia tecnológica, sino la capacidad de generar masa artillera sostenible en el tiempo, con sistemas que puedan mantenerse operativos durante conflictos prolongados sin depender de cadenas logísticas frágiles o ciclos industriales saturados

Sin embargo, este proceso de modernización no está exento de obstáculos. El despliegue operativo enfrenta un riesgo de parálisis debido al litigio judicial interpuesto por GDELS-Santa Bárbara Sistemas, lo que podría comprometer los plazos de entrega. En este escenario, España debe decidir entre la excelencia tecnológica europea y la eficiencia industrial coreana, buscando plataformas que garanticen no solo potencia de fuego y movilidad "shoot-and-scoot", sino también una sostenibilidad logística real en conflictos de desgaste prolongado

viernes, 2 de enero de 2026

El dilema espacial de España en 2035

Autonomía estratégica o irrelevancia operativa

 

Introducción

En el horizonte de 2035, España se enfrenta a una decisión estratégica que no es tecnológica, sino política en su sentido más profundo: aspirar a una autonomía estratégica real como potencia media regional o aceptar un papel estructuralmente dependiente, aunque bien equipado, dentro de los marcos aliados. Durante décadas, la política de defensa española ha descansado sobre un supuesto tácito: la integración aliada —en particular en el marco de la OTAN y la Unión Europea— compensaría cualquier déficit nacional en ámbitos críticos como inteligencia, mando y control o acceso al espacio. Este enfoque fue funcional en un entorno caracterizado por supremacía occidental, abundancia relativa de capacidades compartidas y crisis limitadas en intensidad, duración y simultaneidad. Ese entorno ya no existe.

Imagen que contiene tabla, pequeño, azul, plato

Las operaciones aliadas de las últimas décadas ilustran bien esta dependencia estructural: desde el peso determinante de los sistemas de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) y AWACS OTAN en Libia 2011 hasta la centralidad de capacidades espaciales estadounidenses en conflictos más recientes, la autonomía decisoria real de muchos aliados europeos ha estado condicionada por su acceso a información, navegación y comunicaciones críticas. En un contexto de multipolaridad, congestión del dominio espacial y competencia estratégica persistente, esa dependencia deja de ser neutra. El espacio se ha convertido en el sustrato operativo que determina qué Estados conservan margen de decisión bajo presión y cuáles se limitan a ejecutar decisiones ajenas.

El dilema que se plantea a España no es si cooperar o no —la cooperación es inevitable—, sino desde qué posición hacerlo. Sin un umbral mínimo de soberanía espacial, la integración aliada, valiosa en cooperación plena, puede derivar en dependencia funcional, erosionando credibilidad, influencia y libertad de acción en escenarios donde los intereses nacionales no coincidan plenamente con las prioridades de terceros. Este dilema estructural atraviesa todo el debate estratégico español hacia 2035. 

El 6x6 que España necesita y nadie quiere

Por qué el vacío más peligroso del Ejército de Tierra no está en los carros, sino entre ellos   INTRODUCCIÓN En el debate de defensa e...

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