Mandos, brigadas y efectivos de la propuesta, comparados con el Ejército de hoy
Defender España sin fantasías -
Segunda temporada, “El Ejército que España necesita”
Introducción
Antes de bajar a una plaza hay
que ver la fuerza entera, porque Ceuta, Melilla, la división del Este y los
fuegos del Estrecho compiten por los mismos puestos y, en parte, por los mismos
helicópteros y obuses. Lo que sigue es un inventario razonado de las piezas del
Ejército de 2040, con su orden de batalla dibujado y comparado con lo que el
Ejército tiene hoy. La defensa de cada decisión llega después.
La propuesta descansa en dos
obligaciones de naturaleza distinta. La primera es la solvencia nacional en
el Sur, el único teatro en el que España no puede planear contando con
nadie; la segunda es el compromiso asumido con la Alianza en el Este, ni
menos ni más. Las separa la autonomía exigida, no la compañía en la que se
combate. El adversario de referencia es Marruecos; Argelia entra como
sensibilidad, no como segunda amenaza que dimensione la fuerza.
La tesis es sencilla. La
propuesta no reparte brigadas parecidas por el mapa; asigna una herramienta a
cada obligación. Eso supone abandonar el
error de la brigada polivalente que criticaba el artículo tercero, aunque
no por el camino que allí se señalaba, como explica el apartado 1. Hay una
división para el Este, un mando terrestre para el Sur, guarniciones pequeñas en
las islas y unos apoyos comunes que concentran lo escaso.
Hay dos variantes que comparten
arquitectura y doctrina. La A es el suelo y el caso pesimista común de las
Fuerzas Armadas, con un gasto del 2,1% del PIB, constante, y un Ejército de
73.000 militares, los que hoy están en servicio activo. La B es la propuesta y
la senda base, con un gasto que sube hasta el 3,5% en 2035 y un Ejército de
80.850. La B de 2040 es la columna principal, la A se marca como contraste y
toda cifra es de 2040 salvo que se diga lo contrario.
Contar brigadas engaña, porque no
todas pesan lo mismo ni sirven a la misma obligación. En la variante B, de las
ocho brigadas de maniobra actuales dos se disuelven, una se funde con otra y
una pasa a ser la guarnición de Canarias; quedan cuatro, una de ellas de
regeneración, y se crea una de fuegos. La A conserva tres brigadas y sustituye
la brigada de la Legión por una agrupación de reacción. Las guarniciones del
Sur, que ya existían, se cuentan por fin como lo que son; Melilla, con 4.500
militares, supera a cualquiera de las tres brigadas de la división del Este.
Hay menos brigadas de maniobra, pero la Fuerza crece en 11.740 puestos en la
variante B.

Una ficha, unos 800 militares. El Ejército de 2040 en
variante B: cinco piezas, cada una con su función. Ilustración conceptual.
Elaboración propia.
La Fuerza es el conjunto de
unidades que combaten, apoyan al combate y se preparan para ello; fuera de ella
quedan el cuartel general, los centros de apoyo, la enseñanza y los destinos en
el órgano central de Defensa o en organismos internacionales. En la propuesta,
la Fuerza pasa de unos 45.260 puestos reconstruidos a 51.100 en la variante A y
a 57.000 en la B, es decir, del 62% del Ejército al 70,0% y al 70,5%. El salto
tiene dos orígenes. En la A, que no crece, se suprimen 5.840 puestos fuera de
la Fuerza, y ese personal pasa a cubrirla. En la B, que suma 7.850 militares,
estos aportan dos tercios del aumento y el tercio restante, 3.890 puestos, sale
del mismo recorte, más moderado. Un artículo futuro argumenta cada supresión.
1. De dónde se parte y qué se busca
1.1. El punto de partida
El Ejército de Tierra tiene hoy
73.000 militares en servicio activo y se organiza en dos divisiones, la “San
Marcial” y la “Castillejos”, y en el Mando de Canarias, del que dependen la
brigada “Canarias” XVI y las comandancias generales de Ceuta, Melilla y
Baleares. Entre todos suman ocho brigadas de maniobra. De los 78.000 militares
de 2020, 62.000 estaban en unidades, centros y organismos propios y 16.000
fuera de esa estructura, y el 78% de los primeros formaba la Fuerza. Aplicadas
esas proporciones a los 73.000 de hoy, la Fuerza sería de unos 45.260 puestos,
el 62%. Es una reconstrucción propia, no un dato.
El Ejército ya tiene el número de
batallones pesados que la propuesta pide. Según la prensa especializada, cuenta
con cuatro batallones de carros Leopard 2E, cuatro grupos de caballería
acorazada con el mismo carro, cuatro batallones mecanizados sobre el vehículo
de combate de infantería Pizarro y tres protegidos sobre el viejo transporte de
cadenas M113. Lo que le falta es forma, porque están repartidos en cuatro
brigadas incompletas.
Las cuatro brigadas pesadas
actuales se mantienen por no elegir. Disolver dos cuesta sedes y banderas, no
dinero; la dificultad es política.
1.2. Lo que cambia respecto a
la brigada polivalente
El tercer
artículo de la serie criticaba la brigada polivalente, la concebida para
servir en todos los teatros y que acaba sin servir bien en ninguno. Proponía
sustituirla por tres tipos de brigada: una ligera protegida sobre un vehículo
de ruedas 6x6, una mecanizada pesada y una de montaña. El diagnóstico se
mantiene; la receta cambia. La propuesta abandona la polivalencia y conserva
las dos brigadas pesadas, pero no crea ni la ligera protegida ni la de montaña.
La primera se sustituye por guarniciones pequeñas en las plazas y las islas,
equipadas con el AX4 de Urovesa (un 4x4 protegido contra minas), y por una
fuerza de reacción; el blindado 6x6 solo vuelve si el AX4 falla su prueba
operativa de 2029. La segunda se reduce a una escuela en Jaca. El Dragón, el
vehículo 8x8 que aquel artículo criticaba por querer serlo todo, se limita a
una brigada media y al reconocimiento divisionario; un próximo artículo sobre
los blindados desarrolla esa rectificación.
El cambio de fondo es de nivel.
Aquel artículo anunciaba que la brigada no combate sola y que lo decisivo vive
por encima de ella, y la propuesta lo toma al pie de la letra. La modularidad
deja de ser una promesa de cada brigada y sube a los apoyos comunes, donde se
concentran la antiaérea
de capa media, los helicópteros, los cohetes
y la logística pesada, con reglas de asignación escritas. Una brigada que
depende de agregaciones inexistentes reparte mediocridad; un fondo común
pequeño, con dueño y plazo de alerta, al menos dice qué sirve y cuándo.
1.3. Qué se busca
La estructura persigue seis
objetivos, por este orden.
1. Una herramienta para cada
obligación. Ninguna unidad sirve a dos señores. La división “Castillejos”
responde al Este y no tiene misión en las plazas ni en las islas; el Mando
Terrestre del Estrecho responde al Sur y no sale de él. Una crisis en Ceuta no
obliga a la división a estar en dos sitios a la vez.
2. Completar en lugar de
repartir. Cuatro brigadas incompletas dan cuatro cuarteles generales y
ninguna brigada lista. Con los mismos batallones, la propuesta forma una
brigada pesada completa y otra de regeneración, que conserva todos sus
vehículos y la mitad de su plantilla en activo y se completa con reservistas.
Esa mitad es lo que se llama una unidad en cuadro. El material está; los
conductores y los tiradores se reponen con instrucción, y los especialistas que
no se improvisan, como mando, transmisiones, mantenimiento o sanidad, quedan
completos.
3. Guarniciones pequeñas y
enterradas, con los fuegos desde fuera. Lo que multiplica al defensor de
Ceuta o de Melilla es el subsuelo preparado y el fuego que llega de la
Península, no un batallón de cadenas más. Las dos plazas pierden por eso carros
y artillería de campaña, y ganan obra subterránea, defensa contra drones y una
brigada de fuegos detrás.
4. Concentrar lo escaso y
asignarlo con reglas. Solo la antiaérea media del Estrecho y la de Canarias
residen en su teatro, porque a más de mil kilómetros de la Península asignar en
crisis equivale a no asignar. Lo demás se reúne en los apoyos comunes y se
asigna con autoridad, tripulación, plazo de alerta y sostenimiento escritos.
5. Más Fuerza con los mismos
militares. El Sur no se toca y la variante A cuenta con 73.000. Lo que no
cabe se quita de la estructura que no combate, hasta subir la Fuerza del 62% al
70%. Quitar no es despedir; es cambiar de destino puestos que hoy no combaten,
como los de un cuartel general que duplica funciones del Estado Mayor de la
Defensa o los de un administrativo que puede cubrir un civil, para completar
unidades que sí combaten. De los 5.840 puestos que la A necesita mover, 2.415
salen del Cuartel General y del Apoyo a la Fuerza y los otros 3.425 salen de
destinos en el órgano central de Defensa y en el Estado Mayor de la Defensa. Es
grasa en sentido literal, puestos sin unidad. La enseñanza y el mantenimiento
de escalón superior quedan fuera. Sin esos 3.425 puestos la Fuerza queda en
47.675 puestos, el 65%, y desaparecen el refuerzo de las guarniciones y buena
parte de la fuerza de reacción.
6. Decir lo que no se sirve.
La variante A no puede servir todo lo que compra, y los artículos siguientes lo
declaran unidad por unidad en lugar de esconderlo tras plantillas de papel.
1.4. De dónde sale cada unidad
La propuesta convierte unidades
donde puede y disuelve la “Guadarrama” XII y la “Aragón” I, cuyos carros y
vehículos de cadenas completan las dos brigadas pesadas que quedan. La tabla
sigue cada brigada y cada mando actual hasta su destino. Un tercio es un
regimiento de la Legión y una bandera, uno de sus batallones.
2. El cuadro general
La propuesta divide la Fuerza en
cinco bloques, cada uno con una lógica propia que un artículo posterior de esta
serie argumenta. La figura 1 los dibuja con la plantilla de cada unidad hasta
el nivel de batallón o grupo, y se lee de izquierda a derecha, del Ejército a
la unidad. Las secciones siguientes amplían cada bloque.

Figura 1. Orden de batalla del Ejército de Tierra en
2040. Entre corchetes, la variante A cuando difiere. El trazo discontinuo marca
lo que solo existe en la B y el punteado lo que solo existe en la A.
La tabla compara los bloques con
el Ejército de hoy, del que solo se conocen los totales de la reconstrucción
del apartado 1.
En unidades, el cambio se resume
en pocas líneas. De dos divisiones se pasa a una, y de cuatro brigadas pesadas
incompletas a dos, una completa y otra de regeneración. Las ocho unidades que
hoy tienen Leopard 2E (cuatro batallones de carros y cuatro grupos acorazados)
quedan en cuatro batallones, dos completos y dos en cuadro; los siete
batallones de cadenas actuales, cuatro con Pizarro y tres con M113, quedan
también en cuatro, dos y dos. La brigada “Galicia” VII pasa a brigada media
sobre el Dragón. El Mando Terrestre del Estrecho no existe hoy y nace con una
fuerza de reacción, una brigada de fuegos y las dos plazas. Canarias y Baleares
conservan su unidad base con distinta dependencia, y diez de los doce apoyos
comunes ya existen.
3. La división “Castillejos”
La división “Castillejos” es la
herramienta del Este. Reúne lo pesado y lo medio, y su razón de ser es el
compromiso aliado, que desarrolla un artículo futuro de la serie. La “Castillejos”
ya existe, con cuartel general en Huesca, y desde 2023 manda seis brigadas de
maniobra; la propuesta la convierte en la división del Este, con tres brigadas
y unas tropas divisionarias que hoy no tiene. El cuartel general de la actual “San
Marcial”, en Burgos, se traslada al sur para convertirse en el Mando Terrestre
del Estrecho.
La separación respecto del Sur es
de misiones, no de recursos. La división comparte con el Estrecho helicópteros,
logística y defensa antiaérea de capa media, y dos de las tres baterías del
juego de 18 obuses K9 (autopropulsados, de cadenas y de 155 milímetros)
almacenados de antemano, o preposicionados, en Cádiz se dotan con artilleros de
sus brigadas pesadas. Qué pierde cada teatro cuando los dos piden a la vez lo
desarrollará un artículo futuro.

Figura 2. La división “Castillejos” en la variante B:
15.600 militares (15.450 en la A). La leyenda de símbolos y estados está en la
figura 1, y las figuras 3 a 5 usan los mismos.
La división suma 15.600 militares
en la B y 15.450 en la A. La diferencia es un escuadrón de caballería tripulado
en cuadro, con 150 militares en activo y otros 150 en reserva, que la B añade
al reconocimiento divisionario.
3.1. Las tropas divisionarias
(3.950 en la B, 3.800 en la A)
Hoy la división carece de tropas
propias, recibe asignados regimientos y batallones de los mandos de artillería
de campaña, antiaérea, ingenieros y transmisiones, y su jefe solo los reúne en
los pocos ejercicios que permite el coste. La propuesta le da un núcleo
permanente de siete elementos. Cinco son nuevos: un grupo de artillería de
acción de conjunto de 24 K9 (500), un grupo antiaéreo de corto alcance y
defensa contra drones de zona (250), un batallón de ingenieros (350), uno de
transmisiones y guerra electrónica (500) y un grupo logístico (700). El cuartel
general ya existe en Huesca y se refuerza con un batallón de cuartel general,
hasta 700. El séptimo es el regimiento de caballería “España” 11, de Zaragoza,
que se convierte en el regimiento de reconocimiento, seguridad y sistemas no
tripulados de la división, con 950 militares en la B y 800 en la A; la
propuesta no fija su sede en 2040.
3.2. Las brigadas pesadas X y
XI (4.200 y 3.200)
Las dos brigadas son asimétricas
a propósito. Repartir el cuadro por igual daba dos medias brigadas y ninguna
lista; con los mismos puestos, la propuesta concentra lo completo en una. La X,
sobre la “Guzmán el Bueno” de Cerro Muriano, tiene tres batallones completos y
uno en cuadro; la XI, sobre la “Extremadura” de Bótoa, uno completo y tres en
cuadro. Entre las dos suman 164 carros Leopard 2E, 82 por brigada, y necesitan
1.000 reservistas, 200 la X y 800 la XI. De dónde salen es materia de la serie
sobre la carrera militar; a finales de 2023, según la estadística oficial, el
Ejército contaba con 1.424 reservistas voluntarios.
La X conserva su batallón de
carros “Málaga”, convierte el grupo acorazado “Almansa” en un segundo batallón
de carros, en cuadro, mantiene el mecanizado “Lepanto” y completa el “Princesa”,
hoy protegido sobre M113, con los Pizarro de El Goloso. La XI conserva el
batallón de carros “Mérida”, convierte el grupo “Calatrava” en batallón de
carros en cuadro y deja en cuadro dos batallones mecanizados, el “Cantabria” y
el “Las Navas”, que recibe los Pizarro de Sant Climent.
La X es la brigada desplegable,
con tres grupos tácticos completos, es decir, tres batallones reforzados con
los apoyos que necesitan para combatir por sí solos. Entra primero si la
división se activa, y su prioridad es aliada. La XI es la base de
movilización, y sin reservistas es un batallón de carros con apoyos. Fuera
de las brigadas quedan 55 carros de los 219 del inventario como reserva, para
enseñanza y rotación. Todo batallón de infantería lleva el mismo paquete de
apoyo: el mortero embarcado Alakran, munición merodeadora (un dron que vuela
sobre la zona y se lanza contra el blanco que encuentra), drones, defensa
contra drones y vehículos terrestres no tripulados.
3.3. La brigada media (4.250)
Se forma sobre la “Galicia” VII,
que hoy tiene dos batallones en Siero y uno en Pontevedra, y es la tercera
pieza de la división. Tiene tres batallones de infantería sobre el Dragón y un
grupo de caballería que sale del “Santiago” I/12, de Valladolid; su artillería
pasa al obús de 155 milímetros sobre ruedas, con 18 piezas. Los 348 Dragón
contratados, según la prensa (una fuente de julio de 2026 da 346), se emplean
en ella y en el reconocimiento divisionario, y en ninguna otra parte.
3.4. El reconocimiento
El reconocimiento se organiza por
funciones, y cada tipo de brigada reconoce con un vehículo de su propia
familia para no abrir una cadena logística más. La profunda y discreta,
la que ve a quince o veinte kilómetros sin combatir, corresponde a los drones y
al VERT, un vehículo de exploración sobre 4x4 con mástil de sensores. La de combate
y seguridad, que toma contacto, cubre un flanco o cierra un hueco,
corresponde a unidades tripuladas. La de choque, que destruye al
explorador enemigo con un cañón mayor, corresponde al Centauro.
En la brigada media y en la
división, la exploración tripulada va sobre el Dragón de exploración. Esos
58 vehículos están contratados desde 2020 solo como casco adaptado, y la
Caballería sigue reclamando para ellos una torre tripulada. La propuesta los
cierra con la estación remota de 30 milímetros del Dragón de infantería, porque
esperar a una integración nueva sobre una plataforma sin validar retrasaría la
capacidad más allá de 2030; es una desviación consciente del requisito de la
Caballería. El misil contracarro sigue por integrar, porque el Spike previsto
está cancelado y el candidato, el Akeron MP, no tiene contrato.
Las brigadas pesadas
reciben 40 vehículos de exploración del vehículo de combate de cadenas (VCC),
el relevo del Pizarro, en 2039 y 2040. Se adelantan desde la segunda serie,
prevista de 2041 a 2045, para que la brigada X, que entra primero en el Este,
no llegue a 2040 sin plataforma de exploración propia; cuestan unos 350
millones de euros, en el tramo de menor cuota de la propuesta. El choque lo
mantienen los Centauro, con un escuadrón de 14 en la brigada de la Legión de la
variante B; su modernización aún no tiene precio y su relevo, con un escuadrón
de VCC, llega entre 2041 y 2045. En las pesadas lo da el propio carro.
El regimiento divisionario
se organiza con plana y dos escuadrones tripulados, más uno de drones y
sensores y otro de municiones merodeadoras y contrarreconocimiento, es decir,
de negar al adversario la vista; la variante B añade un tercer escuadrón
tripulado en cuadro. El dron suple el reconocimiento en profundidad y la
vigilancia de flancos; no suple el combate, porque retardar, cerrar un hueco o
explotar una ruptura siguen exigiendo unidades tripuladas. Esa es la apuesta de
riesgo del diseño.
3.5. Cómo se emplea la
división
En paz, la división ya está
empleada. Letonia consume un batallón pesado reducido por semestre, que rota
entre los cuatro batallones completos (tres de la X y uno de la XI), de modo
que cada uno despliega seis meses de cada veinticuatro. La brigada media rota
sus tres batallones en Eslovaquia, seis meses de cada dieciocho. En los años de
turno aliado, con Eslovaquia también a cargo de las pesadas, la cuenta no sale.
Letonia pasa entonces a la Infantería de Marina o a la Legión y el contingente
deja de ser mecanizado; en la variante A conviene que sea la Infantería de
Marina, porque una bandera de la Legión fuera rompe el ciclo de alerta de la
agrupación de reacción. No hay holgura.
La división existe en tres
estados. El núcleo de mando (cuartel general, transmisiones, inteligencia y
enlace) está listo en 72 horas; la división inicial, con la brigada X, la media
y las tropas divisionarias en activo, en 30 días; la completa, con las tres
brigadas y sus cuadros completados, en 180.
4. El Mando Terrestre del Estrecho
El Mando Terrestre del Estrecho
es la herramienta del Sur. Se forma sobre el cuartel general de la actual
división “San Marcial”, que pasa de Burgos al sur y conserva el nombre. Es un
mando orgánico, es decir, genera, adiestra, fortifica y sostiene a las fuerzas
terrestres del teatro; en crisis es el componente terrestre del mando conjunto.
No es una división, porque no combate como formación; manda guarniciones,
fuegos y una fuerza de reacción en un teatro fijo. Suma 16.570 militares en la
B y 13.870 en la A, con un cuartel general de 350. Los artículos posteriores de
la serie desarrollan las plazas y el mando, los fuegos y la Legión.

Figura 3. El Mando Terrestre del Estrecho y las
comandancias de Ceuta y Melilla, que suman 8.000 en las dos variantes.
4.1. La fuerza de reacción
(4.950 en la B, 2.250 en la A)
Hoy esta función se reparte entre
la brigada de la Legión “Rey Alfonso XIII”, con tercios en Viator y Ronda, y la
brigada paracaidista “Almogávares”, con banderas en Paracuellos y en Javalí
Nuevo (Murcia). La propuesta las reúne, y es lo único que cambia entre
variantes dentro del mando. La A tiene una agrupación de 2.250 militares y
tres batallones, con dos banderas paracaidistas y aeromóviles y una bandera
legionaria aeromóvil, con mando en Viator; la B, la brigada de la Legión,
con 4.950 y cinco batallones, que añade una bandera de infantería protegida
y una bandera legionaria aeromóvil más, además de un grupo de artillería,
zapadores, reconocimiento, sistemas no tripulados, guerra electrónica, defensa
contra drones y un grupo logístico, en dos módulos de apoyo expedicionario. Las
dos misiones, reforzar las plazas antes del primer disparo y abrir los teatros
expedicionarios, comparten la misma fuerza.
En paz, la brigada de la Legión
sigue la regla 1 + 2 + 2: un batallón en alerta inmediata, dos preparados para
desplegar y dos en recuperación o instrucción. En una crisis en el Sur rige la
asignación fija, con dos batallones para las plazas, una para la fuerza que
revierte un hecho consumado (recupera lo que el adversario ha ocupado) y dos
para Canarias y reserva, con la expedición a cero. Con tres batallones, la A no
puede sostener alerta y expedición a la vez; enviar una expedición suspende la
alerta de 48 horas, y es un riesgo que acepta el Gobierno al fijar el gasto
militar en el 2,1% del PIB. En una crisis en el Sur, sus tres batallones se
agotan en las plazas y en el relevo, sin nada para Canarias ni para la reserva.
4.2. La brigada de fuegos y
negación del Estrecho (3.270)
Es la única unidad con misión
operacional permanente desde la paz, y su pieza principal es una carencia,
porque los lanzacohetes no tienen contrato. Reúne fuego, sensores, defensa
antiaérea y munición merodeadora para tres misiones declaradas, el apoyo a las
plazas, la negación marítima y el castigo. Se forma sobre el regimiento de
artillería de costa 4, de San Fernando, y sobre el regimiento antiaéreo 74, de
Dos Hermanas y San Roque, que ya están en la zona; el resto es nuevo.
Al cuartel general de la brigada se
le asigna un nuevo centro de coordinación de fuegos (Fires Cell) para
dos grupos de obuses de 155 milímetros y tubo de 52 calibres sobre ruedas, con
36 piezas, que actualmente no existen en el inventario español y se asientan en
el Campo de Gibraltar para apoyar a Ceuta y negar el mar. Se crea también un
nuevo grupo de adquisición de objetivos y drones con personal de la artillería
de costa y de campaña y un grupo de cohetes del sur, con 18 lanzadores y una
batería de misiles de crucero lanzados desde tierra, que ocupa el eje
Córdoba-Sevilla, con posiciones de tiro avanzadas y móviles, para apoyar a
Melilla y castigar; hoy España no tiene lanzadores desde la cancelación del
SILAM (lanzacohetes múltiple español). Una batería de cuadro del juego
preposicionado de 18 K9, en el interior de Cádiz, conoce las posiciones, las
municiones y el centro de fuegos del teatro; sin ella, los 18 K9 serían un
depósito. Finalmente, se crea también una batería de municiones merodeadoras de
largo alcance tipo Hero, Harop, etc., pero de producción nacional.
4.3. Ceuta y Melilla (3.500 y
4.500)
Ceuta y Melilla son las dos
guarniciones pequeñas y enterradas, que se detallarán en un artículo posterior.
Ninguna tiene batallones de cadenas, defensa aérea de área ni lanzadores de
largo alcance, y suman lo mismo en las dos variantes. Sobre lo que hay hoy, el
tercio de la Legión (el 2.º en Ceuta, el 1.º en Melilla) y los Regulares (el 54
en Ceuta y el 52 en Melilla) permanecen. Los regimientos de caballería pierden
los Leopard 2A4, que se retiran, y conservan una compañía de Pizarro; los
regimientos mixtos de artillería 30 y 32 pierden la artillería de campaña y
quedan con morteros y merodeadoras; y los de ingenieros 7 y 8 ejecutan la obra
subterránea.
Melilla lleva mil militares más porque
no cuenta con la artillería del Campo de Gibraltar, tiene un perímetro mayor (unos
12 kilómetros frente a unos 8) y su sector sur admite una aproximación
mecanizada; por eso lleva un tabor más (un tabor es un batallón de Regulares) y
fuegos locales de 450 frente a 250. Ceuta tiene el apoyo de 54 piezas, 36 de
ruedas en el Campo de Gibraltar y 18 K9 preposicionados. Lo que llega a Melilla
desde fuera es castigo, no apoyo cercano. Almería está a 180 kilómetros, y solo
los misiles de la clase de 300 kilómetros y el de crucero alcanzan la plaza,
cuando existan.
Las plazas abandonan el modelo
“mini-brigada pesada” (con carros y artillería de campaña) y se orientan hacia una
defensa de plaza reforzada, más ligeras, resistentes a drones y mejor adaptadas
al terreno y a la posible necesidad de combatir en aislamiento. Las
guarniciones se centran en la defensa inmediata y el fuego local, mientras que
el apoyo de fuego de largo alcance y de negación marítima viene del exterior
(Campo de Gibraltar, eje Córdoba-Sevilla, etc.).
5. Canarias y Baleares
El problema de los archipiélagos
es aeronaval. No cabe esperar un desembarco de brigada, sino que alguien
amenace puertos, aeropuertos y rutas con misiles y drones para cortar el
refuerzo. Por eso la doctrina de la propuesta fija en Canarias una finalidad
modesta y precisa, negar el aislamiento de las islas. En las primeras 72 horas
la guarnición mantiene los puertos y los aeropuertos; después vive de 30 días
de existencias, guardadas en depósitos protegidos de al menos dos islas, y
espera los convoyes de la Península. Recuperar una isla ocupada no entra en esa
finalidad. Exigiría capacidad anfibia, que en España tiene la Infantería de
Marina de la Armada y no el Ejército, y la propuesta del Ejército no la crea.
Las guarniciones suman 13.100 en la A, con Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares,
y 13.700 en la B, que añade el grupo de cohetes de Canarias.

Figura 4. El Mando de Canarias (4.750 en la B, 4.150 en
la A) y la Comandancia de Baleares (950).
5.1. Mando de Canarias (4.750
en la B, 4.150 en la A)
Hoy el archipiélago se guarnece
con la brigada “Canarias” XVI, con unidades en Las Palmas, Tenerife y
Fuerteventura, y con el batallón de helicópteros de maniobra VI, en Tenerife,
que recibe los 13 helicópteros de transporte NH90 del tercer lote. La propuesta
convierte la brigada en el núcleo del Mando de Canarias, que pasa a dos
estrellas, es decir, a un general de división. Lo forman dos batallones de
infantería ligera protegida, un grupo de reconocimiento, uno de artillería de
18 piezas de 155 sobre ruedas, un grupo antiaéreo de alcance medio, zapadores,
logística y una unidad de inteligencia y sistemas no tripulados. El grupo de
cohetes de las islas orientales de 18 lanzadores y una batería de crucero, con
600 militares con misión de castigo sobre territorio marroquí y saharaui solo
existe en la variante B. En la A, Canarias no castiga, porque la prioridad de
sus cohetes es Melilla; es un riesgo que la propuesta declara al carecer de
recursos para ambas.
El misil antibuque en tierra no
es del Ejército: las ocho baterías pertenecen a la Infantería de Marina y sus
blancos los asigna la Armada. La Infantería de Marina asume también el apoyo a
esas baterías, y por eso su plantilla crece de 6.000 a 6.450 infantes. Los 300
puestos que el Ejército dedica todavía a esa función en 2040, 250 en Canarias y
50 en Baleares, son transitorios; se liberan con el traspaso y forman en 2050
el grueso de un cuarto grupo de cohetes.
El tercer batallón del
archipiélago es de reserva insular, con 500 residentes, material en las islas y
ejercicio anual. La defensa antiaérea de alcance medio es residente por la
misma razón que en el Estrecho. Y en una crisis en el Sur, la brigada de la Legión
de la variante B asigna dos batallones a Canarias, con un segundo parque de
teatro de 55 AX4 en las islas; en la A esos batallones no existen.
5.2. Comandancia de Baleares
(950)
Baleares no entra en el Mando
Terrestre del Estrecho. Hoy depende del Mando de Canarias, y la propuesta la
pasa a la Fuerza Terrestre porque mira al Mediterráneo occidental y está a un
plazo de refuerzo de 24 a 48 horas desde la Península; incluirla en el teatro
del Estrecho por ahorrar un cuartel general obligaba a su jefe a atender un
segundo problema. La comandancia, hoy sobre el regimiento “Palma” 47, queda con
950 militares, que manda un coronel, y una prioridad revisable.
Es la estructura más ligera de
todas, con una guarnición mínima de presencia y defensa local, más que de una
fuerza de combate autónoma. Baleares está mucho más cerca de la península,
tiene menor exposición que Canarias o las plazas norteafricanas y cuenta con
importante presencia naval. No necesita una fuerza grande. Incluye defensa
contra drones y apoyo a batería naval NSM, pero carece de fuegos propios de
campaña, reconocimiento o inteligencia/sistemas no tripulados dedicados,
ya que no se planifica para responder a una improbable invasión, que debería
contestarse desde Península.
6. Los apoyos comunes
Los apoyos comunes son lo escaso
concentrado: lo que ningún mando regional puede permitirse tener en propiedad y
que se asigna según la necesidad. Es el bloque que menos se conoce y donde más
crece la variante B, de 16.680 a 19.130, es decir, 2.450 puestos. La B añade
550 antiaéreos para el grupo de capa media y su mantenimiento, 800 en las
Fuerzas Aeromóviles, que operan los helicópteros del Ejército, 750 en la
Brigada Logística para sostener dos teatros a la vez y 350 en el mando de
reserva y movilización. Las tres primeras cifras son estimaciones que debe
confirmar un modelo de carga de trabajo. De las doce piezas, diez existen hoy,
aunque sin plantilla pública que permita compararlas.

Figura 5. Los doce apoyos comunes: 19.130 en la B y
16.680 en la A.
Diez de las doce piezas se basa
en mandos que ya existen. Las dos nuevas son el regimiento de sistemas no
tripulados y el mando de reserva. El primero, con 640 militares y personal de
las brigadas disueltas, instruye, experimenta y genera equipos de refuerzo, y
responde de la cadena que produce, repara y maneja los drones, con un taller
por brigada. El segundo pasa en la B de tres centros (Sur, Centro y Canarias) a
cinco, con Levante y Baleares, y se nutre de personal de los batallones del
norte. De las diez que existen, la primera es el cuartel general de cuerpo que
España ofrece a la Alianza; no genera fuerzas, su plantilla española no crece y
comparte los 1.100 puestos con la Fuerza Terrestre. El Mando de Artillería de
Campaña existe, en León, aunque su regimiento de lanzacohetes, en Astorga, no
tiene lanzadores; el grupo de cohetes que le asigna la propuesta tiene base en
Astorga y acompaña a la división.
El Mando de Artillería Antiaérea,
con 2.600 efectivos en la A y 3.150 en la B, merece comentario propio; es una
de las estructuras más prioritarias del modelo, centrada en la defensa
multicapa y en la amenaza de drones. En las dos variantes incluye dos grupos de
corto alcance y refuerzo contra drones; la B añade un grupo de capa media de
tres baterías, que hoy no existen ni tienen contrato.
Los dos grupos residentes de
alcance medio, el del Estrecho (450) y el de Canarias (400), están fuera del
mando, en sus teatros. La antiaérea de medio y largo alcance es un programa
conjunto: la paga la cuenta conjunta, la prioriza el jefe del Estado Mayor de
la Defensa (JEMAD), la genera el Ejército y la controla el Mando Operativo
Aéreo, con un inventario de interceptores separado del destinado al exterior.
El jefe del teatro fija los activos defendidos; el mando aéreo decide el tiro. La
arquitectura y la regla de proveedores que la sostienen están en el artículo el
escudo empieza por los ojos.
7. El despliegue, hoy y en 2040
La figura 6 pone el orden de
batalla sobre el mapa. A la izquierda figura dónde están hoy las unidades que
cambian; a la derecha, dónde estarán en la propuesta. Lo que más salta a la
vista es lo que desaparece del norte y del centro de la Península.

Figura 6. Despliegue del Ejército de Tierra, hoy y en
la variante B de 2040. Las posiciones son aproximadas.
Las sedes siguen una regla de
tres condiciones. Una instalación se mantiene si aloja una unidad de la Fuerza
de entidad batallón, si aloja una función que no se puede trasladar (un campo
de maniobras, una escuela, un depósito) o si es un nodo de movilización
designado, es decir, un acuartelamiento pequeño que sirve de centro de
reservistas, depósito o punto de recepción ferroviaria, con una plantilla
mínima de custodia.
Los cuatro regimientos del norte
se quedan sin brigada como consecuencia de la propuesta; hoy tienen una. Dos
dependen de las brigadas pesadas y dos de la “Aragón” I, pero ninguno cabe en
las dos brigadas rediseñadas. El “Garellano” 45, en Munguía, tiene un batallón
motorizado sobre VAMTAC y depende de la X; el 22 de octubre de 2026, tras la
visita del Jefe de Estado Mayor del Ejército, la prensa informó de que su
futuro está “en revisión”. El “Tercio Viejo de Sicilia” 67, en Loyola, tiene un
batallón sobre BMR y unos 500 militares, y depende de la XI. El “Barcelona” 63
ocupa El Bruc, con un batallón motorizado sobre VAMTAC, y el “Arapiles” 62, en
Sant Climent Sescebes, con unos 400 soldados y vehículos Pizarro, es el único
mecanizado de los cuatro; los dos dependen de la “Aragón” I.
La sede vasca que importa en 2040
no es San Sebastián, sino Araca, en Vitoria. El Ayuntamiento compró el cuartel
de Loyola en diciembre de 2023, por 73,3 millones de euros, y el Ejército
decidió en enero de 2024 trasladar a Araca el batallón del 67, con 437
militares. Araca no tiene hoy unidad de maniobra, y aloja un grupo logístico y
un centro de comunicaciones; en julio de 2026 se aprobaron 4,2 millones de
euros de obras para recibir el batallón antes de 2029. La propuesta cierra las
sedes entre 2028 y 2032, de modo que lo dejaría sin brigada poco después de la
obra. Es un coste de transición que se suma a los que ya se declaran sin cifra,
y Araca es candidata a nodo de movilización. Sant Climent es el caso inverso.
Es la única base con tiro real de Cataluña, con unas 1.300 hectáreas, y la usan
también la Guardia Civil, los Mossos d'Esquadra y unidades ucranianas; se va el
regimiento y se queda el campo. En el sur, la propuesta sitúa el mando de la
brigada de la Legión en Viator y, en la variante B, mantiene en Ronda la sede
de una o dos de sus banderas, que son las que en crisis salen hacia Ceuta. En
la A, donde la fuerza se reduce a una agrupación, Ronda queda sin unidad y es
candidata a nodo de movilización.
Los cierres de unidades y bases liberan
puestos, no dinero. El Reino Unido se propuso reducir un 30% su patrimonio
construido para 2040, lo redujo un 2% en cinco años, y el beneficio previsto
cayó de 2.400 a 650 millones de libras, según su Oficina Nacional de Auditoría.
Y el coste es político, porque el Ejército deja de tener unidades de maniobra
en Madrid, el País Vasco, Cataluña y Navarra. A juicio de este análisis, buena
parte de esa presencia es herencia de las antiguas regiones militares. Es la
decisión más política de toda la propuesta.
Conclusión
Leído de abajo arriba, el orden
de batalla de 2040 responde a una sola pregunta, qué sirve cada puesto. La
división tiene una misión, las guarniciones tienen otra, los apoyos comunes
concentran lo escaso, y lo que cabe en cuadro depende de una reserva cuyo
régimen corresponde a otra serie. Cuanto no cabe, la variante A lo declara. Una
unidad existe cuando alguien la sirve.
Tres hechos conviene retener. El
primero es que el Ejército de 2040 tiene menos brigadas de maniobra que el de
hoy. De las ocho actuales, en la variante B dos se disuelven, una se funde con
otra y una pasa a ser la guarnición de Canarias; quedan cuatro, una de ellas de
regeneración, y se crea una de fuegos. El segundo es que Ceuta y Melilla
pierden los carros y ganan obra subterránea, y que la brigada que las respalda
desde fuera es de fuegos y todavía no tiene lanzadores. El tercero es que menos
brigadas no significa menos fuerza. La Fuerza crece en unos 11.740 puestos en
la variante B y en 5.840 en la A. En la A, cuyos efectivos totales no crecen,
todos salen del cuartel general, el apoyo y otras estructuras, entre ellas los
destinos en el órgano central de Defensa y en el Estado Mayor de la Defensa. En
la B, 7.850 son militares nuevos y 3.890 salen de ese mismo recorte, más
moderado. Frente a la A, la B tiene 5.900 puestos más en la Fuerza, sobre todo
en la fuerza de reacción (2.700) y en los apoyos comunes (2.450), porque dedica
1.950 de sus militares adicionales a recortar menos fuera de ella.
Quedan fuera de este texto el
material por sistemas y su calendario hasta 2050, los límites de la variante A,
el mando conjunto, la reserva y el coste, que es materia para futuros
artículos.
El próximo artículo responde a
la pregunta que este inventario deja abierta: por qué esta estructura y no
otra. Explica las dos obligaciones que la ordenan, por qué una división sirve
al Este y un mando al Sur, qué se mantiene por no elegir, como cuatro brigadas
incompletas y una cuenta de personal que incluye a quien no está en servicio
activo, y por qué el cuartel general de cuerpo ofrecido a la Alianza se
conserva, con tres condiciones, en un Ejército que como mucho aporta una
división.
Primera temporada: “Defender
España sin fantasías”: 1. España
no necesita el Leopard 2A8… ni el MGCS. 2. Desmontando
la doctrina acorazada española. 3. El
error de la brigada polivalente. 4. España
no tiene un frente: tiene cinco teatros distintos.
Segunda
temporada: “El Ejército que España necesita”: S-0. El Ejército de 2040,
unidad por unidad (este artículo).
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debería estar comprando.
Hola, interesante artículo, pero estaría bien que las imágenes de los ORBATS estuvieran en un tamaño más grande, la gran mayoría son demasiado pequeñas para que puedan verse con claridad. Un saludo
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